• Redacción 120dB Bogotá

Jazz de primer nivel a cargo de Natalia Rose en Los Colores de la música


La Galería Café Libro lleva más de tres décadas marcando la parada en la movida tropical bogotana. Durante este tiempo el espacio ahora icónico de la 93 ha albergado una cantidad suficiente de espectáculos suficiente para descrestar a Gladys Palmera y por sus tablas se han presentado algunos de los intérpretes más relevantes de la salsa, la cumbia, la música tropical y caribeña. Han sido muchas las noches que los bogotanos han podido disfrutar de una curaduría exigente que ha permitido a muchísimos intérpretes dar a conocer sus proyectos a través de la forma mística de comunicación que es el baile. Ahora, consciente de que los tiempos avanzan y la música se transforma, la Galería Café Libro ha abierto un nuevo espacio para las noches del miércoles: la franja de los Colores de la Música.

La franja, que busca visibilizar y difundir las nuevas músicas colombianas, ha aprendido a tomar distancia del purismo que ciertos melómanos podrían tener con las fusiones modernas y entender que en la nueva pluralidad de ritmos hay una oferta interesante que sigue bebiendo del folclor y la tradición para construir sonidos de excelencia que seducen a una nueva audiencia. Así, actos como Milmarías, Flor de Jamaica, Astrolabio, María Mulata, Diana Barco, Los Yoryis, La Sonora Mazuren o Catalina Ávila han presentado todos sus experimentos sonoros, irradiando una nueva vitalidad a una escena que siempre está renovándose, reinventándose y expandiéndose. Esta semana le llega el turno a Natalie Rose, líder de una agrupación en la que el jazz experimental alcanza nuevas alturas debido a su consciente reinvención de la mano de otras disciplinas artísticas como el video, la pintura y la fotografía.

Natalia Rose es una guitarrista y compositora de jazz nacida en Bogotá quien empezó hace dos años este proyecto interdisciplinario que, no conforme con experimentar las múltiples permutaciones del jazz, juega con los lenguajes plásticos de medios visuales para construir una estética única en la que la música es apenas uno de los múltiples beneficios de asistir a sus presentaciones en vivo. En 2017 Rose lanzó su primer disco llamado Retratos de un juego de sombras en el que partió de las fotografías de Camila Malaver como fundamento de la música, el resultado es inquietante en el sentido de que la música está en servicio de la imagen y no al revés, como se estila, pues la imagen generalmente está condicionada a la pieza musical, traduciéndola a un lenguaje visual desde la identidad de la melodía. Las fotografías, que retratan el diario vivir en Barranco de Loba, Bolívar, se convierten en una excusa para la poesis musical, resultando en un producto inquietante y de una potencia insospechada. Haciendo uso de la música instrumental, Rose pretende producir experiencias imaginativas en los oyentes, con una sonoridad que se asemeja sobre todo al jazz contemporáneo y experimental debido al formato del proyecto y a algunos de sus elementos característicos en las melodías. Sin embargo, la música de Rose no tiene un referente inmediato o una influencia tan claramente discernible: su propuesta nace del seno mismo de su sensibilidad humana. Nos vemos este miércoles en Galería Café Libro para una descarga de jazz contemplativa y llena de sentimiento.

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