• Por Redacción 120 dB Bogotá

15 discos nacionales del 2019

Actualizado: 31 de dic de 2019


Anualmente Colombia produce una cantidad extraordinaria de canciones, álbumes y proyectos nuevos. Como la potencia musical que somos desde hace varias décadas, en nuestro panorama rítmico colindan una gran variedad de géneros que se entrecruzan, se infectan mutuamente o crecen de manera autónoma a fuerza de querer proteger sus raíces, nuestro folclor y nuestras tradiciones. Siempre resulta terriblemente difícil hacer una selección de lo mejor del año en cualquier campo, más aún en el musical, a la luz de que ahora con plataformas como Bandcamp, Spotify o Soundcloud cualquiera puede lanzar sus canciones al ciberespacio para compartirlas con el mundo. Cualquier conteo es arbitrario y subjetivo y, por ello, no quisimos en 120dB Bogotá establecer una jerarquía de cuál disco es mejor que el otro pues, además, entendemos que cada producto cultural tiene tras de sí muchísimas horas de esfuerzo, insomnio, modelado y construcción y que una curaduría es siempre arbitraria y limitada. Sencillamente les ofrecemos quince placas que nos han sorprendido gratamente en este 2019, sin posiciones y haciendo la salvedad de que es muy probable que nos hayamos quedado sin oír muchos de los álbumes que los creadores colombianos nos han regalado en este año próximo a acabarse. Esta es apenas una selección en la que no está Oasis.


Armenia – Armenia


Armenia llegó como una de las sorpresas del 2019. El debut autotitulado de la banda bogotana se convirtió en uno de los lanzamientos de la escena alternativa claves de este año y no es para menos: su estética ochentera es de una factura preciosa y elegante con visos de los más interesantes proyectos del new wave inglés. Es sofisticado, coqueto, juguetón y romántico. La banda ha logrado una identidad propia que está caracterizada por una elegancia compositiva que puede ir lo mismo de la balada al rock explosivo de Los Prisioneros sin descuidar ningún acorde, una sola letra, la pureza de lo que exige cada una de las canciones. Así mismo, las imágenes de Juan Antonio Toro son poderosas en su simplicidad, creando un universo propio en el que la banda se siente cómoda jugando con las formas, dándole vuelta a un lenguaje que lleva más de treinta años gestándose y en el que la banda logra encontrar aún provecho para su creatividad. Armenia trae consigo un halo revitalizante y demuestra que las canciones pueden salir de cualquier lugar siempre y cuando estén sustentadas por una sensibilidad honesta. Las canciones pop tienden a ser cursis y obvias, pero Armenia evita este problema con una identidad precisa y elegante. [Complementen la experiencia de escucha con la versión en vivo del disco, fue una noche realmente emocionante de lanzamiento].




Cimarrón – Orinoco


Es difícil ser profeta en tierra propia y eso ha pasado en la carrera de Cimarrón, que realmente se ha abierto un espacio más importante por fuera de nuestra geografía que dentro de las fronteras del país en el que nace su inspiración. Para su tercer álbum grabado en casa, Cimarrón ha buscado una forma más minimalista y pura para dar forma a un sonido conmovedor y muy propio, rico en texturas y en variaciones. La banda claro vuelve sobre el joropo como su materia prima, pero explora otras sonoridades que vienen de la tradición afro o indígena. Hay un coqueteo con el cajón peruano, el zurdo brasileño y percusiones profundas como la tambora que le da una fuerza interpretativa a Orinoco muy bella. Así mismo, los arreglos son delicados y de una factura impecable lo que permite narrar una ruralidad colombiana idealizada y una contemporaneidad vigente en un sonido que se transforma. Es un disco de riquísimos acentos y una producción que da espacio a la voz de Ana Veydó en primer plano, dinamizando la mezcla para crear atmósferas hipnóticas y delicadas. Un acierto pleno.


