15 discos nacionales del 2017

Cada año Colombia produce una cantidad extraordinaria de canciones, álbumes y proyectos nuevos. Como la potencia musical que somos desde hace varias décadas en nuestro panorama rítmico colindan una gran variedad de géneros que se entrecruzan, se infectan mutuamente o crecen de manera autónoma a fuerza de querer proteger sus raíces y nuestro folclor. Siempre resulta terriblemente difícil hacer una selección de lo mejor del año en cualquier campo, más aún en el musical a la luz de que ahora con plataformas como Bandcamp, Spotify o Soundcloud cualquiera puede lanzar sus canciones al ciberespacio para compartirlas con el mundo. Cualquier conteo es arbitrario y subjetivo y, por ello, no quisimos en 120dB Bogotá establecer una jerarquía de cuál disco es mejor que el otro pues, además, entendemos que cada producto cultural tiene tras de sí muchísimas horas de esfuerzo, insomnio, modelado y construcción. Sencillamente les ofrecemos quince placas que nos han sorprendido gratamente en este 2017, sin posiciones y haciendo la salvedad de que es muy probable que nos hayamos quedado sin oír muchos de los álbumes que los creadores colombianos nos han regalado en este año próximo a acabarse.

 

Magín Díaz – El Orisha de la Rosa

 

Esta placa discográfica bien podría llevar por nombre “Magín y amigos”. En El Orisha de la Rosa una de las leyendas musicales del país del siglo pasado une fuerzas con los emblemas más insignes de la música contemporánea del país y el continente, de Totó la Momposina a Carlos Vives y de Monsieur Periné a Celso Piña, La Yegros y Li Saumet. Interpretando las canciones por las que nunca recibió un solo centavo mientras decenas de artistas se lucraban desconociendo su lugar de nacimiento, este el homenaje musical que merecía el siempre alegre cantautor de Gamero. Con este álbum Magín logró salir del país y merecer un Grammy Latino, poco antes de su trágica partida cuando la industria musical empezaba a reconocer el lugar que merece y merecerá para siempre en nuestro panteón musical. La leyenda de Magín Díaz continúa y el próximo año participará en la ceremonia Anglo de los Grammy, compitiendo por el mismo galardón que el anciano y agradecido músico sostuvo entre sus manos en los momentos previos a su muerte. El Orisha de la Rosa es el reconocimiento y celebración de toda una vida de esfuerzo, la consagración de una leyenda que a todos como colombianos nos toca profundamente en el corazón. Larga vida Magín, que sigas cantando para siempre en el Paraíso eterno.

 

 

 

TSH Sudaca – Equilátero

 

TSH Sudaca, alter ego rítmico de Jhohan Cifuentes, es uno de los proyectos más inquietantes del mundo del ritmo y la poesía en la capital. Con una inteligencia lírica sobresaliente y una noción universal de lo que hace a la raza humana tan grande y tan frágil, el MC capitalino ha venido trabajando desde hace algunos años en un micro cosmos lleno de símbolos, alegorías y héroes. A finales de agosto el creador presentó Equilátero, un larga duración de trece cortes que es su propio universo autocontenido, un lugar en el colindan reflexiones sobre la crisis del individuo en el mundo fluctuante del capitalismo y el ciberespacio con arcanas referencias a religiones antiquísimas y un leimotiv en el que la palabra se convierte en espada de fuego para abrirse camino en este mundo lleno de incertidumbres. Producido por Camilo Zúñiga de Zyderal, Equilátero encuentra a este MC con la mirada inquieta sobre la vida en la ciudad, reflexionando entre rimas sobre el camino vital de los habitantes de la urbe, elevando a los seres humanos a una calidad divina en la medida en que todos somos creadores de nuestro propio universo. El delivery es fresco: la voz de Cifuentes, aun cuando se refiere a poderosos asuntos del corazón humano, no raya en la histeria violenta o en el convulso alarido, sino que se mantiene intacta, como una montaña milenaria a la que el viento helado no estremece.

