• Ignacio Mayorga Alzate

Balandra ata “Nudos” en su nuevo sencillo



Balandra comenzó a tomar forma como proyecto en 2014 cuando Andrea Hoyos y Ana Romero decidieron revitalizar el sonido del jazz colombiano con aires de ritmos folclóricos de nuestro territorio. En 2017 presentaron su debut homónimo que causó un impacto importante en los círculos de la crítica independiente por su emocionante honestidad desnuda y la belleza innegable de sus arreglos. Balandra era un álbum lleno de erotismo físico, pero también de una ternura inusitada, que recogía la experiencia de la piel y el aliento en una conversación íntima con un objeto amado invisible. Con cortes como “Acurrucándonos” o “Auscultación”, el dúo se ganó un espacio importante en la convulsa y siempre emocionante escena del jazz alternativo que ese mismo año presentó Campoamalia de Hermanos Menores, Resiliente de Mula o 2 de Biselad. El álbum presentaba aires andinos dentro de una mezcla de fina factura que hizo del álbum un tesoro para los conocedores. Ahora, Balandra está de regreso con “Nudos”, tercer adelanto de su próximo álbum de estudio.


“Nudos”, según Hoyos, es uno de los temas más pop del disco, un sonido minimalista que buscaban junto con Romero para su segunda producción de estudio, alejándose de las pesadas formas académicas que las convirtieron en un referente claro de la nueva música independiente, pero que trazaba una serie de barreras para el oyente poco formado. Ninguna de las formas es superior a la otra, pero Balandra prueba con “Nudos” que busca una dirección distinta en esta nueva producción. Aviario, su segundo álbum proyectado para este año, es más delicado y simple, pero igual de bello y con letras ingeniosas y de una belleza frágil. La voz de Romero se complementa apenas con una melodía sencilla en el piano de Hoyos, quien además aporta unos visos vocales como coros. Es una pintura minimalista en la que los colores fueron escogidos finamente para resaltar sobre el lienzo en blanco.


El sencillo abre con un piano pesado a cargo de Hoyos mientras que Romero traza finas metáforas sobre la figura del nido y el viento, sobre el abrigo y el abandono, el refugio y el olvido. Musicalmente es una canción con un ápice de oscuridad, mientras que las cuerdas de una guitarra de nylon y violines le dan un brillo especial a “Nudos”, como la luz que atraviesa el follaje para crear tejidos de sol y sombra sobre las flores y el pavimento. Con un sonido influenciado por los últimos lanzamientos de Natalia Lafourcade, así como de leyendas de la música latina como Mercedes Sosa, Aviario se plantea como un trabajo más cercano al pop antes que a la experimentación de su primer disco, sin descuidar nunca la elegancia en la canción, la sofisticación compositiva, el mensaje que prima sobre la forma. Romero y Hoyos, en conjunto y en sus otros proyectos (Palo e’ Corozo y Cachicamo) se han interesado por las formas del folclor latinoamericano, llevándolo a nuevas dimensiones con sonidos modernos y contemporáneos. Allí están sutiles visos de electrónica, tras las voces femeninas que enaltecen el oficio del compositor de canciones. “Nudos” encuentra a Romero explorando un color íntimo, antes que explosivo, y se siente cómoda en el susurro como lo hace en el clamor festivo. “Nudos” es una delicada composición construida ramita a ramita, en la que podemos poner a reposar nuestro corazón.