• Por Ignacio Mayorga Alzate

Piangua regresa con un concierto estelar en la FUGA


Piangua se fundó en Bogotá a mediados de 2014, aunque empezamos a enamorarnos de su mezcla de ritmos afros folclóricos y nuevos lenguajes musicales hacia 2017 con el lanzamiento de su primer sencillo, “Pescando penas”, que hacía parte de Las brujas, su álbum debut de 2018. Antes que banda quizás deberíamos estar hablando de un colectivo, pues el proyecto excede en más de un área del discurso artístico, incorporando danza, teatro e impactantes visuales. Conformado por artistas provenientes de diferentes regiones del país (Cali, Bogotá, Pasto y Cúcuta) la diversidad de los sonidos que la banda propone se constituye en un rico tapiz sonoro que hace de Piangua uno de los proyectos más interesante del circuito nacional, un viaje por las músicas afrotradicionales de Colombia fusionadas con sonidos africanos tribales, funk, jazz y blues. Todo es lícito dentro del sonido de Piangua y la única constante es la virtuosa interpretación y entrega de cada uno de los músicos que componen este explosivo ensamble.

La piangua es un molusco que tiene origen en las costas del Pacífico colombiano y que es recolectada en condiciones extremas por mujeres afrodescendientes para abastecer a sus familias o al número creciente de turistas. De ahí el nombre de la banda conformada por Valentina Blando, Giovanni Betancourt, Juan Manzano, Felipe Behlok y Óscar Chaves que se ha planteado. a través de la música, la danza y el diseño, enaltecer las expresiones culturales afrodescendientes en el territorio colombiano, el trabajo incesante de las mujeres y la alegría inquebrantable de estas poblaciones que habitan ambas costas de Colombia y que han sido una fuente muy importante de inspiración. En ese sentido, Piangua representa la abnegación de toda una población que a partir de la inventiva y el esfuerzo sale adelante cada día con un carácter inquebrantable. No es un homenaje condescendiente ni una apropiación cultural desde la hegemonía caucásica, sino una investigación que nace del profundo respeto por una herencia nacional que a veces miramos de manera exotista y que, sin embargo, hace parte de nuestro discurso identitario polifónico. Todo ello queda retratado en un álbum contundente, Las brujas, que invita no al baile como mecanismo reproductivo sino a la mística ritual de la danza afro y a sus dioses enterrados en el primer continente que, a partir de un diálogo transoceánico, colinda con la deidad única europea, creando una conversación de equivalentes, una transmutación de lógicas y tradiciones.

El reto más grande del grupo ha sido el de acercarse a los sonidos que parecen pertenecer exclusivamente a las comunidades afro. No obstante, la banda argumenta con su música y una puesta en escena contundente que la conexión con las músicas afrotradicionales es evidentemente fuerte, sincera y nace de un interés sincero y respetuoso por rescatar ese otro lado de nuestra historia. La poderosa voz de su cantante, entrelazada con la solidez del juego entre bajo, batería, guitarra y tambor permite al oyente transportarse al litoral. Piangua se proyecta como una banda que evoca la tradición a través de la fusión y la transformación de músicas tradicionales. Es un sincretismo exacto y dinámico, una música nueva para los escenarios capitalinos y nacionales.

Este año la banda salió de gira por Colombia y presentó un total de 11 fechas en 8 ciudades distintas del país. Así mismo, estuvo representando su sonido mestizo en el marco de la pasada edición de Hermoso Ruido, donde corroboraron por qué son uno de los actos más contundentes en vivo que tiene la capital colombiana. Los vimos brillar entre tambores y guitarras, empaparnos de su esencia híbrida con cada acorde y ponernos a bailar como si se tratara de un hechizo en lengua del primer continente, una magia misteriosa que no dio tregua con su alquimia rítmica. Ahora, después de este show, Piangua regresa con un espectáculo que, por llevarse a cabo en un teatro, no será más moderado que sus implacables puestas en escena en bares y discotecas. Ganadores del estímulo de Conciertos Estelares de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, los Piangua se toman la Candelaria con una presentación con el acompañamiento de invitados de lujo que hará de su sonido tropical más dinámico y explosivo.

El próximo 16 de octubre, la banda hará presencia en el escenario de la FUGA con una nómina estelar. Además del quinteto característico, estará en tarima el siempre impresionante Julián Garcés Ocoró, maestro, bailarín y percusionista de amplia trayectoria artística que hará vibrar a los espectadores con una potente participación que explora la percusión corporal y la danza, dándole nuevos colores a la fusión piangüera. Por otro lado, llega la profunda voz de Johnny Buenaños, cantante quibdoseño becado por la Academia de Artes Guerrero tras ser ganador de la edición XIX del Festival Petronio Álvarez, quien en la actualidad es frontman de La Mojarra Eléctrica. Será un show cargado de la fuerza interpretativa de siempre que la hace honor a una banda que por mucho ha trabajado para construir una puesta en escena original, enérgica y única. A Piangua hay que verla en vivo, sentir el embrujo de su música de primera mano, quedar prendado de cada uno de los movimientos de los músicos en tarima. No se pierdan esta nueva oportunidad para conocer a una de las bandas más impactantes que tiene la ciudad para ofrecerles.


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