 

 

 

Lucio Feuillet – Provinciano

 

El segundo álbum de estudio del cantautor pastuso es la prueba definitiva de que los estereotipos están mandados a recoger de inmediato: la inteligencia musical de Feuillet es uno de los tesoros más emocionantes de este nuevo cancionero colombiano. Si de dar vuelta al cliché se trata, el músico revalida también el carácter positivo de términos peyorativos en el lugar de enunciación colombiano como “provinciano” o “campesino” como motores esenciales del corazón colombiano. Después de Indicio, su álbum debut, el nariñense se ha rodeado de amigos del circuito musical local como Javier Ojeda de la Burning Caravan, Martha Gómez o fatsO para crear un documento arrancado del alma, un canto definitivo y lleno de amor para la tierra que lo vio nacer, para el volcán dormido de sus fantasías infantiles, para el alegre pueblo que inaugura los carnavales en nuestro país. El campo es una presencia omnipresente en Provinciano: es metáfora amorosa, telúrico aliento vital, presencia sagrada que brinda el alimento que da vida. Con un ensamble musical de potente envergadura y grabado en vivo junto a amigos y colegas, esta nueva apuesta de Feuillet es uno de los álbumes más conmovedores que se publicaron en 2017, una apuesta por lo propio y lo auténtico, desde la denominación de origen hasta el humilde y honesto regalo que es la poesía que albergan nuestros corazones.

 

 

 

Alcolirykoz – Servicios Ambulatorioz

 

Los Ninjazz de Aranjuez están de regreso. Después de su aclamado Efectos Secundarios de 2015, que ratificó al trío paisa como uno de los actos necesarios del hip hop nacional, Alcolirykoz ha venido presentando a lo largo de los últimos años varios cortes que ahora hacen parte de Servicios Ambulatorioz. Con varios sencillos anteriores al lanzamiento del disco, los Alcolirykoz demostraron el amplio universo sonoro y poéticos de estos referentes necesarios del hip hop nacional. Hacia finales de 2015 llegó “N.A.D.A”, una aventura marítima que presentó el primer encuentro de Fa-zeta, Gambeta y Kaztro con el mar, mientras que en julio del año pasado presentaron “Equipo de Carretera”, acompañado de un corto documental, que recoge visualmente la primera visita del trío paisa a las tierras mexicanas, epicentro del hip hop latinoamericano. Este 2017, antes del estreno de Servicios Ambulatorioz, Alcolirykoz presentó el videoclip de “Changó”, una particular visión de la muerte influenciada por los ritmos africanos y la pervivencia de la santería en ciertos sectores de la población norteamericana mientras que “Tararea”, que llegó con el estreno de esta placa, es una invitación a ceder al poder de la música y el influjo poético del rap. Entre dos umbrales, las palabras del escritor Gilmer Mesa y las palabras del hijo de Gambeta, Servicios Ambulatorioz es uno de los lanzamientos claves del hip hop nacional, un trabajo de fina factura que demuestra el poderío de este trío de creadores.

 

 

 

Mitú – Cosmus

 

La dupla conformada por Franklin Tejedor y Julián Salazar es una fuerza natural que arrasa con la fuerza de un huracán y luego recoge los restos del naufragio con una cálida espuma marina. Después de abandonar definitivamente a Bomba Estéreo para concentrarse en Mitú, Salazar ha encontrado en Tejedor el socio perfecto para llevar a cabo este viaje astral que es el sonido hipnótico de Mitú. Dejando de lado su imponente puesta en escena (que es toda una experiencia por sí sola), lo que el dúo logra construir en Cosmus no tiene par en la escena local o internacional. Con esta tercera placa de estudio el dúo se permitió un tiempo largo en la maduración de su sonido, esta suerte de electrónica selvática y evocativa que convierten sus álbumes en verdaderas experiencias sensoriales que rayan en la sinestesia, en una redefinición de los sentidos. Todo el disco fue grabado en el estudio de Salazar, salvo las voces de Teresa Reyes, quien participa en dos tracks, que fueron registradas en un hotel en Cartagena. Pese a las dificultades técnicas que implicó la creación de Cosmus, el resultado es profundamente evocador y encuentra a este portentoso dúo en su momento tecnológico más cómodo luego de haber cambiado por completo su set de juguetes.

 

 

 

Nidia Góngora y Quantic – Curao

 

Curao es lo que sucede cuando una fuerza imparable se encuentra con un objeto inamovible. Por un lado está la fuerza ancestral de los sonidos del Pacífico colombiano que recoge Nidia Góngora en su canto raizal y, por el otro, está la exploración infinita que Will Holland (Quantic) hace de los ritmos electrónicos modernos. El resultado es un monumento a las nuevas músicas colombianas, a esta generación de artistas que, mirando hacia adentro, han logrado crear un testimonio capaz de conmover a todos los escuchas de afuera. Curao es la consagración de una dupla fantástica que recoge lo mejor del currulao, la cumbia y el bullerengue en una apuesta híbrida con electrónica, dub y hasta dancehall. El álbum huele a selva, a mar y a cocina de fogón de leña y olla de barro cocido, rememorando los enclaves fluviales de nuestro territorio en pregones que nos llegan de la tradición afro y que hoy por hoy hacen parte de nuestro patrimonio cultural pluriétnico y multidiscursivo. Los aportes de Quantic son precisos y respetuosos, apropiados para resaltar lo mejor de nuestros ritmos, pero nunca invasivos o pretenciosos. El Pacífico está en boga en nuestras músicas desde hace algunos años y aquí más que nunca se explota su rico mosaico de ritmos para crear un álbum con cuerpo y espíritu. Simplemente excepcional.

