• Ignacio Mayorga Alzate

Casi debuta con “Diciembre”, un corte hipnótico sobre las oportunidades



En la escena musical colombiana el nombre de Juan Antonio Carulla es un referente central. Durante varios años el bogotano se ha encargado de difundir como comunicador todo cuanto sucede en las latitudes alternativas del sonido con su canal de YouTube El Enemigo. Allí, como también a través de sus redes sociales, se ha encargado de reseñar a un número extenso de bandas nacionales, permitiéndoles ganar visibilidad y sumando a la construcción colectiva de memoria cultural. A veces no disfruta de los cortes y otras se emociona cuando descubre una perla oculta en el gran abismo de la industria musical. Pero siempre es honesto con sus opiniones y su agenda personal no está atada a intereses de otros. Es un ejercicio loable y admirable de resistencia y contracultura. Y por eso lo queremos mucho.


Ahora, sin embargo, tenemos una nueva razón para celebrar su existencia. Y es que hace un par de semanas Carulla presentó su proyecto solista, que lleva por nombre Casi. “Diciembre”, canción que ya contaba con una versión en vivo en sus plataformas musicales, llegó a principios de julio como una extraña melodía cargada de arcanas figuras poéticas y una guitarra acústica que gira sobre sí misma para envolvernos con una atmósfera hipnótica. Este es el primer sencillo de lo que será Sombra y Garabato, el primer trabajo discográfico del guitarrista y compositor. No es la primera vez que Carulla ha estado presentando música, pues hizo parte durante dos años de Bliss, con quien publicó como parte de la banda el disco Deimos.


El primer pedazo de letra de esta canción fue la frase "unos grados más al sur…", cuenta Casi en el comunicado de prensa que acompaña al lanzamiento, que surgió luego de una conversación de Juan Antonio con su papá, quien le explicó por qué el sol se esconde al sur de Bogotá hacia el final del año. La respuesta era simple: por cómo giramos alrededor del sol. Que éste decida cambiar su escondite a lo largo del año, implica muchas cosas: que las sombras cambien de inclinación, que las plantas se tengan que acomodar para aprovechar la fotosíntesis, que los animales migren o busquen refugio en otros lados. El paisaje cambia. Este atardecer apocalíptico parece aconsejarnos, cuando se da la mano con el 31 de diciembre y cambia el año para darnos una nueva oportunidad de retomar nuestras vidas.


“Diciembre”, en ese sentido, habla de las posibilidades infinitas de volver a comenzar, recogiendo en una gema de extraña belleza ese instinto de esperanza que llega con los nuevos ciclos que no son ya simbólicos, sino sobre que se manifiestan en la sabiduría lítica de orbes celestes que gravitan sobre nuestras cabezas sin verlos. Ya estaban ahí antes de que llegásemos y estarán allá cuando nuestros huesos se hagan cal y polvo entre la tierra. En vista de esto, solo podemos abrazarnos en nuestra finitud y permitirnos una nueva oportunidad, pues la vida sigue girando y transformándose, pero será solo una para nosotros y está en nuestras manos decidir cómo continuar con ese relato. Casi es un proyecto emotivo y evocativo. En él Carulla presenta una nueva parte de su sensibilidad. Y es emocionante que se de la licencia de compartir sus procesos creativos y exponerse a la crítica, exponiendo otra faceta de su ser integral.



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