“Bardo”, el regreso de Odio a Botero

 

Bogotá ciudad irónica, bipolar, de contrastes. Bogotá ciudad caníbal, ciudad de historias, ciudad nocturna. Bogotá es la cuna y sede de la música en Colombia y, cada vez más, un lugar obligado para revisar lo que está sucediendo en la movida latinoamericana. Bogotá es el lugar de bandas de culto, esenciales, desde los años ochenta con Hora Local y Pasaporte, pasando por la década de los noventa con el lado más chapinerudo de Aterciopelados, La Derecha y Ultrágeno, hasta los primeros años del nuevo milenio con la consolidación internacional de Doctor Krápula y Diva Gash. En medio de todo ese complicado crisol de ritmos e influencias, entre los bolardos de Peñalosa y la cultura cívica de Mockus, nació una de las bandas esenciales de la escena capitalina, Odio a Botero, quienes, aunque no llegaron a posicionarse en medio del mainstream capitalino debido a la poca difusión radial y al auge de las bandas derivativas del sonido estadounidense (que incluso interpretaban sus canciones en inglés), la banda de René Segura se convirtió en un favorito del under colombiano, una banda que, entre chiste y chanza, se proyectaba como un acto contestatario, rebelde y vitalmente juvenil.

 

Luego de dos álbumes, Odio a Botero (2004) y Kill the Cuentero (2007), la banda terminó su carrera en 2008 debido a la intolerancia de cierto sector poblacional que los persiguió, maltrató, hackeó e insultó. Sin embargo, volvieron diez años de su primera placa discográfica a celebrar la Gira Por El País Más Alegre del Mundo, la cual se extendió hasta la eliminación de la Selección en el Mundial de Brasil, alcanzó ver la reelección de Santos y dio el último concierto de la banda en Latino Power, pleno corazón de Chapinero. Esa noche, además de los cortes de sus dos primeras producciones de estudio, la asistencia fue testigo de algunas canciones aún no registradas en placas, lo que daba a entender que, al parecer, aún quedaban muchas canciones dentro de los chicos de Odio a Botero.

 

Después de esa última fecha el 19 de junio de 2015 la banda fue contactada por Los Monstruos del Cine y, junto a ellos, emprendieron la complicada empresa de realizar un documental contando la historia de la banda, su paso por el under bogotano y su consagración como íconos de la sub cultura, lo que los llevó a tener himnos eternos de la juventud colombiana y a aparecer en el programa del Viejo James, Cuatro extraños en DC. Ahora, después de espera y especulaciones, la banda bogotana regresa con Bardo, su tercer esfuerzo de estudio. “Bardo es un concepto del budismo tibetano que significa un estado intermedio, una transición, y tiene que ver con que más que evolucionar o involucionar, ODIO A BOTERO se atrinchera en un estado intermedio entre estar y no estar, entre el punk y el hardcore, entre la metáfora y lo literal”, explica la banda a través de su comunicado de prensa. Este nuevo trabajo de estudio fue prensado por el sello Intolerancia y contiene 8 canciones nunca registradas, aunque sí interpretadas.

 

Odio a Botero estará presentando Bardo este 7 de diciembre en Boogaloop. Este mismo día la banda emitirá el resultado de esta producción documental titulada Clamoroso Silencio. Acompañen a esta banda en un nuevo ciclo que empieza, seguramente en esta oportunidad las cosas saldrán mejor: diez años después de su anterior álbum, el público colombiano ha aprendido a abrir los oídos y respetar la diferencia, a aprender de todos los estímulos sonoros que crecen y se reproducen en la urbe capital. ¡Bienvenidos a un nuevo momento en la carrera de Odio a Botero!

 

 

 

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