• Por Ignacio Mayorga Alzate

El León Pardo ruge sobre las murallas de Cartagena


Jorge Emilio Pardo nació en Cartagena bajo un sol ardiente y el sonido de instrumentos de vientos. Desde muy pequeño se interesó por el saxofón, aunque terminase interpretando la trompeta por una cuestión azarosa que lo llevaría al instrumento con el que se hizo famoso junto a proyectos como Velandia y la Tigra u Ondatrópica. Luego llegaría a las gaitas, por herencia de su madre oriunda del departamento del Bolívar. Aunque su título es en trompeta clásica y composición sinfónica, el León Pardo ha sabido darle la vuelta a su educación, construyendo una propuesta sólida y un sonido único que ha transgredido las formas interpretativas de su instrumento insigne. A través de sus esfuerzos y exploraciones la trompeta cobra una vida única, ríe o llora con una personalidad propia, conmueve o invita al baile con emoción y desparpajo. Ahora, después de tres años enfocado en su proyecto solista, el León Pardo nos presenta su debut discográfico, Cumbia Ácida, en el que la trompeta sigue siendo protagonista aunque le ceda un espacio digno a la gaita.

Cumbia Ácida fue ideado y plasmado durante más de tres años. Luego de que Pardo hubiese dado forma a las canciones reunió a la banda con la que causa estruendo en vivo y empezaron a mutar las melodías para un formato en cuarteto, siendo siempre la trompeta el foco de atención, el lugar en el que comienzan y acaba la música. Aunque había sido pensado originalmente como un álbum para Audiovisión, uno de los estudios más avanzados y mejor dotados del país, Pardo y su banda terminaron registrando Cumbia Ácida en un improvisado estudio casero, lo que permitió la consagración de un sonido íntimo y evocativo en el que la banda construyó en bloque los siete temas que componen este primer lanzamiento del León como solista. Benjamín Calais de Matik Matik, con quien Pardo tiene una longeva amistad que data de sus días como insigne trompetista del conjunto de Edson Velandia, auxilió al músico en la producción de esta primera y emocionante placa discográfica.

Cumbia Ácida es un proyecto con alma y devoción, la declaración elocuente de un músico avezado que lleva jugando y entendiendo su instrumento desde su infancia temprana. La proximidad y afecto que tiene con sus vientos le permiten reinventar las formas de sus ritmos, dotarlos de una personalidad viva, de una presencia hipnótica y envolvente. Auxiliado por un ensamble poderosísimo, El León Pardo nos ha regalado un álbum en franca lid, una fuerza instrumental potente que nos permite alejarnos de la distancia racional a la que nos obliga el ejercicio del análisis lírico y más bien permitirnos contaminar por el estremecedor hechizo de la música, una música constituida para calar profundo por cada uno de los poros de nuestra piel.


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