Cholo Valderrama – Cholo cantautor


La producción más conmovedora del Cholo Valderrama llegó con la realización de este disco en el que el boyacense compuso cada una de las doce canciones, algo insólito en una carretera rutilante que le ha merecido el Grammy y varios reconocimientos internacionales. La voz del Cholo le canta con todas sus palabras a estos Llanos Orientales que lo abrazaron para no soltarlo con la sabana ardiente, sus misterios de espantos en cruces de caminos, la fuerza y templanza de sus mujeres y las nubes de polvo que deja el ganado con su paso atolondrado sobre la arena. El Cholo une esfuerzos con Bordón Libre, agrupación que durante largo tiempo lo ha acompañado y que en Cholo cantautor demuestra una evolución sorpresiva que los convierte en verdaderos exponentes de la música llanera. Así mismo, el álbum introduce el uso del cajón peruano y percusión menor que da forma a un proyecto totalmente respetuoso de las tradiciones y vanguardista en el entendimiento del sonido de esas tierras mágicas que celebra. Chabuco y Kike Purizaga se unen al Cholo en “Señora Sara”, un homenaje a la madre del Cholo que honra a la mujer colombiana, a su tenaz virtud de querer a sus hijos contra viento y marea. Quien no llore con este corte debería revisarse el corazón. Bellísimo.

Elsa y Elmar – Eres diamante


Fue un muy buen año para el pop nacional made in México. Esteman publicó su declaración de principios y la santandereana Elsa y Elmar conquistó todo el continente con su poderoso Eres diamante. El álbum de la cantautora es una obra que entiende las necesidades de un mercado, pero que se mantiene honesto con el temperamento y la lúdica lírica que conocimos en Rey, su primer larga duración. Como compositora Elsa y Elmar se sabe más adulta y se refleja en sus letras una serie de procesos sentimentales que la han cambiado y le han permitido ser menos ingenua y más empoderada. Con el pop hecho por mujeres tiende siempre a buscarse indicios geográficos, quizás por la mala costumbre que nos creó la narrativa conveniente de Taylor Swift. Sin embargo, lo cierto es que la bumanguesa se sabe más astuta y dinámica en esta placa en la que, además, coquetea y sale airosa con los sonidos del mal llamado género urbano. Sin comprometer la esencia que nos ha fascinado desde “Inmadura” es muy gratificante encontrarnos con una obra de pop tan adulta y bien lograda. Un álbum sobresaliente de una de las voces más delicadas y hermosas que tenemos en el país.




Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí - Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí


Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí fue pensado, grabado y producido en Timbiquí como parte de una investigación que por más de ocho años adelantó JUGA Music, en cabeza del productor colombiano Julián Gallo. Y es que la producción es de una elegancia suprema pues, antes que imponer, busca comprender fenómenos complejos que dan forma a tradiciones vivas y de importancia vital para reconocernos como un país complejo y pluri identitario. En ese sentido, el álbum no es un mero registro etnográfico de la historia de los hermanos Balanta, sino que aporta ideas complementarias a la estética y dinámicas inmersas en esta cultura musical. La grabación se realizó en bloque en casa de Reinaldo Sinisterra en el barrio Francia de Santa Bárbara de Timbiquí. La casa de madera es el lugar idóneo para el encuentro entre generaciones e intérpretes, entre la pléyade de sonidos vienen de la naturaleza y de los instrumentos ancestrales que buscaron emularlos en un primer momento. En ese sentido, la marimba dialoga con la lluvia cayendo sobre las tejas de zinc y los ruidos de afuera de la calle, con voces de los transeúntes que pasan curiosos. El álbum se grabó en bloque y tiene la virtud análoga de las grabaciones de antes, con unos ecos que evocan un pasado cercano de nuestra historia más simple y tranquilo. Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí es uno de los álbumes más hermosos que han visto la luz este año y del que poco se ha hablado, por ello, les presentamos este brillante tesoro.


