Estamos Perdidos regresa con “Corazón de pollo”
- Ignacio Mayorga Alzate
- hace 15 minutos
- 2 Min. de lectura

En el centro de la nueva escena indie ecuatoriana, Estamos Perdidos destaca como un proyecto explosivo que canaliza la ironía y el hastío a través de un catálogo breve pero efectivo. La relativamente joven agrupación ha dado un salto cuántico desde sus primeras experiencias como teloneros de bandas contemporáneas como Flix Pussy Cola en pequeños locales de Quito. En 2025, la banda presentó un EP autotitulado les permitió realizar una extensa gira por el circuito de festivales de Ecuador, además de visitar Colombia y Perú como parte de una aventura conjunta con las bandas mexicanas La Texana y Te vi en un planetario. Con raíces en los sonidos punk y shoegaze de los noventa y principios del nuevo milenio, y con un esperado primer disco en proceso, Estamos Perdidos es la banda ecuatoriana que no se puede perder. Su energía en el escenario y la dinámica sinergia de su sonido indican claramente que la banda solo tiene un solo camino: hacia adelante.
A propósito de la celebración de San Valentín, además de que funge como último lanzamiento antes de la llegada de su primer disco, la banda ecuatoriana presentó la semana pasada “Corazón de pollo”, un corte marcado por guitarras heladas con aires del pasado noventero y la fragilidad de la voz de Pixie como una suerte de ofrenda a la flecha de Cupido. Es un corte de contrastes, un íntimo lamento que se enuncia desde el terror a equivocarnos, desde la necesidad de calcular cada uno de los pasos a seguir para no perder el cálido abrazo de nuestro bien amado. Es una composición melancólica y urgente, un llamado de reconocimiento y fragilidad que busca la mirada del otro en medio del ruido urbano. mueve entre lo delicado y lo estridente sin perder ligereza, construyendo una dinámica cálida, juguetona, casi infantil, que se siente cercana y espontánea.
“Corazón de Pollo” explora el enamoramiento desde la vulnerabilidad cotidiana, la ironía cáustica, la urgencia física, alejándose del dramatismo para enfocarse en gestos simples y sinceros que recuerdan la manera como se configuran las intensas tormentas hormonales de la lúbrica edad de los veinte. La banda demuestra, sin embargo, una madurez que los pone en el centro de una vanguardia siempre creciente, una marcha silenciosa que no disminuye y que continúa reafirmando por qué Ecuador es uno de los secretos mejor guardados del indie contemporáneo. Este tema marca el cierre de una etapa de lanzamientos independientes para la banda, que ahora se prepara para concentrarse en su primer álbum, previsto para 2026. Plop, plop, plop.















Comentarios