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  • Foto del escritorIgnacio Mayorga Alzate

Estéreo Picnic 2024, balance de una edición histórica

Actualizado: 29 mar


Resumen Estéreo Picnic 2024
OKRAA por Juan Pablo Paredes

Acabamos de dejar atrás otra edición del festival privado más importante de la música en Colombia. Con una asistencia de más de 140.000 personas en las cuatro jornadas de espectáculos, la primera edición en el Simón Bolivar del niño consentido de Páramo resultó todo un éxito. Con un cartel diverso que reunió algunos de los actos más emocionantes de la música mundial y los puso en conversación con los más importantes artistas alternativos nacionales, la fiesta de la música se vivió en paz y de manera ordenada. A pesar de que continúan algunos problemas de orden técnico y logístico, Páramo aprende pronto de sus errores y presenta mejoras en cada edición, por lo que esta podría ser la edición más organizada hasta la fecha. A la luz de los cuatro días que vivimos, y ya a medio camino en la recuperación física, presentamos un balance de la edición 2024, aquello que nos gustó y opciones de mejora para futuras ediciones. Siempre muy agradecidos de poder ser parte de esta fiesta.


Una fiesta con sabores diversos


Con tanto tiempo en el circuito, es fácil para Páramo empatar sus conciertos con festivales de la región para garantizar que los artistas que se encuentran de gira son, de hecho, los mejores que pueden presentarse en nuestro territorio. Esto no quiere decir que no exista una curaduría estricta por parte de la organizadora de eventos, pues este año todo lo que se presentó fue de primer nivel. Y mucho más. Cada uno de los artistas internacionales fue escogido con un criterio minucioso que le permitió a los asistentes emplear su tiempo en los actos más cercanos a sus preferencias estéticas. Además, la renovación de público es una prerrogativa importante desde la organización, por lo que leyendas de los noventa y la primera década de los 2000 compartieron escenario para el agrado de todos con actos nuevos y pertinentes al contexto contemporáneo. Años de experiencia avalan la seriedad de Páramo y esto permite que se negocien cada vez actos más sobresalientes para nuestro territorio. Basta ver su calendario de eventos próximos para entender el poder que este titán del entretenimiento tiene en nuestro país.


Más allá de los headliners, la presencia internacional de otros actos fue impecable. Poolside, Future Islands, Leisure, WhoMadeWho, The Blessed Madonna, Kittin o M.I.A prueban la diversidad de un cartel que incluyó, sin sorna, las presentaciones de Proyecto Uno o Fruko y sus tesos. No faltó música de calidad excelsa, y para todo los gustos, desde el primer minuto. Siempre habrá problemas técnicos, como en el caso de Future Islands y El Kalvo, pero la consolidación del equipo en el que Páramo lleva años trabajando prueba su celeridad ante las adversidades, de manera que los obstáculos fueron solucionados sin mayores problemas. Una curaduría de este orden pone a prueba a los locales, que deben reinventarse en aras de captar la atención del público que podría llegar a descubrirlos en este mundo distinto. Por lo que ese es un punto clave a señalar.


Jugar de local


Resumen Estéreo Picnic 2024
Lucas Hill por Juan Pablo Paredes


Con cerca de cuarenta artistas nacionales en sus tarimas en vivo, el Estéreo Picnic ratifica el compromiso que tiene como evento para la consolidación y fortalecimiento de un público local que se preocupa por los actos musicales de su contexto. Cada año el festival se convierte en una tarima para los talentos emergentes y obliga a los artistas a tener una mentalidad que se sale del estudio indie para construir un show envolvente y en conformidad con la calidad que plantea el importante evento. Ninguno de los nuevos se quemó por su falta de visión y organización, pues la mayoría brilló con luz propia desde su propia identidad estética, por lo que es claro que la escena local se profesionaliza con cada nueva edición del festival. Incluso los debutantes menos experimentados entregaron todo en la tarima y presentaron un show emocionante e íntimo. Fue una selección apropiada que recogió lo mejor de la música local, involucrando a Antioquia y al Pacífico con una nómina extensa, pero además sumó referentes locales bogotanos que vienen de Kennedy o Santa Fe para hacer más plural la fiesta. Nariño también fue representado con elegancia por Búha 2030.


Además, el Picnic fue un lugar de celebración para la consagración de artistas colombianos que se han convertido por su propia ley en estrellas del espectáculo: Ruzto, La Etnnia o Feid eran actos necesarios en esta edición. Ver a la banda del 527, cuya placa domiciliaria ahora hace parte de la colección del Museo Nacional, acercar a un público que evidentemente pertenece a un segmento socioeconómico privilegiado a las dinámicas no siempre nobles del ghetto, pues hay compañerismo y humildad, pero también violencia y deterioro, no tiene precio. Y la Etnnia nunca ha mentido en sus cortes. Ruzto, además, sumó la presencia de Frank Takuma para interpretar “Salvavidas” junto a Juan Pablo Vega, por lo que los fanáticos del legendario Aerophon tuvieron un momento de goce, a pesar de ser una de la canciones más lentas del disco de Horizonte, última placa del trío presentó en 2018. Más allá de este encuentro, la actuación del bogotano fue poco menos que perfecta.