Gato e’ Monte – Gurbia


Muy hacia el final del año nos llegó Gurbia, el primer esfuerzo musical de Gato e’ Monte, un misterioso personaje que lleva bastante en la exploración de su sonido y que ahora se presenta con una carta de diez puntos. Como nuevo referente de la canción colombiana, Gato e’ Monte inmediatamente exige una comparación con Edson Velandia y es que es cierto que el santandereano es un referente inmediato para entrar a la obra de este nuevo creador: el parlache, el timbre honesto, el minimalismo instrumental. Sin embargo, Gurbia es un álbum elocuente por sí mismo, un disco honesto y visceral que llega de una sensibilidad particular en la bandola que entre pajueleo y contrapunteos da forma a una serie de canciones inquietantes y relevantes. Gurbia es quizás uno de los acercamientos más honestos y puros a la música campesina nacional, no hay trucos, no hay depuración para buscar la carrera a la radio comercial, ni ánimo condescendiente de coquetear con la electrónica global. Esta hambre de Gato e’ monte es pura y sabe saciarla llenándose la boca de imágenes poderosas, aullidos ferales y un universo lingüístico propio.

Los niños telepáticos – Estallados


Nicolás Mejía presentó tres álbumes este año y todos son excelentes, desde su producción con el Conjuro epiléptico a su esfuerzo solista en donde percibimos toda su fuerza poética y creativa. Sin embargo, Estallados, a nuestro juicio, es el álbum que sobresale de esta gruesa colección de nuevas canciones. La segunda producción de Los niños telepáticos es un esfuerzo pulcro y emocionante en el que la psicodelia espiritual del conjunto bogotano brilla como una joya de rara belleza interplanetaria. Son nueve canciones largas que llevan hasta el extremo el juego con las fórmulas y le da sentido a una estética muy propia y dinámica que ha convertido a la banda en promesa de la alternativa a uno de los actos más delirantes y sofisticados de la movida nacional en vivo. Con figuras e imágenes poéticas conmovedoras y un sonido demoledor y propio, Estallados es un acierto del indie nacional, una bestia de raros colores que devora todo cuanto se encuentra a su paso de una manera que no es violenta ni impositiva, sino que resulta en una invitación a conocer otro rincón del universo sonoro, nuevos colores sobre el pentagrama.

Los Makenzy – Monstruos y animales


Monstruos y animales es uno de los álbumes más sorpresivos del 2019 y es una sorpresa de las buenas. El dúo de hermanos dio forma a un disco complejo que no está limitado por los discursos de siempre dentro del rock and roll, sino que explora una variedad de ritmos que vienen de la historia musical del continente e, incluso, se permiten coquetear con el reggae en el segundo corte de la producción. Los Makenzy han creado un documento que es un recorrido continental por la música latinoamericana, tanto en el sentido de la forma como en el de la historia. Con Monstruos y animales la banda ha demostrado que es docta en la posibilidad de escribir sobre cualquier base rítmica. Con una sensibilidad estética y poética sin par en el panorama del rock colombiano, estos hermanos ratifican que han llegado para quedarse, que su música es osada en su redefinición de las formas ya establecidos y, sobre cualquier género, aportan a la discusión con una sofisticación melódica coqueta, pero prudente. Esta colección de canciones es de lo mejor que le ha pasado a la música colombiana este año y prueba que, aunque insistan, el rock no ha muerto.

