Daniela Spalla, sobre la mujer, la sensibilidad y la industria

Daniela Spalla se ha convertido en uno de los rostros nuevos el pop latinoamericano. La cordobesa empezó desde muy joven a familiarizarse con la música, lo que le llevó a publicar muy pronto, en 2005, su primer álbum solista. Radicada en la capital mexicana hace 6 años, Spalla ha conquistado algunos de los festivales más importantes de su nuevo hogar, entre los que se encuentran el Vive Latino, Pa’l Norte, Machaca y el Circuito Indio. El salir de su país natal le permitió, también colaborar con los nombres más insignes del pop latino como Esteman, Mon Laferte, Ximena Sariñana, Caloncho y Natalia Lafourcade. Allí, en México, ha publicado dos álbumes de estudio, Ahora vienen por nosotros de 2014 y Camas separadas de 2018, producido por Adan Jodorowsky y que incluye colaboraciones de Pablo Cantú y Carlos Sadness. El álbum fue éxito de ventas en el país azteca y ratificó su importante lugar en el contexto latinoamericano.

 

Camas separadas empezó a gestarse en 2017 cuando Spalla se internó en el estudio para producir una nueva serie de canciones con Adan Jodorowsky, hijo del reputado director chileno Alejandro Jodorowsky. A un año del lanzamiento de este álbum, que presentó importantes sencillos como “Estábamos tan bien”, “Costa Rica”, “Vete de una vez” y “Pinamar”, Spalla empezó una gira latinoamericana a principios de este mes con una fecha en el Teatro Metropolitan en la capital mexicana, con un lleno total de más de tres mil personas. Esta producción discográfica que vio la luz en mancuerna con Universal Music México y GTS Talent, le permitió presentarse por segunda vez en el festival Vive Latino, en su edición XX, frente a más de ocho mil personas, convirtiéndola en la revelación del año en una contundente presentación que la consagró como una de las voces femeninas de su generación.

 

Cerrando la etapa de este disco, e iniciando una nueva, Daniela Spalla llegó por primera vez a los escenarios colombianos para presentar su nuevo sencillo “Te veo a la salida”, segundo corte que conocemos de su nueva producción discográfica que llega de la mano, de nuevo, de Adan Jodorowsky. Siguiendo a la presentación de “Si te alejas”, “Te veo a la salida” llega cargado de un homenaje a la estética de los ochenta y los noventa y encuentra a Spalla protagonizando un video cargado de baile en el que participó el director colombiano Salomón Simhon. Para su primera visita, además de una gira de medios, Spalla se presentó en Cine Tonalá con un show acústico que agotó boletería rápidamente. Aprovechamos la visita de la cordobesa para conocer más de sus procesos, su manera de escribir canciones y sus reflexiones sobre la mujer en la música latinoamericana.

Córdoba está  llena de historia y leyenda, ¿cómo influyó el ambiente de esta ciudad, una de las primeras ciudades universitarias de América, en tu formación como persona?

 

Nunca me he puesto a reflexionar esa relación entre esa característica de Córdoba y yo. Empecé cantando en casa y después en la escuela. Por suerte mis papás me apoyaron mucho. Yo, por ejemplo, no estudié una carrera universitaria, pero ellos vieron que desde muy chica mi vocación hacia la música estaba muy presente. Me lo tomaba muy en serio. Cuando terminé el bachillerato les dije que quería hacer la carrera en música y me dijeron “Ok”. Me metí primero en una escuela de música popular y empecé a estudiar piano. Cuando empecé a estudiar piano, empecé a escribir canciones. En esa época escuchaba mucho rock nacional, mucho Fito Páez, Charly García, Spinetta. No me encantó la escuela porque no tocaba nada de piano y había muchas cosas que eran improvisación, sentía que mis dedos se trababan, no sabía a dónde ir con los dedos en el piano [risas]. Me quedé en mi casa y empecé a estudiar esta música que me gustaba mucho, el rock nacional, empecé a sacar las armonías de las canciones en la guitarra y ahí empecé a escribir.