 

 

 

Meridian Brothers - ¿Dónde estás María?

 

Meridian Brothers es una de esas bandas tatuadas en el centro del corazón capitalino. Durante casi veinte años el laboratorio sónico liderado por Eblis Álvarez se ha consagrado como la punta de lanza del tropicalismo futurista colombiano, un ensamble creativo que, recogiendo las influencias de los ritmos típicos del continente, ha construido una sólida propuesta en la que converge la experimentación electrónica con la ironía lírica y una salvaje puesta en escena que ha dejado por lo más alto el nombre de la música colombiana alrededor del globo. A principios de septiembre Meridian Brothers presentó su nueva placa discográfica ¿Dónde estás María?, una suerte de homenaje a la música latinoamericana que atraviesa los sonidos del continente con el mismo desparpajo y espíritu juguetón con el que un niño va saltando por entre las casillas de tiza de una rayuela. El lanzamiento está lleno de experimentación sónica y, sin embargo, es quizás uno de los álbumes más accesible a este lenguaje lleno de códigos, guiños y sobreentendidos que es el sonido que ha caracterizado a esta banda líder de la movida tropical bogotana. ¿Dónde estás María? se constituye como una oda a la música del continente, no sólo en la pluralidad de ritmos que convergen en la placa de diez cortes sino en la misma enunciación lírica que juega con la tradición folclórica latinoamericana, los ritmos que componen el extenso mosaico rítmico de estas geografías y la denominación de origen de variados acentos musicales que van de México a Brasil o la Argentina sin ningún problema.

 

 

 

Salidos de la cripta – Enemigos de la humanidad

 

La banda más emblemática del psychobilly local tuvo un año maravilloso. Con la celebración de su primera década musical, la quinta edición del Hot Rock Fest y el lanzamiento de su segundo álbum de estudio, los bullosos zombis capitalios continúan trazando una carrera a pulso en la que se han logrado sobreponer a todas las adversidades que la vida ha puesto en su camino. Luego del fallecimiento de Zergio Cervezas en 2015, la banda ha logrado honrar su memoria y su legado con una placa explosiva y llena de energía rockera de la más explosiva factura. El resultado es Enemigos de la humanidad, un disco lleno de buen humor y el mejor ensamble musical que este género tiene en el país del Sagrado Corazón. Finalizado en octubre y acompañado de una gira nacional que le hace honor a este alocado proyecto, los músicos de Salidos de la Cripta ratifican su lugar en el psychobilly latinoamericano, un lugar justamente merecido pues la labor que han adelantado en esta primera década de existencia ha sido un ejemplo de autopromoción, de empuje, fuerza y emoción. Salidos de la Cripta ha abierto la tumba de sus demonios y han regado sobre la geografía nacional toda una serie de espectros, monstruos y criaturas nocturnas que se han unido en el baile de este rico tapiz rítmico que es Colombia. Si algo nos enseña Enemigos de la humanidad es que es absolutamente necesaria la existencia de más proyectos afines, pues este género es un terreno fértil para explorar toda una serie de imágenes y símbolos que normalmente no encontramos en las bandas nacionales.

 

 

 

Varios artistas – Indio vol. 1

 

La crema y nata y la cereza del pastel se unen para sellar este exitoso año para el parche de Indio, un nuevo colectivo bogotano que ha venido trabajando todo este 2017 para reinventar la manera de contar historias en el panorama nacional. N.Hardem, Ruzto, Morato, Skore, Plboy, Las Hermanas y más se unen en este compilado de trece temas que, entre instrumentales y rimas, demuestra cuán lejos puede llegar el género urbano cuando no se le ponen restricciones de forma. El disco está lleno de inquietantes beats, de instrumentaciones de otro planeta, de caleidoscópicas variaciones rítmicas sobre el 4/4 del hip hop. Con algunos de los rimadores más insignes de la capital, Indio vol. 1 le quita el invicto al rap de la montaña y lleva al género hacia lugares fascinantes que reflejan la gris realidad de la masiva urbe que es Bogotá. Uno de los aciertos de este primer volumen es la incorporación de beatmakers con una fuerza compositiva alucinante, constatando que además de rimadores en Colombia existen talentosos productores que, siguiendo las mejores lecciones de J. Dilla, construyen sus filigranas musicales sobre complejos tejidos de ritmos que vienen de influencias tan diversas como el funk, el jazz o el disco. Si algo caracteriza al parche de Indio es que no le tiene asco a la experimentación y los resultados hablan por sí solos: este es uno de los esfuerzos autogestionados mejor logrados de este año.