Compromiso con la historia



Este tipo de festivales posibilita el encuentro con artistas que han sido claves en la historia de la definición de nuestro gusto. Ya el Estéreo Picnic ha entendido esa lección y le apostó, de nuevo, a las presentaciones de artistas legendarios, consagrados hace décadas. Fruko y sus tesos merecía un homenaje especial a la luz de todo lo que nos ha entregado a través de los años, por lo que una tarde maravillosa vistió a la orquesta con la luz ambarina de un sol eterno conforme interpretaban los himnos de siempre. Proyecto Uno, por otro lado, jugó un papel importante para finalizar la noche del segundo día. Arcade Fire y Phoenix, bandas con dos décadas de trayectoria, nos recordaron ese momento maravilloso del indie de mediados de los 2000, cuando el mundo era joven, los iPod un objeto de lujo y Tumblr era dios. Maravilloso recordar con alegría, no con las lágrimas de la nostalgia, todo lo que hemos dejado atrás para ser las personas que hoy somos.




Pero, en honor a la verdad, Blink 182 y The Offspring fueron dos de las leyendas que marcaron la historia del festival en la edición 2024. Y es que tener la posibilidad de reunir a 52.000 personas en el centro del Simón Bolívar, pagando una boleta que objetivamente no es económica, es una proeza que solo puede lograr la nostalgia y el afecto. The Offspring, la maravillosa leyenda de enamoramiento juvenil y patinetas, regresaba a nuestro país luego de su excelente presentación en el difunto Rock and Shout, un festival que solo sobrevivió a una edición. La banda liderada por Dexter Holland tenía claro que reconectaría con su audiencia, no promocionaría frívolamente su último álbum, que no ha tenido mayor repercusión en nuestro territorio, a pesar de ostentar la misma elegancia rockera que ha caracterizado cada lanzamiento desde principios de los noventa. Así la cosas, su presentación estuvo marcada por himnos generacionales como “All I Want”, “Want You Bad”

“Original Prankster”, “Why Don't You Get a Job?”, “The Kids Aren't Alright” y un cierre apoteósico en “Self Esteem”. Noodles y Holland se mostraron carismáticos y divertidos. Sobredosis de energía.


Blink 182 se tomó la tarima como cierre del escenario principal y, como la banda que los precedió, entendió el juego para conquistar a una audiencia que, de cualquier manera, estaba ya preparada para darlo todo. Afuera del parque, miles de personas acampaban para poder escuchar gratis a la banda de San Diego, lo que evidencia, profundamente, el impacto que esta agrupación ha tenido en nosotros. Apenas un par de canciones del ONE MORE TIME… (2023) o California (2016) y el resto de la presentación dedicada a los cañonazos de un catálogo construido con melancólica ironía en un período de casi treinta años. Incluso interpretaron “Family Reunion”, parte de su memorable álbum en vivo de 1999, que precedió al inquebrantable Take Off Your Pants and Jacket de dos años después. Además, encontraron tiempo en su set de veinticinco canciones para “Dammit”, único corte del Dude Ranch (1997) que hizo parte de su gira por nuestro continente. En definitiva, un viaje al pasado que revivió las frustraciones adolescentes, el descubrimiento del primer grano en el rostro o las maravillosas ventajas de tener una cita en el cine en la última función de la noche. Al final, la edad no importa. El tiempo pasa. Todavía podemos hacer llamadas de broma a nuestra suegra. O encontrar usos poco convencionales para el aceite de coco.


Los espacios alternativos


Resumen Estéreo Picnic 2024
Templo por Juan Pablo Paredes

Seamos francos: cuando anunciaron el año pasado el Templo y el Club Budweiser muchos alzamos las cejas. Parecía extraño seguir sumando elementos al festival y, más aún, la curaduría tan diversa que presentaron estos dos espacios con su anuncio. Sin embargo, fue una victoria entonces y una victoria ahora. El Templo se convirtió en un divertidísimo refugio para quienes han hecho del reggaetón parte fundamental de sus días, mientras que el Club Aora funcionó de manera muy atractiva para miembros de la comunidad LGBTIQ, además de los curiosos que se encontraron a Paula Pera y a otros artistas locales versionando rancheras e himnos disco. A pesar de lo que podamos opinar los puristas, lo cierto es que el reggaetón es parte innegable de la identidad musical latinoamericana y resulta importante traerlo a la conversación. Hizo falta, quizás, el espacio dedicado a la electrónica, aunque lo cierto es que se le dio un protagonismo importante en la curaduría del festival para el cierre de cada jornada.


