• Ignacio Mayorga Alzate

Thomas Parr regresa con Kiño para “Varilla”


Thomas Parr lleva muchos años creando rap y beats imposibles. Desde sus años escolares, el rapero paisa se ha caracterizado por crear melodías oscuras, melancólicas y densas. En 2018 Parr presentó Pity, uno de nuestros álbumes favoritos de ese año. Cargado de imágenes religiosas y oscuras, el paisa se consagró con un álbum lleno de muerte, sufrimiento y depresiones. Para 2019 el MC y productor unió esfuerzos con Sr Pablo para Levitar, un EP que también se coló entre nuestros lanzamientos favoritos de ese año. El lanzamiento tiene algunas de las composiciones más complicadas para rapear encima. Sin embargo, Thomas Parr y Sr Pablo lograban brincar sobre la barra de manera elegante y con una pericia que no sólo es lírica sino física, llevando el arte del delivery a nuevas dimensiones. El resultado es un EP extraño, fascinante e hipnótico sobre el que los MC antioqueños ratificaban su importancia cultural. En abril de este año, Parr regresó con un EP en el que sumaba colaboraciones con Delfina Dib e Inti Sigma. Venecia 1966, de seis cortes continúa por una línea de beats espaciados y elegantes. Ahora, Thomas Parr regresa con “Varilla” junto a Kiño, legendario rimador paisa que empezó con RH Klandestino y que en la década pasada lanzó varios álbumes solistas, del que Resilencia de 2019 es el último.


“Varilla” es una carta de amor a la marihuana. En un recorrido constante desde los primeros años del encuentro con la planta sagrada, Thomas Parr y Kiño recuerdan sus experiencias con la menos peligrosas de las drogas, también la más estigmatizada. Si la bareta es una droga de entrada hacia nuevas experiencias, en el caso de los rimadores se convierto en el tránsito a las canciones, a las experiencias que significan la senda vital, los sueños y las melancolías que amplificamos o buscamos olvidar con su consumo, con los espectros de un humo puro y evocativo. “Es el mismo viaje desde el primero que pegué, sigo fumando, fumando”, cantan en el coro ambos MC, mientras una mezcla minimalista de teclados y piano nos va adentrando a un universo hipnótico y emocionante, a ese lugar del que nacen las ideas más absurdas y fascinantes. Es una carta de amor a una compañera que no juzga, que nos acompaña cuando acusa el alba, cuando la jornada ha llegado a su final esperado, con sus consecuencias positivas y sus malos recuerdos.


En casi tres minutos, dos talentos de la rima antioqueña se unen para compartir ideas en torno a lo que ha significado la compañía de la planta para su carrera y para su persona privada. Es un retrato íntimo que nos presenta los parches de colegas, las ambiciones hechas de rimas y beats, las nostalgias agridulces cuando el cielo se pinta de nubes anaranjadas para recibir la nueva mañana. Es bello encontrar a Parr explorando otra faceta de su personalidad, revelando sus temores y sus alegrías tempranas. A veces es importante ver el mundo con los ojos rojos, para encontrar la luz difícil de las cosas, los intersticios de una realidad que a veces se antoja demasiado cruel para vivirla sobrio. “Varilla” es una carta de amor para una de las plantas más importantes para la especie humana. Quizás hoy si podamos dormir.



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