• Por Ignacio Mayorga Alzate

“Ojos negros” resignifica la soledad porteña a través del bolero house


El culpable es Homero Manzi, legendario letrista tanguero de la edad dorada. “Milonga triste” es quizás uno de los tangos más oscuros y tristes que hayan tenido la fortuna de quedar registrados en cinta, primero en la voz de Mercedes Simone y luego, de manera más implacable, en la versión oscura y minimalista de Hugo Díaz. Ahora, una tríada de artistas de la electrónica bogotana han decidido darle un nuevo aliento con una reversión que, además, marca el nacimiento de lo que han decidido llamar el bolero house. Sinego, Boho y Dr Honey decidieron unir esfuerzos para crear una composición oscura y bailable de este clásico del catálogo musical porteño. “Ojos negros”, como han bautizado su versión, es también el debut musical de Boho (Samuel Lizarralde de Moügli como solista) y Dr Honey (Laura y Camila Narváez, quienes han trabajado desde la parte estética de la música, aunque nunca la habían hecho).

El tango en el que se basa es una trágica historia de amor ausente. La muerte de la amada, la ausencia y el plañir de las campanas metálicas. Repleto de imágenes que habrían gustado a Borges, “Milonga triste” nunca termina de explicar qué sucedió en el sendero donde un beso marcó una herida. ¿Es el canto de un amor por una muerte o el de una muerte por un amor? Los ojos negros se cierran para siempre y contrastan con la pálida tez del cadáver de la amada. Dos amantes se encuentran en un sendero y sólo uno regresa para llorar y rezar la muerte de su otra mitad. La tristeza de la milonga triste es dura y completa, porque lleva en sí misma no solamente la desdicha de la soledad, sino también la maldición de una culpa irresuelta. “Ojos negros”, reversión de esta trágica historia en clave de deep house y melancolía vintage, recuerda que las canciones son eternas siempre y cuando tenga un sentimiento atado a su esencia.

La singular mezcla de talentos que converge en este lanzamiento crea una atmósfera nunca explorada en la electrónica local. Con visos evidentes a la obra de Gustavo Santaolalla y su exitoso Bajo fondo, “Ojos negros” encuentra a dos rutilantes estrellas de la música programada (Sinego y Boho) y presenta una exquisita propuesta en las hermanas Narváez quienes, influenciadas por la estética de la década de los setenta y los ochenta, dan forma y color a un proyecto inquietante y novedoso. La voz de Leonardo La Croix le da un tinte fotografía en sepia a una composición cargada de emoción y tristeza. Con “Ojos negros” nace el bolero, lugar fructífero en el que colinda la nostalgia de los ritmos latinoamericanos de nuestros padres y abuelos con la tecnología de punta para crear electrónica sofisticada y elegante. “Ojos negros” es espectral y nocturna, hipnótica y sorpresiva, como el frío de un puñal repentino, como la última milonga que escuchara un marino alicorado antes de perderse en la oscuridad de Puerto Madero para jamás regresar.



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