• Por Ignacio Mayorga Alzate

Casi treinta años después Los Prisioneros y Los Toreros Muertos juntos


En 1988, en un evento que partió la historia musical del país, se llevó a cabo el legendario Concierto de Conciertos. En esa oportunidad, promoviendo los primeros ecos del llamado “Rock en tu idioma”, un grupo de empresarios presentó un cartel de lujo en el que participaron importantes agrupaciones de todo el espectro rockero iberoamericano. Eran otras épocas, la tecnología y la organización de espectáculos masivos apenas y empezaba a hacer sus pinitos en la que ahora es una de las capitales musicales del continente suramericano. En aquella ocasión el estadio El Campín fue el epicentro de una explosión portentosa que trajo por primera vez al país a Miguel Mateos, Timbiriche, Océano, Los Prisioneros y Los Toreros Muertos. Acompañados por los colombianos Compañía Ilimitada y Pasaporte, la primera vez que se utilizó la comparación de “El Woodstock colombiano” se convirtió en un evento que se extendió hasta las primeras luces del día siguiente y que ha quedado grabado en la memoria de los asistentes que quizás y por última vez celebrarían las decisiones políticas de Andrés Pastrana Arango.

Este 6 de diciembre, casi treinta años después de ese mágico encuentro con lo mejor del rock en español, regresan dos de los actos más importantes que se presentaron en aquella ocasión: Los Prisioneros y Los Toreros Muertos. Aunque las agrupaciones volvieron a la capital en ocasiones sucedáneas, lo cierto es que nunca han vuelto a compartir tarima en nuestro país desde ese primer momento cuando los españoles promocionaban Por Biafra de 1987 y los chilenos hacían lo propio con La cultura de la basura de ese mismo año. En esta ocasión la cita será en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán, espacio icónico del centro de la ciudad, un lugar que cada vez más se está convirtiendo en epicentro de la movida cultural capitalina, renovando y prestando sus tarimas a actos diversos que han ido de Ibeyi a James Rhodes y la Tokyo Ska Paradise Orchestra.

Aunque el momento álgido de estas dos agrupaciones llegó hace tres décadas con una explosión musical que revolucionó la movida latinoamericana y nos enseñó que era lícito rockear en nuestro idioma, lo cierto es que ninguno de los dos actos ha perdido la fuerza de su primer momento y, con el pasar del tiempo, sólo ha crecido su relevancia para consagrarlos al nivel de leyendas. Los Toreros Muertos, por un lado, prestarán sus melodías y sus ingeniosas composiciones llenas de humor polémico y ácido, mientras que Los Prisioneros nos recordarán las luchas sociales de un continente que aún se encuentra en un lugar de inequidad y complejidad social. Es cierto, Jorge González se despidió de los escenarios en enero después de su difícil recuperación del infarto isquémico cerebeloso subagudo que sufrió en 2015. No obstante, sus compañeros de lucha, Claudio Narea y Miguel Tapia, continúan elevando en lo más alto la bandera del rock chileno, de una música cargada de historias y fuerza vital que nos enseña la virtud de continuar en aras de un mundo mejor. No falten a esta cita necesaria con la historia del rock en castellano, seguramente mucho aprenderemos sobre el futuro de nuestro género.


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