• Ignacio Mayorga Alzate

N. Hardem continúa avasallando con “Shajtar Donetsk”


Pocos podrían discutir la aseveración de que N. Hardem es uno de los mejores raperos del país. Muchos menos lo harían después de escuchar la última bomba que acaba de presentar, “Shajtar Donetsk”. Inspirado en la historia del club de fútbol ucraniano que da nombre al sencillo, el rapero plantea la posibilidad de sobresalir a pesar de las adversidades y, en el camino, deja unas barras difíciles de superar en las que presenta su destreza como rimador e intérprete, erigiéndose como una estrella del género desde la capital del país. Producido por el propio Hardem en medio de la cuarentena global, el sencillo muestra un lado poético que pocas veces explora el rimador: el del hip hop competitivo, aquel cuya esencia es la meta referencia, es decir, el rimar sobre lo bien que se rima. Sobra decirlo, pero en esta faceta poética el bogotano también sobresale.


Según le explicó el rapero a Santiago Cembrano, la canción nació de un ejercicio a través del grupo de WhatsApp del sello Indio en el que los distintos miembros del colectivo se enviaban canciones para retarse mutuamente a crear, a través del sample, beats poderosos. Hardem se le midió a la dinámica y produjo un resultado que devino, eventualmente, en “Shajtar Donetsk”. A partir del punchline final “Niños aprendieron con Cine Negro lo que un walkman es / Les puse a leer manuales en taiwanés / Campeón en un país en guerra como el Shajtar Donetsk” el rapero empezó a construir un universo textual en el que se erige como un talento curtido en el arte de componer canciones complejas. El sencillo es un grito de batalla para cualquiera que quiera responder, lo que plantearía un ejercicio de réplica complicado, pues Hardem ha dejado la barra muy alta, en un sentido muy literal.


Musicalmente, “Shajtar Donetsk” recurre a un mínimo de elementos para construir una melodía que se mantiene a lo largo del tema de casi 3 minutos. La lírica es inteligente y rica en imágenes complejas, una demostración del amplio conocimiento del MC, quien cita fuentes misceláneas como leyendas del grafiti mundial, su propia experiencia como padre y el juego complejo de referencias históricas dentro del ejercicio del rimador contemporáneo. El lanzamiento viene acompañado de un videoclip emplazado en la urbe, mostrando al rapero por las calles vacías de una ciudad enclaustrada. Metafóricamente, el rapero se convierte en el último habitante de la ciudad, el único capaz de mentar y nombrar la experiencia de la metrópoli en estos días complejos. N. Hardem ha logrado crear de nuevo un lanzamiento contundente y emocionante. Su voz sin emoción lo convierte en una máquina de rimas imbatible. No se pierdan “Shajtar Donetsk” aquí y conozcan toda la historia en la nota de Cembrano arriba referenciada.







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