• Ignacio Mayorga Alzate

Pablo Trujillo presenta el último sencillo de su próximo álbum, “Verde oliva (hey nene)”


Pablo Trujillo nos llena de frustración una vez más al demostrarnos que él sí ha sabido sacar provecho de la pandemia. Mientras muchos abandonamos nuestros proyectos de acroyoga, meditación y cocina ayurvedica a las pocas semanas del encierro, el músico bogotano grabó y produjo un álbum en un solo mes que ha venido presentando juiciosamente con varios sencillos. Trujillo lleva más de una década produciendo música. Con cuatro álbumes de estudio, el cantautor bogotano ha virado hacia las posibilidades atmosféricas que puede crear a través del pop electrónico en años recientes, lo que le ha permitido convertirse en un solista vital de la escena bogotana contemporánea. Trujillo cada vez más ha estado coqueteando con los beats y atmósferas de la electrónica y, así, en 2018 tuvimos un EP cerrando el primer capítulo de su nueva saga cibernética. Monos demostró todas las posibilidades creativas más allá de su virtuosa interpretación de los instrumentos, denotando una sensibilidad estética profunda y elegante. Ahora Trujillo vuelve al ruedo con “Verde oliva (hey nene)”, un delicado sencillo de amor que nos recuerda que no todo está perdido a pesar de las circunstancias.

En esta nueva etapa Trujillo ha estado escudriñando el catálogo de referentes de la década de los ochenta y ha logrado construir un delicado sonido retro que es pegadizo y versátil, con sintetizadores robustos que se concatenan con su voz dulce. El resultado ha sido una serie de sencillos muy bailables que no dejan de lado la inteligencia sardónica que ha caracterizado sus lanzamientos más exitosos. En “Verde oliva (hey nene)” Trujillo se sabe perfectamente enamorado de su pareja, recorriendo los varios estadios de la cotidianidad mutuamente compartida, llenándonos de imágenes pastoriles y profundamente conmovedoras que nos inspiran envidia de la buena al saberlo tan feliz y enamorado. “Verde oliva (hey nene)” tiene una delicada guitarra acústica que se entreteje con un sintetizador espaciado que nos invita a levitar sobre las nubes del romance y el amor. Sobre una melodía evocativa, Trujillo nos invita al lado más romántico de su intimidad y nos presenta sus juegos personales, sus apodos, sus manías y sus estrategias para sobrevivir al encierro. Un bajo elástico apoya la mezcla de manera sofisticada.

Trujillo coquetea más que nunca con las fórmulas del indie-pop, haciendo suyo un género que alcanzó su cenit a principios del milenio y que muchos han imitado sin lograr hacer propio su sonido. Un coro femenino se mezcla con la voz meliflua del cantautor y nos acompaña en medio del destierro en nuestras cuatro paredes propias. “Verde oliva (hey nene)” es un poema rítmico sobre la mirada, sobre la sensación de contemplar el objeto amado en sus momentos más propios: cuando ríe, cuando baila, cuando duerme, cuando se atavía con sus vestidos favoritos como un guiño al romance, la intimidad y el erotismo. Trujillo es un cantautor complejo, lleno de aristas creativas: lo mismo puede burlarse del ejercicio disciplinario de los gobiernos como componer canciones de amor maravillosas e íntimas. Su álbum en cuarentena es una joya para los días difíciles, un bien necesario que resulta de los momentos más complejos que hemos tenido que vivir como especie en más de un siglo. Vean aquí su videoclip lleno de gatos de WhatsApp y juéguensela, de nuevo, por el amor. Vale la pena.



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