Más allá de la franja infantil: Entreco, pogo que no verás en ‘TV’.
- Ignacio Mayorga Alzate
- hace 3 minutos
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Entreco apareció en la escena de Cali como resultado de un proceso que se ha construido a partir de la convivencia diaria entre sus integrantes, de los ensayos prolongados y de la relación directa con el público que los acompañó desde los primeros conciertos. La banda surgió en 2018 bajo el nombre de Entre Comillas y adoptó el de Entreco cuando sus propias canciones empezaron a circular y a ser reconocidas fuera de su entorno inmediato. Fue una decisión motivida por la comunidad que, de manera insospechada, crecía como un Pance furioso durante la tormenta. Desde entonces su música se ha formado por acumulación de decisiones prácticas y afinidades compartidas, con un lugar central para la trompeta dentro de un formato asociado al punk y al indie y con una escritura que recoge inquietudes generacionales sin recurrir a fórmulas prefabricadas. Ese crecimiento se dio en paralelo al fortalecimiento de una escena alternativa local que encontró en sus conciertos un espacio de encuentro entre públicos jóvenes y oyentes que venían de otros circuitos del rock.
Antes de publicar su primer álbum, muchas de sus canciones ya circulaban de boca en boca en los toques de Cali, en sentido análogo al estreno en 2017 de Como pez en el hielo de Nicolás y los Fumadores. Ese tránsito entre el ensayo y el concierto fue definiendo su identidad sonora. Su debut discográfico, TV, editado en 2024, condensa esa etapa inicial y funciona como archivo de una adolescencia musical que se desarrolló durante la pandemia y su reapertura. A partir de ese momento, el grupo amplió su radio de acción con presentaciones en distintos festivales del país y con una gira por México en 2024 que los llevó a ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Toluca. Ese mismo año se presentaron en Rock al Parque, un escenario que les permitió dialogar con audiencias masivas desde una propuesta construida en espacios pequeños. Fue un éxito.
En 2025 iniciaron una nueva etapa con los sencillos “Viudo” y “Porque no me reconozco”, adelanto del EP Viejos Nuevos Amigos, en el que el tema del paso del tiempo aparece como materia de escritura y de arreglo. Este momento señala una transición hacia relatos más vinculados a la vida adulta, sin perder la relación directa con el cuerpo y con el baile que caracteriza sus conciertos. Entreco ocupa un lugar visible dentro de la renovación del rock en Cali y en otras ciudades del país, pues ha sabido sostener una lógica de trabajo basada en la intuición compartida, en la circulación constante por escenarios locales y en una comprensión del directo como parte esencial del proceso creativo. A propósito de su presentación en Estéreo Picnic 2026, hablamos con Wabi (voz, bajo) y Trompeto (…trompeta) sobre murciélagos virales, demos en YouTube y cómo pensar un show para todos los moods.
Cuéntenme cómo nace Entreco y cómo se relaciona con lo que estaba pasando con la Cali alternativa en ese momento.
Wabi: Originalmente nuestro nombre era Entre Comillas. Fue un nombre también que surgió mucho desde ese deseo nuestro de no encasillarnos en nada en específico. Cada nombre que nos poníamos sonaba mucho como o rock o ya muy metalero, a veces no tenía nada que ver. Dijimos “Llamémonos Entre Comillas mientras encontramos que va dentro de las comillas”. De hecho, nos cambiamos el nombre a Entreco cuando sacamos la primera canción en Spotify, que fue “El ska de los perdedores”, porque la gente ya nos llamaba Entreco. Nosotros nos llamábamos Entre Comillas, en los flyers salíamos como Entre Comillas, en todos lados como Entre Comillas, pero era imposible encontrarnos. Entonces, dijimos, "No, pues vamos a ponernos Entreco".