 

Después me fui a Buenos Aires. En esa época estaba escuchando mucho jazz. Hice un disco de jazz en el 2005. Y me fui a la capital a trabajar ese disco, armé una banda allá, tocaba allá y poco a poco empecé a darle más forma a mis canciones y después empecé a grabar demos con mis canciones y los subía a MySpace. Así conocí a Ximena Sariñana que en ese momento estaba sacando su primer disco como solista y en esa época saqué un EP en el que ella participaba y, cuando salió, me invitó a México por todo un mes para ser su tecladista en unos shows y, de paso, promocionaba mi EP. En ese mes se me abrieron muchas puertas en México que en Argentina no se me habían abierto en ese momento. Lo pensé un poco y decidí venirme a México.

 

¿Sientes que las puertas que no se abrieron en Argentina se debe a que la historia del rock argentino ha sido, en su mayoría, masculina? Hay unos faros muy claros (Páez, García, Cerati, Spinetta, etc.) que son todos hombres.

 

Completamente. Todo este grupo de cantautores del rock nacional argentino han sido hombres. Las mujeres no han tenido un papel tan relevante o protagónico como el que han tenido los hombres. Para llegar a ser escuchado y ser respetado, incluso siendo solista hombre, en Argentina cuesta mucho porque es muy fuerte la imagen y el peso que tenemos de estos próceres, como se les ha llamado. Son los próceres del rock argentino. Es muy difícil llamar la atención así. Tal vez es más fácil como banda. Yo lo que sentía en Argentina es que siendo banda era un poquito más fácil, como que el público prefería escuchar una banda que a un solista.

 

En México estaba Eli Guerra que venía haciendo un trabajo muy importante, Julieta Venegas, Natalia, Ximena. Como decís vos, en las últimas dos décadas, las mujeres que no necesariamente hacían este pop prefabricado, porque hay también un montón de personas que hacen cosas un poco más mainstream, se estaban moviendo. Escribían sus propias canciones, cantaban desde su sensibilidad como mujeres, su vulnerabilidad como personas que sentían y desde un lugar muy propositivo a nivel musical. En México sí se venía desarrollando desde hace tiempo.

 

En México publicas Ahora vienen por nosotros, tu primer álbum solista en franca lid. Hablabas ahora de la sensibilidad femenina y es una pregunta un poco obvia, pero igual necesaria, inquirir sobre cómo fueron las dinámicas de escritura de este disco. Quiero decir, ¿cómo fue el proceso de sentarte con tu propia sensibilidad, lejos de casa, en un lugar con otras dinámicas para dar forma a esta placa discográfica?

 

Lo de la sensibilidad femenina sale de una manera natural porque es lo que soy, es lo que me sale [risas]. Pero también es una cosa que me sale, es algo que marca la diferencia. Las mujeres estamos acostumbradas a hablar de nuestros sentimientos. Se nos lo ha permitido. Entonces tenemos mucha claridad a la hora de bajar las ideas de los sentimientos a un papel, de armar una frase, podemos decir qué es lo que nos pasa, cómo nos sentimos. Creo que esto es algo muy valioso de parte de la sensibilidad femenina a la hora de escribir. De hecho, hace poco, me reuní con un amigo a escribir y él contaba que le gustaba mucho juntarse con mujeres para escribir las partes de las letras porque las mujeres encontraban una manera de decir las cosas muy simple, pero a la vez muy contundente.

 

Ahora vienen por nosotros también me daba un poco de miedo porque era el primer disco que escribía contando lo que me pasaba en español. Ese disco tiene ciertas pantallas porque todavía no me animaba a abordar el tema del sentimiento de una manera tan directa. Entonces hay unas pantallas. Ya cuando escuchas Camas separadas es un disco entregado a la sensibilería.

