• Ignacio Mayorga Alzate

Dr Honey transita un umbral oscuro para llegar al otro mundo con “Nana”


Dr Honey es un dúo de electrónica conformado por las hermanas Laura y María Camila Narváez, nacidas en Pasto, pero residentes en Bogotá. Influenciadas en su estética por el arte clásico, las estatuas de mármol y una paleta otoñal, Dr Honey llega con una propuesta diferencial inteligente y única, lo que permite anticipar el impacto en la escena electrónica que tendrán en un futuro. El dúo presentó en marzo su primer sencillo como agrupación, “Loud”, que ha tenido una acogida importante en el panorama de la música electrónica global, con representaciones en México, Brasil o Italia. Ahora, las hermanas vuelven por más en un track oscuro que nos invita a olvidarnos del cuerpo físico para alcanzar la paz. "Nana" estrenó este martes a la media noche, con la luna llena en Acuario sobre el cielo y trae consigo una invitación para dejar atrás las limitaciones de nuestra prisión física para reunirnos con lo trascendente.


“Nana”, desde sus primeros momentos, presenta una identidad sonora mucho más oscura que “Loud”, en el que las voces infantiles jugaban de lleno un papel central que apaciguaba la música. Este nuevo sencillo se adentra en un momento más pesado de la noche, cuando el límite entre el cuerpo físico y lo eterno se desdibuja para alcanzar un estado de tránsito que nos conecta con lo trascendente, con un mundo en el que las mundanas preocupaciones quedan a un lado para llegar con los brazos abiertos hacia la plenitud. En ese sentido, “Nana” se convierte en una suerte de canción de cuna en el que tres guardianas, ilustradas por Camila Narváez, una de las dos mitades del proyecto, nos guían de un lugar a otro, invitándonos a dejar de lado las preocupaciones. No se trata necesariamente de una metáfora sobre la muerte, sino que también hace relación a ese momento mágico en una fiesta en que nos olvidamos de nuestras paredes de carne y hueso para fundirnos con el éter y los demás.


En “Nana” predominan las programaciones pesadas, gruesas, casi industriales que recuerdan una bodega clandestina en la que se celebran los más privados placeres del rave, la noche y la plenitud. Producida por Böjo, la canción alcanza un punto álgido con pausas delicadas y atmosféricas, como un momento de reflexión en el que podemos contemplar y sopesar todas las decisiones de nuestra vida antes de saltar al vacío. Sin embargo, “Nana” no es una composición fatalista, sino dinámica y enérgica. La invitación que ofrece es a perder un poco la modestia ridícula que nos inhibe a llegar tan lejos como somos capaces, si solo pudiéramos dejar por un momento la máscara de la individualidad y el egoísmo. “Nana” es una composición para bailar con los brazos abiertos, para recibir la energía de la luna llena y aceptar que las transformaciones hacen parte de la vida. La vida es un tránsito, el cuerpo es un estorbo. Al final, solo queda la música. Escuchen “Nana” aquí. Nos vemos del otro lado.




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