Trompeto: Nosotros nos empezamos a involucrar en la escena más que todo por la gente que arrastrábamos. Llevamos un público que, por lo general, no iba a esos toques, pues eran todos los niños que nos escuchaban. Estábamos chiquitos, nosotros teníamos 16 y se suponía que no podíamos entrar a esos bares a tocar y conseguíamos que se pudiera entrar menores de edad para tocar nosotros y arrastrar un montón de niños que no solían ir a esos toques. Entonces, claro, decían "Bueno, ¿qué banda chévere hay para abrir este toque? ¿Qué vamos a hacer? Llamemos a Entre Comillas, porque siempre traen a todos los niños. Se viene ese combo ahí detrás de ellos”. Entonces empezamos a ser la banda clave para abrir los toques. Nos invitaban siempre a abrir los toques. Poquito a poquito fue escalando, también nuestro público fue creciendo, pues llevaban gente nueva. Nos vimos muy involucrados en la escena, empezamos a organizar los toques nosotros también. Entonces, como que así fue como nos fuimos metiendo en ese mundo por arrastrar un montón de niños a los toques.
Cuéntenme un poco de ese primer coqueteo con el ska, en “En el ska de los perdedores”
Wabi: Mira que fue algo muy natural porque realmente creo que, hablando de ese desentendimiento de los géneros, Entreco siempre ha sido muy caracterizado por eso, pues por eso te contaba también lo de lo de que nos habíamos puesto el nombre Entre Comillas para tratar de alejarnos de entrada lo más que pudiéramos de un encasillamiento. Entonces, Entreco siempre se ha visto como caracterizado por la combinación de influencias. Al principio cuando iniciamos con Entreco éramos solamente Yuki, el guitarrista y corista de la banda, Mostri, que es el baterista y el productor y yo. Duramos así como 6 meses, montando los covers. Comenzamos a componer nuestra primera canción y ahí fue cuando nos llegó el ska. Como que comenzamos a crecer y comenzamos a querer volvernos más chirretes. Comenzamos a escuchar “Cannabis” y la discografía de Ska-P, por ahí derecho.

El primer impulso que tuvimos nosotros fue decir "Marica, hagamos un tributo a Ska-P." Y sí, Oh my God, como un tributo, montemos las canciones, pero pues necesitábamos vientos. Y Mostri, el baterista, dijo, "Pana, yo tengo un parcero que conozco de toda la vida, es un trompetista increíble. Le voy a decir que venga a un ensayo para que miremos a ver qué onda”. Y nos conocimos. De hecho, en ese mismo ensayo fue que un amigo externo a la banda le puso el apodo de Trompeto porque tampoco sabíamos cómo se llamaba. El trompeto. Y así quedó.
Yo siento, la verdad, también para hablar sinceramente, que no nos hemos empapado tanto del género y de sus exponentes, sino que fue algo más puntual de que nos picó el culo literal y dijimos "Vamos a hacer un tributo a Ska-P". Y así comenzamos. Lo del tributo a Ska-P nunca pasó. Pero hicimos también como seis canciones, nunca hicimos el tributo, pero sí las teníamos montadas. Nos pusimos súper juiciosos y en eso fue que compusimos “El Ska de los Perdedores”.
Hablemos de 2020. Venía esta banda joven, novedosa, propositiva, disruptiva y de repente, vete a la puta mierda, un murciélago nos cagó la vida y el mundo se fue al carajo y terminamos golpeándonos contra las paredes por el encierro. ¿Cómo es o cómo fue aparecer en esa coyuntura viral en medio del ecosistema musical colombiano y qué retos o qué posibilidades le permitió al proyecto para desarrollarse?
Trompeto: La pandemia sí nos frenó un montón. Cuando recién pasó eso, nosotros estábamos en nuestro peak tocando cada 8 días. Literal: cada 8 días tocábamos, cada 8 días iba un montón de gente. Estábamos en nuestro mejor momento y, de la nada, nos tenemos que guardar. Lo bueno es que habíamos tocado tanto antes de encerrarnos que ya todo el mundo se sabía las canciones sin que hubiéramos sacado los temas. Entonces la gente estaba muy pendiente a todo lo que estábamos haciendo. El hecho de haber estado tocando tanto, tanto, tanto, antes de encerrarnos hizo que ya tuviéramos un público muy atento a lo que hacíamos y pudimos igual manejar las cosas bien desde pandemia. Pero sí nos frenó un montón. Pero, bueno, no hay mal que por bien no venga porque después, en los toques, cuando volvimos a tocar después de la pandemia todo se llenó. Fueron toques mucho más llenos que antes. Además, ya teníamos más trabajada nuestra música.
