• Ignacio Mayorga Alzate

Lucas Hill regresa con “Mañanas” al lado de The Riverman


Lorenzo Márquez hace arte. El músico bogotano de 29 años lleva muy poco tiempo trabajando bajo este pseudónimo, pero es ya una promesa absoluta de la nueva música colombiana. Enamorado desde edad temprana por el jazz, y por la narrativa trágica y romántica que acompañaba la biografía de sus intérpretes favoritos, el músico bogotano abandonó una promisoria carrera en música con énfasis en guitarra jazz para emigrar a la meca académica de este género a través de una beca que consiguió interpretando y estudiando a fondo el repertorio de sus artistas favoritos. Así llegó a Boston para estudiar en el New England Conservatory. De la mano de compositores legendarios hizo una carrera en este difícil arte y ya ha regresado a Bogotá para, de la mano de su guitarra, construir melodías bellísimas y de una factura prístina. El proyecto de Lucas Hill está exquisitamente imbuido de la presencia natural, de la montaña, la bruma, el sol y los sonidos del mundo que parecen dormir bajo el ruido urbano, pero que cohabitan con nosotros desde que amanece el día.


Durante el 2020, Lucas Hill ha presentado varios sencillos que se complementan ahora con su colaboración junto a The Riverman, de Bucaramanga, en “Mañanas”, una despedida a un amor que llegó a su fin. “Mañanas” es una canción que habla sobre una relación que va de entender que todas las cosas que vivimos terminan, pero que nos dejan a su paso el conocimiento, la experiencia y, sobre todo, la gratitud de haberlas vivido. La composición Fue producida, grabada, y mezclada por Pedro Rovetto y Pipe Bravo (Superlitio) en los estudios Árbol Naranja de Bogotá en 2019. En la composición se devela un lado bellísimo de la personalidad de Márquez en el que abraza con humildad la belleza que queda de la fotografía, el recuerdo de un tiempo en el que las cosas fueron mejores, aunque ello no implique que las cosas ahora sean malas.


Lucas Hill ha entendido en “Mañanas”, como lo hizo cuando empezó a reflexionar sobre la naturaleza y la música, que el amor es un espíritu libre que se extiende y muta, que se desvanece en el éter para reverdecer luego en nuevas y fértiles tierras. Un pájaro cautivo es la metáfora perfecta del egoísmo humano y su necesidad de hacer propio lo que al mundo le pertenece. Lucas Hill en “Mañanas” no quiere jaulas así sean de oro. Prefiere ver el mundo desdoblarse a lo lejos, regalándonos sus colores cada nuevo día. Mientras Lucas Hill espera que una nueva ave se pose sobre su ventana y tiña la mañana con su música ancestral, mientras espera que vuelva el amor y agradece los aprendizajes que le dejó esta despedida, la música siempre será la respuesta. Escuchen aquí “Montañas”, es un nuevo regalo.


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