El aspecto ecológico


Desde Cordillera, Páramo ha aceptado un compromiso con el medio ambiente. En vez de tapar el problema, ha tomado cartas en el asunto y se ha preocupado por mitigar su impacto en la capa de ozono, nuestros ríos y selvas, además de la vida de cualquier ser sintiente que comparta con nosotros el ecosistema. En ese sentido, más allá de la siembra de árboles en cada edición del primo latinoamericano del Picnic, el compromiso fue aún más lejos este año. En cada caneca de la zona de comidas, por ejemplo, había una persona delegada por la empresa para ayudar a los asistentes a catalogar sus desechos en la bolsa necesaria para un oportuno reciclaje. Adicionalmente, videos de Marce la recicladora en cada tarima enfatizaban el mensaje. De igual modo, campañas para la preservación del territorio amazónico, como recordó Lucas Hill durante su presentación, son importantes, pues evidencian un compromiso importante desde la organización por el bienestar comunitario. Podríamos llamarlo capitalismo con rostro humano y no estaríamos muy equivocados, pero lo cierto es que por virtud o por estrategia, estas acciones tienen un impacto importante en la vida de todos.


2600 metros más cerca de las estrellas



Resumen Estéreo Picnic 2024
Juan Pablo Paredes

La decisión de que el festival se celebrase en esta edición en el Simón Bolívar fue una alegría más allá de la movilidad, principalmente por las posibilidades que brindó una potencial alianza con la ciudad y el distrito. En ese sentido, principalmente se dio la posibilidad de trabajar conjuntamente con Transmilenio, que extendió el horario de su operación en la ciudad para garantizar el retorno seguro de los asistentes a sus hogares, sin mencionar lo valioso que resultó para llegar al festival. Adicionalmente, hubo varias activaciones para sensibilizar sobre la salud sexual, para la prueba de sustancias psicoactivas o para conocer los programas de cultura del distrito. Adicionalmente, con un porcentaje importante de extranjeros que se sumaron a la celebración, la ciudad crece en materia económica a través del turismo, sin mencionar la popularidad que suma al tener este tipo de espacios de esparcimiento. Es un matrimonio en el que todos ganan y que esperamos se mantenga en ediciones futuras. El piloto de Cordillera abrió las puertas a esta posibilidad y, como no podía ser de otro modo, se anunció también la edición de 2024 para más adelante este año.


Logística sanitaria


La distribución de los baños resultó compleja. En un espacio aparentemente más reducido que el Campo de Golf Briceño, el mapa del festival tuvo algunas dificultades, principalmente en materia de acceso a los baños. Es cierto que la mayor parte de los sanitarios portátiles del país terminan en el festival durante estos días, por lo que pudo haber una concentración más eficiente de estos servicios que son, evidentemente, de primera necesidad. Se explica, precisamente por la distribución del festival, por qué terminaron tan alejados, a la luz de que los olores podrían o bien filtrarse en las zonas de comida y las ferias de emprendimiento. No fue, ni mucho menos, el fin del mundo, pero dificultó la experiencia del usuario, pues implicaba un uso del tiempo menos eficiente para asistir a los escenarios, más aún cuando ya había llegado la noche y la asistencia crecía de manera exponencial conforme se acercaban las presentaciones principales.


La falta de parqueaderos


Si bien es cierto que la movilidad mejoró al realizarse el festival en la ciudad, la posibilidad de llevar el carro propio al festival era casi nula, pues no existían parqueaderos aledaños en un primer momento, hasta que Salitre Mágico habilitó los suyos para la asistencia. Es cierto que esta decisión pudo haberse tomado para facilitar la circulación vial, pero no fue muy eficiente no haber logrado una serie de acuerdos con lugares de parqueo, como la Virgilio Barco, para que quienes prefieren llevar su coche al evento puedan regresar tranquilamente a sus casas, más aún cuando es una práctica común que los taxistas de la ciudad cobren lo que se les da la gana, en la mayoría de los casos, para prestar un servicio a la ciudadanía. Así las cosas, las carreras podían costar casi el doble de lo que normalmente se pagaría, por lo que solo ganan en esta operación los más ventajosos de los bogotanos. Y los demás, yuca. Paila.


Conclusiones


A pesar de no alcanzar la asistencia de la edición pasada por un margen mínimo, este nuevo recuerdo del Festival Estéreo Picnic pasará a la historia como una de las más organizadas. En general, los verdaderos ganadores fueron los asistentes, que se van más que satisfechos con lo vivido. Cada nueva locación implica una serie de retos que la organización pudo sortear con experticia e inteligencia. Sí, es un festival costoso, pero también los actos principales, sobre todo si es la primera vez en la historia de dichas agrupaciones en visitar nuestro país. Mejoras siempre podrán haber, pero esta edición no palidece ante las anteriores, sino que se erige triunfal como una de las mejores a la fecha y, con seguridad, para la posteridad. Eso es lo que pasa cuando se visita un mundo distinto.


Resumen Estéreo Picnic 2024
Juan Pablo Paredes


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