Wabi: Para complementar eso, me parece que fue un súper acierto precisamente que al principio, nuestros shows eran combinación de los covers que teníamos, que entre esos, por ejemplo, estaba incluso el opening de Scooby-Doo. Pero hubo una buena oportunidad que se nos presentó puntualmente, con Margarita Siempre Viva. No. Hubo un toque en específico, en el que de hecho también estábamos tocando canciones de Ska-P y todo, que invitamos amiguitos y esos amiguitos invitaron a más amiguitos y esos otros invitaron a más. Nos pusieron a abrir como en todos los toques, y ahí sentimos por primera vez la presión real de Entreco porque llegamos, tocamos, fue un descontrol y bajamos de tocar y esa mierda se vació. Un promotor caleño, Juancho Umaña que tenía una agencia que se llamaba Hacélo real que estaba moviendo artistas indie en Cali, y al que le mandamos un saludito cada vez que podemos, nos dijo "¿Ustedes han escuchado Margarita Siempre Viva? ¿Les gustaría abrirles?” Eso fue antes de pandemia, poquito antes de pandemia.
Fue justo en ese momento en el que ya comenzamos, como dice Trompe, a tocar cada 8 días durísimo y tomamos la decisión de ahí en adelante sólo tocar nuestras canciones. Ahí el show se volvió sólo en una presentación de canciones propias y eso nos ayudó mucho. Porque antes teníamos creo que no más una de esas canciones subidas y en modo demo en YouTube. Pero para la pandemia ya todo el mundo cantaba y coreaba las canciones durísimo en vivo. Y éstas no estaban ni cerca de salir en plataformas. Y creo que eso fue un puntazo, que además la pandemia nos ayudó a que la gente durante ese tiempo estuviera como "¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Cuándo?". Y después les dijimos: "Ya".
¿Cómo nació su disco TV y cuáles fueron los procesos? En una era de atención mínima, ¿se plantearon hacer un álbum como un viaje o, más bien, el álbum funge como una colección de sencillos que sirve como carta de presentación?
Wabi: Me pareció muy chévere que usaste la palabra viaje para describir el disco porque sí siento que es así. Pero realmente nuestra historia como Entreco fue la que solita escribió el disco. O sea, nosotros fuimos componiendo canción por canción, pero no fue sino hasta que ya nos vimos como con todo este montón de temas que dijimos "Marica, vamos a hacer un álbum". Y dijimos, "Vamos a ponerle severo, vamos a hacer que sea como capítulos, como no sé qué." Pero, marica, eso lo dijimos en el 2021. Y algunos del 2024 y durante todo ese tiempo literal grabamos en algún como tres veces en ella. Eh, algunas partes de las canciones cambiaron. Por ejemplo, una canción que no está en el álbum, pero que también sufrió como el efecto de ese tiempo es “Simona”. “Simona” claramente no tenía trompeta.
Siento que fue nuestra misma historia, toda esta situación de pandemia, el tiempo que nosotros esperamos y lo que también crecimos a nivel personal en ese tiempo, lo que ya finalmente conformó el álbum y fue completamente su esencia. Entonces, no sé qué decir, porque sí fue concebido como un álbum de alguna forma, pero jamás lo dimensionamos como lo que terminó siendo. Entonces, que eso ya fue natural.
Hablemos un poco también de políticas identitarias. Entiendo a Entreco como una banda que también está respondiendo a una serie de conversaciones urgentes que se están dando. Quería hablar un poco de un de la puesta en escena, de las nuevas masculinidades, de esta identidad queer. ¿Eso viene desde una decisión personal de su propia enunciación como individuos o responde también una lectura del contexto y de la necesidad de representación de ciertas disidencias de género en nuestro país?
Wabi: Creo que nuestras propias existencias y la propia existencia de Entreco como proyecto tienen un trasfondo profundamente político. Nosotros somos una banda, antes que nada, antes de entrar en temas de identidad de género, de expresión de esta o lo que sea. Nosotros somos una banda de peladitos que hemos tenido que sortear todo tipo de dificultades para poder sacar nuestra música. Nosotros hacemos nuestra música, lógico, la producción, todo el tema audiovisual. Eso ha venido todo también de un ejercicio de nosotros cuatro juntándonos, haciendo nuestro combito y apoyándonos para crecer.