 

 

 

Has trabajado muy de la mano con Adán Jodorowsky y, siendo un fan de la obra de su padre, quería saber si han discutido de psicomagia, el tarot o si has visto las películas de Alejandro: Fando y Lis, La montaña sagrada, La danza de la realidad, El topo, Santa Sangre

 

¿Sabes que no tanto? Lo que pasa es que Adán sí tiene una crianza muy especial. Entonces por eso mismo tiene una sensibilidad muy especial, una espiritualidad muy importante. A la hora de grabar es de las cosas que a mí más me gusta, porque puede abordar y entender las canciones y entender lo importante de la experiencia de grabar a raíz de esa crianza que ha tenido. Al final lo que más importa es despojarse de todos estos accesorios y de los miedos. Uno a veces tiene como esa pretensión de grabar de alguna u otra manera, de decir las cosas de alguna u otra manera. Y al final lo que estás haciendo es poniendo trabas para que llegue el mensaje.

 

En un mercado tan saturado de artistas pop mainstream encontrar la voz propia es muy complicado. ¿Sientes, después de dos discos y estos nuevos sencillos, que ya estás cómoda con esa persona escénica? ¿Cómo manejas el equilibrio con esa otra persona que está lejos de los micrófonos y de las luces?

 

Yo creo que sigo en esa búsqueda. Porque sí me siento muy cómoda ahora escribiendo sobre los sentimientos y así, pero también me doy cuenta que eso también puede llegar a convertirse en una fórmula en cualquier momento. Ahí es cuando me comienzo a aburrir y a buscar otro tipo de historias sin perder esta naturalidad y esta importancia del sentimiento, pero empezar a contar otro tipo de historias también, a ver hacia dónde más puedo ir. Sin duda, por más que haya aprendido a escribir de una manera más abierta sobre los sentimientos, siento que todavía pueden quedar muchos miedos que tengo que resolver. Cosas que a veces pienso demasiado a la hora de escribir y que tengo que dejar que fluyan más.

 

La prensa y el público, sobre todo con las intérpretes femeninas, siempre están buscando visos biográficos…

 

Todo el tiempo. Y a mí no me importa, la verdad. Que busquen lo que quieran [risas]. Porque es mi materia prima. Entonces me divierte a veces ver en Twitter que la gente comente. “Siempre que escucho a Daniela me pregunto quién fue el que le hizo tanto daño” y otro ponía “seguro fue que no le importaba nada y que también andaba con otra chica al mismo tiempo” [risas]. Que armen las historias que quieran, yo al final seguir escribiendo sobre lo que me moviliza. Y si lo que me moviliza es una historia personal y, si además, escribir sobre esa historia personal me ayuda a resolver algo internamente, lo voy a seguir haciendo.

 

En ese sentido, por el hecho de erigirse desde un lugar de enunciación honesto, la gente conecta con las canciones. ¿Cómo sientes tú esa respuesta de la gente?

 

Es muy fuerte. Es muy fuerte porque a mí me pasa con otros artistas. A veces me pasa que escucho una canción y esa voz está muy cercana a mí, porque está cantando algo que me pasa. Que eso suceda con otras personas con mi música me resulta muy fuerte y es de las cosas lindas del trabajo.

 

 

 

Con tus canciones me pasa algo muy bonito y es que son títulos que van desde la segunda persona del singular o de la primera persona del plural. “Vete de una vez”, “Si te alejas”, “Te veo a la salida”, “Estábamos tan bien tú y yo”. Son frases que se le dicen a la pareja, ¿eso te nace orgánicamente?

 

Muchas canciones, por ejemplo “Te veo a la salida”, son cosas que me hubiera gustado a alguien y no me animé a decírselas entonces las escribí en una canción para que no se quedaran ahí guardadas. Y si le llegan o no a la persona que le tienen que llegar no importa. Yo al menos ya me desquité.

 

Hablemos de “Si te alejas” y “Nos vemos a la salida”, los dos sencillos nuevos que harán parte de tu tercer disco.  Hay una diferencia considerable en el sentido de que Ahora vienen por nosotros y Camas separadas  tuvieron un proceso de gestación que los separa cuatro años, ahora vuelves con un disco que fue supremamente exitoso, pero ya estás lanzando nuevos sencillos. ¿Esto responde a las dinámicas de un mercado que es cada vez más exigente con el tema de la producción de sencillos o simplemente estás en un momento creativo muy fértil?