Mitú – Tandem


La dupla conformada por Franklin Tejedor y Julián Salazar es una fuerza natural que arrasa con el poderío de un huracán y luego recoge los restos del naufragio con una cálida espuma marina. Después de abandonar definitivamente a Bomba Estéreo para concentrarse en Mitú, Salazar ha encontrado en Tejedor el socio perfecto para llevar a cabo este viaje astral que es el sonido hipnótico de Mitú. Dejando de lado su imponente puesta en escena (que es toda una experiencia por sí sola), lo que el dúo logra construir en Tandem no tiene par en la escena local o internacional. Con esta quinta placa de estudio el dúo se aleja de esa difícil etiqueta de techno palenquero para crear una variedad de arreglos que nacen de la guitarra y estructuras arrítmicas fascinantes e inquietas. Así mismo, por primera vez Tejedor lleva a cabo sus labores de percusión a la batería, buscando nuevos timbres que concatenan con los sintetizadores de Salazar. El álbum se complementa con las voces de la cantante de Quibdó, Marsh Waris, la cantadora de bullerengue de Maríalabaja, Yiset Pérez y Gabriela Jimeno, más conocida por su proyecto solista Ela Minus. Tandem es inquietante e hipnótico, bello en una categoría estética que Mitú creó para sí mismo.


Mula – Matasesos


Entrar a definir el sonido de Mula es tan complejo como inoficioso. Una mezcla de punk, noise, el post rock y el rock progresivo con una influencia clara de un pasado jazzero que, a la luz de este sancocho sónico, resulta en uno de los productos más inquietantes y ensordecedores del año. Matasesos es un álbum complejo que parece más largo de lo que realmente marca en el cronómetro, como si el tiempo se alargase a partir de la experiencia de escucha, como un guayabo tétrico que convierte las horas del domingo en años enteros. Es una cachetada propulsada por un mazo de demolición, una inyección de adrenalina antes de la muerte, el aullido desesperado de un lobo que no encuentra la luna entre las nubes y uno de los aciertos recientes más importantes del sello In-Correcto. El álbum de Mula puede llevarnos por parajes emocionantemente oscuros y peligrosos, es una mala decisión en una noche de excesos y un recuerdo que queda marcado en la piel una vez estrellamos el auto contra un poste sin luz. Jueputa, qué rico.



No Rules Clan – Pantone


Los paisas de No Rules Clan demostraron que el rap puede hacerse a la vieja escuela y seguir siendo impresionante. El sucesor de Rap Nativo de 2016 es una obra sobresaliente del rap nacional, una demostración de inteligencia lírica y un manual de sampleos para expertos. No Rules Clan plantea una estética combativa, irónica y muy divertida en un trabajo que no busca demostrar nada a nadie y, por eso mismo, deja a todos con la boca callada. Con colaboraciones de primera línea Pantone exhibe con elegancia los colores de un rap de raza, orgulloso y protagónico. La banda no se deja engañar por las nuevas fórmulas y prefiere apostarle a una estética ya establecida, el boom bap, para con estos elementos crear una obra brillante y nocturna, un trabajo emocionante lleno de inteligencia poética. Los No Rules Clan siguen siendo un referente del rap de la montaña y una clase de guerreros que apela a las viejas tradiciones para afrontar un universo digital lleno de influencers sin valor propio. Los paisas no comen cuento, antes bien, prefieren guardar silencio ante la estupidez y por ello han creado una obra sagaz y muy inteligente.




Oh’laville – Soles negros


Los astros se alinearon en 2019 para que Oh’laville lograra quizás el disco del año y ciertamente el mejor de su carrera a la fecha. Soles negros es una obra de arte de cabeza a pies y demuestra la madurez de una banda que lleva mucho, muchísimo, tiempo trabajando para crear un impacto verdadero en la cultura colombiana. Varios de sus sencillos habían venido apareciendo desde el año pasado, pero el resultado final es muchísimo más sobresaliente de lo que cualquiera hubiera podido augurar. Es un álbum complejo, redondo y bellamente estridente. Es una demostración de los beneficios que vienen del trabajo duro y el entendimiento cabal de la artesanía de canciones. Mateo París lleva su voz a un rango que nunca había alcanzado, bordeando con el alarido, pero siempre armónico y fascinante. Andrés Sierra, Luis Lizarralde y Andrés Toro son ya expertos en su interpretación y, sobre todo, es un ensamble coherente y pulcro que se siente muy cómodo trabajando en conjunto. No es una colección de egos sino la disolución de la identidad propia para alcanzar la armonía en las formas y una evidencia de la humildad artística de un conjunto que es mucho más que excelente.



