• Ignacio Mayorga Alzate

Cruel Cruel se ve atrapada entre “Paredes” en su nuevo sencillo



A tres años de haber presentado su primer EP, haberse sumergido en la escena alternativa de Bogotá y de un par de cambios en su formación, Cruel Cruel regresa para presentar el segundo adelanto de su álbum debut Incendios. A través de esta producción, la banda comparte una nueva identidad y perspectiva sobre su música: un sonido más sólido, canciones seguras de sí mismas y una propuesta de valor capaz de posicionarse en el mercado latinoamericano. Con una fuerza interpretativa más explosiva y una experimentación con trances sonoros que convierten al sencillo en un viaje introspectivo y emocional, Cruel Cruel se siente más segura de sí misma, aborda el castellano como lenguaje principal para comunicar con su mercado objetivo y denota una evolución radical en su identidad musical y estética. Siempre para mejor. Ahora, antes de la presentación de Incendios, Cruel Cruel presenta su último sencillo promocional.


Después de “Humo (incendios) y “Recomenzar” Cruel Cruel regresa con “Paredes”, un corte enérgico y explosivo cargado de poderosas guitarras en el que la voz de Ivanna Palacio sobresale sobre una mezcla densa, ruidosa y evocativa. Jugando con la memoria psíquica de los espacios, planteada en la psicogeografía situacionista, la banda presenta una elegante metáfora sobre el pasado, las relaciones entre la ciudad y el recuerdo y el no lugar de los habitantes anónimos de la urbe. Utilizando la segunda persona del singular, Palacio intenta encontrar a un alma solitaria para salvarla de su naufragio, para permitirle encontrarse en medio del ruido citadino y las luces cegadoras de la noche urbanita. Quizás y se está hablando a sí misma y “Paredes” sirve como un mantra que la rescate de su propio hastío de su necesidad de pertenecer a algo para definirse como individuo en medio de la plétora de rostros que vemos a diario para luego olvidarlos. Cruel Cruel demuestra en ese sentido que es capaz de crear canciones de fuerte contenido poético además de cortes de avezada interpretación rockera.


Por debajo, apenas, de la marca de los cinco minutos “Paredes” comienza entre guitarras y platillos desafiantes que marcan una melodía galopante conforme Palacio explica cómo la ciudad no nos pertenece, que no les habla a nuestros corazones, sino que nos rechaza con sus alaridos ensordecedores. La voz meliflua de la líder va ganando momentum conforme se cansa de repetir imperativos hacia otro retórico que la ignora, para alcanzar con fuerza el grito anhelante entre una percusión pesada. Conforme, las guitarras susurran armonías como puñales silenciosos que van abriendo grietas en nuestra coraza hasta que se hacen con el protagonismo de la canción en medio de riffs delirantes y filosos. Los espacios tienen una memoria psíquica e histórica asociada a las personas que los transitan. Empero, a las paredes les es indiferente si penamos o celebramos: el significado sobre sus signos diluidos se los da nuestra propia sensibilidad, para encontrarle un sentido a una existencia muchas veces tortuosa. En “Paredes” Cruel Cruel demuestra por qué puede convertirse en una de las bandas centrales de la nueva alternativa colombiana.

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