 

 

 

Esteban Copete y su Kinteto Pacífico – Encuentro

 

Uno de los hijos más insignes del Chocó nos regaló este año su cuarta placa de estudio, una compilación de colaboraciones que sabe exprimir lo mejor de cada uno de sus acompañantes al galopar sobre el ritmo vertiginoso y alegre de la marimba y saxofón de Copete. Sumando millas para su próxima llegada al Festival Estéreo Picnic en 2018, el antiguo líder de Ancestros presentó un álbum corto y lleno de emoción que arranca lo mejor del dominicano Vicente García o de Catalina García de Monsieur Periné en canciones que resuenan a vaivén marítimo, a calma playa veraniega, a la suave cadencia del viento sobre las olas. Copete es uno de los representantes fundamentales de la nueva música del Pacífico, un conjunto de ritmos que hace tiempo abandonó el nicho del melómano y se ha convertido en fuerza vital de los motores musicales del país, y ahora ratifica su lugar con una fuerza vocal y un acertado sentido poético que evoca toda la tradición que trae tras de sí el músico chocoano, pero también la inteligencia pop de las nuevas músicas de Occidente. Las colaboraciones le dan mucha fuerza al disco, pero se impone la estética de Copete por sobre las estrellas que lo acompañan: “Balada” de Velandia y la Tigra alcanza dimensiones insospechadas con el sonido acuático de la marimba de Copete y Anddy Castillo, ex Guayacán Orquesta, encuentra en el músico chocoano un contrapunteo idóneo a su esfuerzo vocal.

 

 

Los Maricas – Escupiendo tulipanes

 

Los Maricas llevan cinco años en el circuito subterráneo de bares y galerías de Bogotá. En este tiempo han presentado cinco EPs cargados de ironía, humor negro y, sobre todo, un sonido cargado de energía en que converge el punk como sólida base rítmica con exploraciones sobre influencias del garage, el hardcore, el post punk y el noise. Después de mucho tiempo dando de qué hablar en nuevos santuarios de la movida independiente como la Galería KB en San Felipe o la Rat Trap, el cuarteto bogotano presentó en 2017 Escupiendo tulipanes, su primera larga duración en esta historia llena de pogos, cerveza y aburrimiento existencial. En total son trece cortes y un outro a cargo de Las Hermanas, el proyecto multimediático de exploración electrónica de Diego Cuellar. Las canciones de esta placa transitan varios momentos en una suerte de micro viaje sonoro que hace de la producción de Los Maricas un recorrido enérgico para hacerle un quite al aburrimiento, para prenderle fuego a la monotonía de una ciudad caótica que, pese a las promesas políticas para puntear en las encuestas, nunca permitirá que sus habitantes regresen al río pues hemos convertido al gris del hormigón en la única paleta cromática de nuestra experiencia urbana. Pleno en alaridos y coros para rasgar la garganta con sevicia, Escupiendo tulipanes se convierte en un documento clave de este nuevo momento que atraviesa el punk y la estética DIY en la capital colombiana.

 

 

 

Los Rolling Ruanas – La balada del carranguero

 

Este cuarteto capitalino supo aprovechar de manera brillante el fenómeno de la viralidad para convertirse en una de las apuestas más emocionantes del panorama musical colombiano. Y es que, después de los varios covers en redes de estándares del rock, pocos pensaban que esta banda podría sorprendernos aún más. Sin embargo, el resultado es un álbum debut alucinante que lleva la carranga y las músicas andinas a lugares con los que el maestro Velosa jamás habría soñado, hibridándola con nuevas tradiciones musicales que hacen que esta apuesta sónica se convierta en una de las puestas en escena más potentes de la actualidad nacional. La balada del carranguero recoge nueve temas compuestos por la banda y una versión de System of a Down. La banda es más fuerte cuando canta en su idioma, cuando habla de lo suyo propio, cuando agradecen a la tierra sin distancia bufa sino con la necesidad de una proximidad completa con nuestro legado campesino. Acompañados en dos cortes por Edson Velandia y Catalina García, Los Rolling Ruanas han creado una apuesta de largo aliento que nos ha devuelto parte de nuestro folclor a fuerza de una reinvención respetuosa de sus raíces. Es un álbum hecho con el corazón y el afecto, y eso se siente en cada acorde.

