• Ignacio Mayorga Alzate

Nicola Cruz regresa a Bogotá para un concierto íntimo


No hay una inspiración tan clara en la música de Nicola Cruz como los Andes de su Ecuador natal, un lugar mágico y sagrado lleno de leyenda y de calmos misterios. Si bien es cierto que el productor nació en Francia, también lo es el hecho de que su trabajo lo ha desarrollado en el país latinoamericano, encontrando en esta ciudad la inspiración viva de sus composiciones: el folclore, la música de vientos de la gran cordillera de bruma y la selva amazónica hechizada que nos hace vecinos geográficos. Prender el alma, su álbum debut, era un regreso a los sonidos indígenas y de la música andina a partir de una conversación con elegantes texturas electrónicas. Con una factura elegante y elocuente, el franco ecuatoriano creó una obra de arte que se alineaba con una tendencia en el panorama digital latinoamericano, mientras mantenía un sello propio de la más alta calidad. Aunque comenzó como percusionista, rápidamente quedó enganchado a los paisajes electrónicos contemporáneos y dio el salto a tiempo cuando colaboró con Nicolas Jaar en su sello Clown & Sunsets. Desde entonces ha seguido cosechando una carrera exitosa y definitoria de las formas de la electrónica latina contemporánea, lo que solo se ratificó con el lanzamiento de su segundo álbum, Siku, de 2019.


Presentando sus dos producciones de estudio, Cruz regresa a la capital colombiana para presentar un show lleno de magia ancestral y tecnología futurista que emula y dialoga con la Madre Tierra. Cruz se ha presentado en el pasado durante el Estéreo Picnic, pero el poder verlo en un teatro con un despliegue audiovisual distinto apela a una nueva sensibilidad del público: es una invitación a la inmersión dentro del mágico universo que construye el DJ y productor. Antes que la histeria del festival es la reflexión del teatro. Antes que el exceso, es el recogimiento. Una cosa no cambia, no obstante, el ritual del baile funciona en ambos planos. Nicola Cruz se estará presentando el 14 de marzo en el Teatro ECCI en el centro de la ciudad, a pocas cuadras del Museo del Oro donde se recoge la herencia indígena de los primeros pobladores de nuestra tierra. Acompañándolo se encuentra Gladkazuka, un pionero paisa de la electrónica nacional que tiene tras de sí años de refinamiento y uno de los live sets más inquietantes de esta escena digital, un acto que solo los verdaderos conocedores han logrado apreciar en parrandas épicas de largo aliento.


Nicola Cruz plantea una conversación distinta en el marco de la electrónica global. Mientras algunos triunfan con pastelazos y balsas de hule en playas atestadas de turistas alemanes calcinados por el sol, el franco ecuatoriano plantea un ritual sónico que nos lleva a un espacio de comunión, reflexión y crecimiento espiritual. Su música se presta para el baile como lo hace la mayoría de la amplia oferta dentro de la electrónica, pero evoca ese carácter místico y primigenio como ritual, como acto de conversación con los dioses dormidos en el magma ardiente del centro de la tierra. Acompañado por Gladkazuka este evento se configura como una fecha necesaria para los amantes de un género que muchas veces no recibe el crédito que merece. El 14 de marzo bailaremos con uno de los actos claves de la electrónica latinoamericana, con uno de los más inteligentes creadores de nuestro vecino Ecuador.



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