 

Creo que responde a que yo también he entendido un poco de qué se trata esta profesión. He entendido qué necesito para seguir creciendo en este trabajo en este momento. El consumo de música es muy voraz y hay que estar muy presente. Si yo me desaparezco, todo lo que vine construyendo se va a ir disipando. A la hora de retomar voy a tener que hacer casi que un trabajo desde cero. Entonces, desde hace un tiempo entendí. Hace como tres años empecé a trabajar de manera independiente y ahí empecé a estudiar más el tema de qué hay detrás de esta cosa de sacar canciones, cómo se va armando una carrera. Hay que estar presente. Por suerte, la presencia la puede conseguir a través del contenido. Digo por suerte porque es la parte más linda del proceso, el poder hacer canciones. Si esa es mi tarea, si ese es mi deber, la verdad no está nada mal. Obviamente en medio de viajes y de shows, de compromisos más de promoción es difícil meterse en un proceso de composición. Pero hay que hacerlo. Por ejemplo, justo lo hablaba el otro día con gente con la que trabajo, Camas separadas es un disco que nació porque yo estaba muy inspirada, porque me había cortado mi novio. Entonces quería hacer canciones porque tenía que sacarlo de adentro. En cambio, este disco lo estoy haciendo porque tengo que sacar un disco. No es que no tenga un sentimiento: siempre hay cosas para decir, pero estas canciones las estoy haciendo con un deadline, con una fecha de entrega.

 

Y es algo interesante también. “Te veo a la salida” es una canción que nació bajo presión. Hay otras canciones que nacieron bajo presión. “Volverás”, “Costa Rica”, varias canciones que nacen así y los resultados son buenos. Si no fuera por crear una carrera y por desarrollar una carrera tal vez yo me tardaría otros cuatro años en sacar el disco, pero no es la idea.

 

Las fechas límite son interesantes porque a veces los resultados sorprenden gratamente. Y eso también tiene que ver con la experticia musical. No es lo mismo estar frente a un piano aprendiendo las canciones que llevar década y media de carrera.

 

Sí, tiene que ver con eso. La presión también hace que saque los recursos más impensados. Por eso también te sorprende, porque no son las cosas de siempre, tienes que crear con lo que sea. Ahí también empiezan a aparecer cosas que tenías un poco guardadas del pasado, aprendizajes del pasado. Y también sé que estas canciones bajo presión que salen de un día para otro tampoco es que salen de la nada. Si yo no vengo de un período de tratar de componer, tratar de componer y tratar de componer, estas canciones que después nacen bajo presión no saldrían. Por ejemplo, venía de escribir tres o cuatro canciones que no estaban buenas y tenía que entrar al estudio y ninguna nos convencía entonces esa presión de tener que entrar al estudio hizo que siguiera escribiendo y así fue como salió “Te veo a la salida”. Pero esas tres o cuatro canciones malas que escribí antes fueron parte de la creación de esta canción.

 

Para terminar, quisiera saber cómo ves tú la industria musical, en particular tus reflexiones sobre el papel de la mujer en este momento cultural.

 

Es un buen momento. Creo que va de la mano con este movimiento que se está viviendo a nivel global de la mujer reclamando su lugar en la sociedad, su relevancia, su respeto. A nivel musical también estamos encontrando ese lugar. Y luchando porque ese espacio se expanda. Una da las nominadas al Latin Grammy es Marilina Bertoldi [nominada a Mejor álbum de música alternativa por su disco Prender un fuego] ella es argentina y en Argentina el tema del feminismo está muy fuerte. Marilina creo es ese eco del lado musical de lo que está pasando, de esa revolución. Marilina está también teniendo una relevancia en este momento en un mundo que siempre estuvo liderado por hombres. Eso es.

 

 

 

 

 

 

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