 

 

 

Tristán Alumbra – Faro

 

Esta banda es una de las apuestas más importantes que el departamento de Santander tiene que ofrecerle a las nuevas músicas nacionales y, en su segunda placa discográfica, siguen construyendo sobre una ecléctica estética que los convierte en un acto imposible de catalogar y, por ello mismo, una experiencia de escucha única y novedosa cargada de inteligencia poética y densos paisajes sonoros que pasan de lo onírico calmo a lo simplemente escalofriante de la pesadilla en apenas un par de acordes. El trío, uno de los nuevos actos apadrinados por Edson Velandia, ha logrado con Faro una serie de recorridos que obligan a una entrega atenta a sus paisajes rítmicos. Producido en espacios tecnológicamente limitados, lejos de las virtudes técnicas de Gaira o Audiovisión, este proyecto logra construir un álbum absolutamente emocionante que a nadie deja indiferente, adentrándose como un parásito en el sistema nervioso de su audiencia, llevando por la espina dorsal una serie de sentimientos únicos y complejos no aptos para un público acostumbrados a los sencillos radiales construidos sobre fórmulas comerciales. El proyecto de Tristán Alumbra continúa creciendo con Faro, explorando desolados parajes musicales, oscuras estridencias que nacen del lado más recóndito del alma humana y que se traducen en gritos, ruido blanco y golpes secos sobre la batería.

 

 

 

Granuja – Círculo vicioso

 

Si el año pasado Kase O presentaba El Círculo, su último esfuerzo solista pensado y producido en Medellín (frente al que Residente no merecía ganar el Grammy), este año Granujo hizo lo propio con su propia versión de la ciudad: Círculo vicioso. El MC y beatmaker paisa, parte del insigne colectivo de Moebiuz, presentó este año su debut solista y el producto final es una de las producciones del hip hop nacional más impactantes de la última década. Después de los esfuerzos adelantados como base rítmica de Rap y Hierbas, la primera mitad de Gordo Sarkasmus nos recuerda por qué su parche es una de las más álgidas presentaciones que ha tenido el hip hop nacional en años recientes. Medellín es testigo mudo del universo simbólico de Granuja, un MC sin pelos en la lengua y la experticia vocal para cargarse a cualquier testarudo que no crea en las virtudes de su arte. Sin duda, este año el rap se ha consolidado en este país con una fuerza inquebrantable y Granuja es uno de los culpables de un género por tantos desdeñados y por muchos más celebrado. Acompañado de sus parceros de MBZ en algunas de las pistas, Granuja crece al lado de Vic Deal, Métricas Frías y Crudo Means Raw. Su delivery es implacable, sus letras crudas y efectivas, la producción de las pistas que sostienen su voz rasposa impecable y sofisticada. Nada hay que discutir: Moebiuz marca la parada.

 

Son Palenque - Kitu Prieta Pa Saranguia

 

El nombre de este último trabajo de Son Palenque traduce literalmente “Fuerza negra para gozar” y en cada uno de los cortes de esta placa cumplen su promesa a cabalidad. La nueva entrega de Justo Valdez es una celebración a pleno pulmón de la herencia afro que pervive en la piel del país y en su fantástico collage de ritmos. Padres de la champeta, la agrupación de San Basilio ha construido una leyenda desde la independencia y se ha consagrado desde hace varias décadas como un referente clave de la corriente más africana de nuestras músicas nativas. Con composiciones en lengua palenquera y castellano y con una fuerza rítmica que a pesar de los años se mantiene intacta, Son Palenque nos ha regalado un poderoso testimonio que tiene el continente primigenio en algunas de nuestras manifestaciones folcloricas más puras. Apoyados por músicos como Franklin Tejedor (Mitú), Mario Galeano (Ondatrópica, Frente Cumbiero), Michi Sarmiento (Michi y su Combo Bravo, Fruko,  Joe Arroyo, Ondatrópica) y Franklin Montaño (Sidestepper, Bomba Estéreo), Son Palenque logra construir un sonido puro que, sin embargo, suena perfectamente acorde con el momento cultural en el que hoy por hoy vivimos. Champeta, bullerengue, chalupa, lumbalú y algunos toques inspirados en ritmos africanos y haitianos colindan en esta producción implacable y llena de vida.

 

  


 


 

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