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Gooseberry lleva el aislamiento de Asa Daniels al peso de Soundgarden en “Fault Lines”

  • Por Redacción 120dB
  • hace 41 minutos
  • 2 min de lectura

Gooseberry es un trío independiente de Brooklyn integrado por Asa Daniels en guitarra y voz, Evin Rossington en batería y Will Hammond en bajo. Su catálogo cruza rock alternativo, blues, grunge y recursos del rock progresivo, combinación documentada en el álbum All My Friends Are Cattle y en canciones como “Dying to Meet You”, “Go Fish” y “Durak”. La banda ha encabezado conciertos en Bowery Ballroom, ha abierto presentaciones de Ringo Starr, BabyJake y Tanner Usrey. Daniels apareció recientemente en la selección de quince guitarristas de Nueva York realizada por Guitar World, junto con integrantes de Horsegirl, Geese y Shower Curtain.


“Fault Lines” es el tercer adelanto de Simple Sucker, segundo álbum de Gooseberry, previsto para el 25 de septiembre de 2026. El disco reúne canciones acerca de distintas formas de la necedad: enamorados que ignoran las señales, personas convencidas de poder impartir una sabiduría definitiva, sujetos aferrados a una versión idealizada del pasado. “Durak” introdujo esa perspectiva mediante una sátira apoyada en riffs secos y cambios de intensidad; “Fault Lines” traslada la mirada hacia uno de los propios integrantes del grupo. Su estreno antecede una gira europea con fechas en Reino Unido, Alemania y Austria.


Daniels escribió la canción después de dejar Nueva York para instalarse a más de 480 kilómetros de la ciudad. Desde su nuevo hogar veía en redes sociales a otras bandas tocar en los recintos que frecuentaba, mientras la distancia convertía cada concierto perdido en una prueba de que la vida anterior continuaba sin él. El músico resumió la situación mediante una imagen tomada de Bob Esponja: Calamardo observa desde la ventana mientras Bob Esponja y Patricio se divierten afuera. La letra lleva esa separación a escenas de insomnio, cansancio y conversaciones prolongadas: el narrador despierta agotado, apenas duerme, permanece inmóvil sobre líneas de fractura.


La instrumentación acentúa el encierro mediante guitarras graves, una batería de golpes espaciados y una interpretación vocal contenida durante los primeros compases. La banda aumenta el volumen sin abandonar el pulso lento, hasta llevar la canción hacia uno de los pasajes de mayor peso de su catálogo. Daniels reconoce una deuda directa con Soundgarden; esa referencia aparece en la afinación oscura, la densidad del riff y el contraste entre las estrofas retraídas y las expansiones de la guitarra. El resultado sitúa la nostalgia lejos de la evocación apacible: aquí se manifiesta como agotamiento físico, vigilancia de la vida ajena y pérdida de perspectiva causada por el aislamiento.


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