Todo el tema de lo queer, más específicamente el queer punk, pues nos han comenzado a categorizar también de esa forma que me parece muy brutal, viene realmente más de una expresión de nuestra realidad, no tanto como de la identidad porque yo siento que eso es algo que se lleva. No es una decisión. Digamos, yo por ejemplo, tomo la decisión sí de maquillarme y de salir como salga al show y todo, pero realmente es porque responde a una necesidad mía personal de expresarme. O sea, como que la misma razón por la que la gente nos puede llamar queer es exactamente la misma razón por la que hacemos música. Entonces, siento que no ha sido un ejercicio consciente de decir "Vamos a tomar una lucha en nombre de todas las personas". No.
Lo que más recuerdo es la primera vez que yo me puse un crop top, que para mí fue una cosa tremenda, o sea, a mí me estaba cayendo el mundo encima y fue en un toque en un bar súper chiquito, casi nada nos estaba yendo a ver y yo estaba con una chaqueta puesta y me quité la chaqueta y tenía como el crop top ahí y dije como, "Voy a quitarme, voy a montarme. No, marica, no puedo." Y me puse la chaqueta otra vez y fueron los mismos Entreco los que me dijeron, "¿Qué? ¿Cómo así? Pero, Wabi, te ves increíble, te ves brutal, salí así”. Al siguiente show ya me maquillé y, al siguiente, me puse una falda y después ya no sólo me la dejé en los shows, sino que lo fui adoptando en mi vida diaria. Ha sido algo completamente natural, pero pues la existencia misma termina siendo un acto político.
Se trata de aprovechar nuestra posición como artistas también para decir "Pana, esto no es solamente show”. Son manes viviendo su vida y haciendo lo que consideran que quieren hacer y que tienen que hacer sin miedo como a que las demás personas se estén juzgando y que juzgue, pues, que lo haga. Pero pues que no espere que eso vaya a cambiar.
A propósito de su participación en el Festival Estéreo Picnic, a la luz de que se han presentado en Rock al Parque o el Galeras Rock, quería saber cómo cambia la ideación del show, toda vez que no es lo mismo un festival privado que uno gratuito en el que todo el mundo puede opinar.
Trompeto: Siempre pensamos un show para todos los moods. O sea, siempre buscamos un show que le pueda gustar a todas las personas que estén porque, pues también somos conscientes de que nos ve gente súper adulta que va con sus hijos, que nos ve pues gente así como de la edad de nosotros, que también hay gente pequeña, que también hay niños. Pensamos en cómo hacer un show ameno y chimba para todos, que el metalero que llegó y que quería poguear y estaba buscando un pogo melo, puede poguear y desfogarse, que pueda escuchar unos screams una chimba. Que vea que nosotros somos capaces de satisfacer esas necesidades. Tenemos todos los moods, siempre pensamos el setlist como para que nunca se desenganche la gente, que la gente que se acaba de dar puño y está mamada, descanse un momentico, se ponga la mano en el pecho, descanse un tema a todo pulmón y vuelva al ruedo otra vez.
Por ejemplo, en Rock al Parque tocamos un setlist con par de canciones que son fuertecitas, que son con screams. O sea, todas las canciones pesaditas que teníamos las metimos en el setlist porque sabemos que hay mucha gente a la que le gusta eso. Asimismo, en Estéreo Picnic también aprovechamos para meter otras canciones nuevas, lo más nuevo que hemos sacado, lo que más nos representa actualmente también a nosotros, pues sabemos que también hay mucha gente que va a escuchar muchas cosas, a quedar con la mente muy abierta y nosotros sentimos que nuestro gancho siempre es el en vivo. A la hora que nos tocó en Rock al Parque estaba bastante solo. Apenas nos montamos no había mucha gente, pero fue avanzando el show y entonces como escuchan los metaleros que estamos gritando como locos y vienen y después escucha la gente fresita, pues por así decirlo, que estamos tocando esas canciones así todas bailables y se viene. Y, cuando menos piensas, está acumulada un montón de gente. Esa es la idea: siempre meter un gancho para todo el mundo y que todo el mundo pueda disfrutar el show.










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