• Por Ignacio Mayorga Alzate

SAAIL estrena EP antes de inaugurar el Festival Estéreo Picnic


Una de las grandes virtudes de los festivales de música, si uno quiere, es la posibilidad de conocer bandas nuevas. Cierto: la boleta se paga por encontrarse con artistas que antes nos habían conmovido con sus sonidos, pero, si la gente es juiciosa y lee la letra pequeña, puede encontrarse con proyectos independientes con fuerza, potencia, energía y empuje. Así nos pasó con SAAIL, un proyecto de Medellín que había escapado de nuestro radar musical y que hoy es uno de los actos nacionales que más queremos ver en esta nueva entrega del Festival Estéreo Picnic. Miguel Laverde y Juan Pablo Melo se conocieron en Londres hace algunos años y rápidamente construyeron una amistad musical que confluyó en una serie de influencias —desde las sangrientas producciones de Tarantino a los sonidos densísimos del shoegaze de Sonic Youth y la psicodelia en todas sus formas de depuración— que eventualmente le daría forma a SAAIL. De vuelta en Medellín, Juan Pablo Pineda y Rodrigo Canal formaron una banda influenciada por sus varias influencias musicales, desde el post punk al surf californiano y unos toques de cumbia, para crear uno de los proyectos más inquietantes que la capital antioqueña ha dado a luz en mucho tiempo. SVRF, su primer EP, llegó en 2017 y se consolidó como una mezcla de sonidos oscuros con una actitud rockera, guitarras para surferar en una playa fantasma y letras de una densidad anímica que podría deprimir a la más alegre de las Ventino. Pocos días antes de su presentación en el Festival Estéreo Picnic, la banda nos presentó su segundo EP, Sex Tapes.

Esta segunda ofrenda de la banda resulta en una historia que esconde cierto erotismo lyncheano, una relación de dos amantes fugaces marcada por guitarras psicodélicas y letras hipnóticas. Con relación a su primer EP, Sex Tapes resulta un poco menos enérgico, más sensual que estridente, más como el baile de Salma Hayek en From Dusk Till Dawn que la venganza de Django en la mansión de Calvin J. Candie en Django Unchained. Siguiendo una línea conceptual clara, SAAIL estructura la historia de esta álgida relación en tres partes que marcan la aparición casi mágica de una mujer, la fantasía que nace con cada relación intensa de dejarlo todo por ese otro amado y, finalmente, la entrada abrupta de la fangosa realidad cuando tenemos que dejar ir a esa persona que, aunque brevemente, hemos amado. Aunque más lento, el sonido de Sex Tapes conserva algunos elementos del surf como los acordes y las guitarras con spring reverb, permitiendo la exploración más consciente de órganos y teclados que se empapan en colores psicodélicos para acompañar la intensidad de esta historia, que impacta como un orgasmo prolongado.

Con Sex Tapes SAAIL continúa demostrando la fuerza de un proyecto único en el panorama musical colombiano, un proyecto con la fuerza poética de las playas frías de Inglaterra y una inteligencia rítmica y lírica de avanzada. SAAIL ya ha hecho mucho por el rock en su Antioquia natal y continúa expandiendo su influencia en las demás regiones del país como una bruma oscura que atraviesa valles y montañas. Ha sido un corto vuelo para esta banda, pero se configura desde ya como un proyecto necesario en nuestro panorama sonora. Encontrarse con SAAIL es encontrarse con la verdad incómoda de la vida adulta: que no todo es como lo soñamos en una primera infancia, que la vida a veces huele a una lata vacía de cerveza, que la gente que queremos se va de nuestro lado. Pero, como fue necesario dar muerte al Ratón Pérez, la música de estos creadores paisas es absolutamente vital para enfrentarnos con los demonios de la vida. Siempre resulta más cómodo si tiene guitarras psicodélicas. Escuchen aquí Sex Tapes y lleguen temprano al Estéreo Picnic para ver a SAAIL.

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