Ojo de Agua – Ojo de Agua


El topónimo ojo de agua se refiere a un hueco cavado en la tierra en el que colindan varias fuentes hídricas y es la imagen perfecta para definir la poderosa unión de Totó la Momposina, Grupo Bahía y la Orquesta de Lucho Bermúdez. Totó representa el agua del río Magdalena que viaja desde el Caribe, el Grupo Bahía es agua que viaja desde el Pacífico sur y la música de Lucho Bermúdez es agua que desciende desde la montaña. Al final del viaje, los tres artistas se encuentran en un Ojo de Agua para traer todo el sabor y el color de las músicas colombianas, como una fuente de vida que refleja la multiculturalidad de un país lleno de acentos y tradiciones. El álbum presenta una colección de canciones de fuerte presencia que se complementa con una producción impecable que le da una presencia a la esencia acuática del piano de la selva en primera plana. Quizás es un disco demasiado pulcro, pero es una decisión estética que busca interpelar a un público más amplio al que suele disfrutar de los lanzamientos folclóricos. Lo cierto es que es un esfuerzo muy bien logrado y, de cualquier manera, siempre es necesario honrar, recordar y celebrar el legado del maestro Lucho Bermúdez.

Varios artistas – Indio, vol 2


La crema y nata y la cereza del pastel se unen para sellar este exitoso año para el parche de Indio, colectivo bogotano que ha venido trabajando duro desde 2017 para reinventar la manera de contar historias en el panorama nacional. N.Hardem, Ruzto, Morato, Uai Peq, Las Hermanas, Mismo Perro y más se unen en este compilado de dieciséis temas que, entre instrumentales y rimas, demuestra cuán lejos puede llegar el género urbano cuando no se le ponen restricciones de forma. El disco está lleno de inquietantes beats, de instrumentaciones de otro planeta, de caleidoscópicas variaciones rítmicas sobre el 4/4 del hip hop. Con algunos de los rimadores más insignes de la capital, Indio vol. 2 le quita el invicto al rap de la montaña y lleva al género hacia lugares fascinantes que reflejan la gris realidad de la masiva urbe que es Bogotá. Uno de los aciertos de este segundo volumen es la incorporación de beatmakers con una fuerza compositiva alucinante, constatando que además de rimadores en Colombia existen talentosos productores que, siguiendo las mejores lecciones de J. Dilla, construyen sus filigranas musicales sobre complejos tejidos de ritmos que vienen de influencias tan diversas como el funk, el jazz o el disco. Si algo caracteriza al parche de Indio es que no le tiene asco a la experimentación y los resultados hablan por sí solos: este es uno de los esfuerzos autogestionados mejor logrados de este año.


Voces del bullerengue – Anónimas & resilientes


Manuel García-Orozco ha hecho muchísimo por la difusión de las músicas de la diáspora africana en el país. El productor e investigador ha trabajado extensamente con Petrona Martínez y el fallecido Magín Díaz y se ha preocupado por dar visibilidad a una parte de la cultura colombiana que no siempre goza del reconocimiento que merece. Así nace el bellísimo esfuerzo de Anónimas & resilientes, una iniciativa de carácter casi etnográfico que da un espacio para que cantaoras desconocidas tomen el micrófono y compartan a través del canto. Fue una odisea que llevó a García-Orozco por distintos pueblos y corregimientos para recoger cantos y expresiones harto arraigadas en el suelo seco de sus geografías. El resultado es conmovedor y apasionante en el sentido de que mantiene intactas las formas de un ritmo que ha dado origen a una fuerza creativa imparable en la cultura afrocolombiana. Como primera aproximación al género funciona a manera de perfecta introducción, pero quienes valoran este tipo de discursos y consumen estos productos de difícil acceso encontrarán en Anónimas & resilientes una obra de fina factura que respeta sobre todo el alma dormida de los dioses del primer continente. Es hermoso.




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