Lo Que Me Hace Mal lanza “Devenir”, primer adelanto de Ruderales
- Redacción 120dB Bogotá
- hace 3 días
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Lo Que Me Hace Mal es un proyecto chileno con base en Santiago que ha pasado por distintas configuraciones antes de definir una escritura propia orientada a la exposición emocional como forma de trabajo estético. Su trayectoria se ha construido desde una escena independiente interesada en el cruce entre el indie rock, el pop de tonos opacos y una tradición local de canciones que privilegian la experiencia subjetiva por encima del gesto épico. Ese recorrido desemboca ahora en “Devenir”, primer adelanto de su álbum debut Ruderales, previsto para 2026.
La canción se articula en torno a la idea del cambio entendido como proceso corporal y afectivo. No se presenta como una ruptura súbita sino como una acumulación de desplazamientos mínimos que terminan por alterar la forma de estar en el mundo. Musicalmente se apoya en guitarras con reverberación amplia, sintetizadores de textura densa y una batería contenida que sostiene el pulso sin imponerse. La voz aparece tratada con un grano perceptible que refuerza la sensación de desgaste y cercanía, como si el relato ocurriera dentro de un espacio cerrado.
En términos de producción, el grupo opta por un sonido directo, con capas que se superponen sin buscar limpieza extrema. Esa decisión responde a una concepción del registro como superficie de fricción, donde cada elemento conserva su aspereza. “Devenir” funciona así como una pieza de transición dentro del catálogo de la banda y como una introducción al universo de Ruderales, un disco que se plantea como exploración de los restos que dejan los procesos de transformación. En lugar de narrar un punto de llegada, el tema se concentra en el trayecto y en la incomodidad que produce habitarlo.
Este lanzamiento se inscribe en un momento de consolidación para Lo Que Me Hace Mal, que encuentra en esta canción una síntesis entre sus búsquedas anteriores y una forma más definida de escritura sonora. “Devenir” no propone un giro estilístico abrupto sino una depuración de su lenguaje, donde la melancolía se articula con un pulso sostenido y una producción que privilegia la atmósfera por encima del ornamento. En ese equilibrio se establece el punto de partida de Ruderales, un trabajo que anuncia una reflexión sobre el cambio como estado permanente.















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