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Magulo presenta su álbum debut homónimo a través de Mixto Records

Redacción 120dB
hace 11 horas
4 min de lectura

Magulo, el secreto mejor guardado de Los Ángeles, es una potencia formada por estrellas, entre las que se incluyen al guitarrista Christian Wunderlich (Mayer Hawthorne, Mac Miller), al trompetista y teclista Gabe Steiner (The Marias), el bajista JP Maramba (John Caroll Kirby), el baterista Vince Fossett (Duane Bettes, hijo de Dicky Bettes, ZHU) y, al saxofón y como líder de la banda, Aaron Leibowitz, también conocido como Ronny Sax (ZHU).


La banda de cinco integrantes se formó a partir de la amistad y el amor por la creatividad. Y aunque cada miembro es un músico profesional que realiza giras y se presenta con artistas importantes por derecho propio, Magulo siempre ha sido su base.


Juntos, presentan una fusión de géneros y ritmos que se sienten frescos, como en un jam. Su enfoque siempre ha sido la improvisación en vivo, con énfasis en el colectivo y en crear ideas musicales inspiradas como una unidad. Y, aunque "Magulo" se traduce del tagalo como "despeinado, desordenado" —un nombre propuesto por JP y Christian—, musicalmente la banda es compacta, coordinada y decidida. Magulo puede tomar un ritmo clásico y llevarlo a un lugar completamente inesperado. Se inspiran en una variedad de géneros e influencias, que incluyen el afrobeat, el ethiojazz, el surf rock, el Motown e íconos como Radiohead y Black Sabbath.


Su álbum debut, MAGULO, es el resultado de sus años tanto sobre el escenario como fuera de él. Se trata de su primer lanzamiento, grabado de manera impresionante en una sola sesión el 25 de noviembre de 2025. Lo grabaron en una casa de Hollywood Hills con una rica tradición musical, donde aún perduran las huellas de la vida de figuras como Bob Dylan, Keith Moon y Ringo Starr.


Leibowitz recuerda: "La sala de estar tiene una energía muy intensa. Al entrar, te reciben amplios ventanales de vidrio con vista a los lugares más emblemáticos de Hollywood. Había algo en ese espacio que nos atrajo de inmediato, musicalmente hablando, como si supiéramos que iba a sonar bien incluso antes de intentarlo... Resulta que Lenny Kravitz era amigo de la dueña desde la preparatoria y, al parecer, él le dijo que quería grabar precisamente en esta sala de estar...". El ingeniero Scott Welch ayudó a la banda a armar un estudio completo desde cero e incluyó el piano de Ravi Shankar, que fue un regalo de Ravi a la dueña de la casa.


"La idea inicial era grabar un video en vivo en esta sala de estar tan especial, pero una vez que obtuvimos el audio en vivo y empezamos a experimentar con él, nos dimos cuenta de que teníamos un álbum en vivo entre manos", complementa Leibowitz.


El nuevo álbum cuenta con 11 canciones, entre las que destaca el primer sencillo, una versión de "Lujon" de Henry Mancini. Más conocida como "Slow Hot Wind", Leibowitz explica que "Lujon": "Es casi una balada con una de las líneas de bajo más groovy que se hayan escrito, en mi opinión. Es una de esas canciones que nunca pensamos que sería el primer sencillo, pero simplemente nos pareció lo correcto". "Yekermo", por otra parte, es una versión reinventada con un toque de rock psicodélico que rinde homenaje al legendario Mulatu Astatke, el padre del ethiojazz. El original de 1974 sigue siendo una de las composiciones más aclamadas en la historia de la música africana.


Calificar a Magulo como un grupo nuevo o emergente sería quedarse muy corto: se trata de una banda con edad suficiente para votar, cuyos integrantes han forjado al mismo tiempo carreras notables. Es un disco que nace de todo lo que han aprendido, soportado y en lo que se han negado a ceder y Leibowitz no tiene reparos en decirlo:


"Honestamente, cuanto más tiempo llevo en la industria musical y me he enfrentado a cosas como 'deberías hacer esto o aquello', 'esto es lo que está de moda', 'tienes que tocarlo así' o 'no puedes hacer esto a menos que lo promociones, lo hagas viral', bla, bla, bla. Siempre he sentido que este proyecto, que ha recibido una retroalimentación tan increíble de parte del público durante los últimos 15 años en conciertos en vivo tocando la música que amamos, es un gran ‘vete al carajo’ para la gente del negocio que se aprovecha de los músicos, elimina a los instrumentistas de viento de las giras y los shows en vivo, y usa nuestro talento para crear cultura sin dar nada a cambio. Esta es nuestra forma de recompensarnos a nosotros mismos, tocando la música que sentimos y que queremos tocar, sin tonterías", señala.


Al recordar el pasado, Leibowitz comenta: "Hemos vivido momentos y noches increíbles en el escenario que no quedaron capturados ni grabados. Por más increíble que pueda ser una gran presentación en vivo, en algún momento uno simplemente se olvida de los detalles y de la sensación de esa noche, a menos que haya sido algo inolvidablemente especial. Esta colección de canciones refleja con precisión nuestro repertorio de géneros y canciones que hemos ido construyendo a lo largo de los años. Es emocionante poder compartir por fin una versión pulida".


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