• Ignacio Mayorga Alzate

Mad Tree aborda el más crudo de los síntomas depresivos en “Anhedonia”



Mad Tree es uno de los proyectos más longevos del nuevo rock bogotano. Fundada en 2013, el conjunto de Sebastián Izaciga y Nicolás Gutiérrez ha venido trabajando constantemente por reinventar las formas de nuestro género favorito desde la publicación de Centésimo humano de 2016. Con cada nuevo lanzamiento que ha robustecido su catálogo, la banda bogotana se ha convertido en un fenómeno en el que la fuerza del rock colinda con una inteligencia lírica que hace de sus canciones un sosiego y un refugio. Influenciados por el sonido extremo de los noventa, la banda no ha parado de conquistar audiencias, llegando al Vive Latino, a Rock al Parque y al Grito Latino en Costa Rica. Con dos álbumes en su haber y una serie de EPs de considerable belleza, el Mad Tree se ha posicionado como un acto vital para la capital, convirtiéndose en un referente central de la nueva movida colombiana.


Desde hace un tiempo la banda ha venido presentando los nuevos cortes que harán parte de su tercer álbum de estudio, un trabajo en el que Mad Tree se ha permitido mostrar su sonido más crudo acompañado de una inteligencia lírica refinada y elocuente. De esta manera, ya hemos venido conociendo los sencillos “Idolatría”, “El lenguaje de los pájaros” e “Inmerso”, en los que los hemos sentido evolucionar poéticamente y construyendo cortes cada vez más introspectivos y de una belleza particular y trágica. Ahora, la banda bogotana presenta “Anhedonia”, un corte de orden minimalista construido sobre melodías de piano y dolorosos susurros que se refiere a uno de los síntomas más extremos de la depresión, la incapacidad de sentir satisfacción o placer. De esta manera, Mad Tree presenta un llamado urgente de atención a que revisemos la conversación sobre salud mental en nuestro contexto cultural.


Es una canción espaciada y lenta que juega con programaciones electrónicas, hipnóticas atmósferas sonoras y frases cíclicas que remiten a la narrativa de la depresión, ese bucle de autosabotaje en el que nos repetimos como mantras nociones tóxicas de nuestra propia identidad. De esta manera, Mad Tree demuestra que no solo ha evolucionado a nivel musical y de producción, sino que sus letras apelan cada vez de manera más universal a sensaciones complejas del espíritu humano. De todo el recorrido reciente de la banda bogotana, no hay un solo corte obvio que beba de las narrativas típicas del rock. En cambio, los capitalinos han construido una serie de sencillos sofisticados y llenos de inteligencia poética que se convierten en tabla de salvación para los naufragios internos, aquellas tormentas que escondemos tras nuestros ojos de agua de las que nadie conoce. O por las que nadie pregunta. Ya estamos listos para su próximo álbum, seguro será impecable.



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