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Ben Musser recuerda sus años en Nueva York en “New York Is The Place”

  • Foto del escritor: Ignacio Mayorga Alzate
    Ignacio Mayorga Alzate
  • hace 44 minutos
  • 2 Min. de lectura

El compositor e instrumentista estadounidense Ben Musser presenta “New York Is The Place”, un sencillo que adelanta su álbum Sentimental Fever, previsto para el 1 de mayo a través del sello Blackbird Record Label. Con una trayectoria de más de dos décadas ligada a la música de raíz norteamericana, Musser llega a este lanzamiento después de años de trabajo bajo el nombre de Benyaro y de múltiples colaboraciones en circuitos que cruzan el folk contemporáneo, la Americana y el pop de autor. En esta nueva etapa decide firmar con su propio nombre un repertorio construido casi en solitario, interpretando la mayoría de los instrumentos y retomando episodios decisivos de su biografía musical.


“New York Is The Place” parte de un motivo escrito en un piano Steinway de media cola ubicado en el loft del SoHo de la artista Mary Obering, amiga cercana de Musser. Durante años ese fragmento permaneció como una idea instrumental hasta que el compositor escribió la letra una década más tarde, poco antes de la muerte de Obering. El resultado es una canción que revisa su experiencia en la ciudad de Nueva York durante los años en que intentaba abrirse camino como músico, tocando en estaciones de metro, recorriendo pequeños escenarios y midiendo sus propias aspiraciones frente a una escena saturada de talento. El arreglo combina una base rítmica de batería con un Wurlitzer pulsante que sostiene el motivo principal, mientras la guitarra acústica mantiene un pulso cercano al folk-rock. La mezcla entre groove pop-funk y un enfoque de composición ligado a la tradición de la canción norteamericana sitúa la pieza en un territorio donde conviven referencias a la sofisticación pop de los setenta y la actitud más híbrida del rock alternativo de décadas posteriores.


La canción forma parte de Sentimental Fever, un disco concebido como una revisión personal de los vínculos afectivos y los episodios que han marcado la vida adulta del músico. El álbum se grabó en el estudio TikiTown de Mill Valley, California, bajo la coproducción de Musser junto al veterano productor Scott Mathews, conocido por su trabajo con figuras de distintas generaciones del pop y el rock estadounidense. Durante una sesión de dos semanas Musser registró guitarras, teclados, bajos, percusiones y voces, un método de trabajo que responde tanto a su formación inicial como baterista como a su interés por trasladar ese sentido del ritmo a otros instrumentos. Jeff Lipton se encargó de la masterización final.


Aunque hoy reside en Jackson Hole, Wyoming, la relación de Musser con Nueva York ocupa un lugar central en su historia personal. Antes de instalarse en el oeste pasó varios años en la ciudad, participó en la escena del Rockwood Music Hall y trabajó en proyectos de grabación y composición mientras buscaba un espacio propio dentro del circuito independiente. “New York Is The Place” funciona como una memoria musical de ese periodo, en la que la ciudad aparece como escenario de descubrimiento y de incertidumbre a partes iguales. Dentro del contexto de Sentimental Fever, la canción articula el diálogo entre pasado y presente que atraviesa todo el álbum, un trabajo en el que Musser examina la distancia entre la vida del músico itinerante que fue durante años y la perspectiva más doméstica desde la que escribe ahora.


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