• Ignacio Mayorga Alzate

Rey Pila plantea un documento longevo para la era de las verdades rápidas en “Velox Veritas”




El sonido de Rey Pila es una de las revelaciones de la última década en el contexto latinoamericano. Liderada por Diego Solórzano, la banda mexicana se ha convertido en un referente central del indie latino, mezclando un interesante juego con sintetizadores retro en su propuesta de valor para crear un proyecto único en el continente. Con letras en inglés y de una oscuridad poética latente, los mexicanos se han hecho un nombre desde la independencia, llamando la atención de Julian Casablancas, quien se ha convertido en una suerte de padrino musical para el proyecto, permitiéndoles girar con el neoyorquino por todo el continente como acto de apertura a su show solista. La banda ha producido a la fecha tres álbumes, del que Velox Veritas recientemente estrenado marca un nuevo sonido en su trayectoria, además de dos EP fascinantes que han mantenido la atención centrada en su estética gótica sofisticada.


En Velox Veritas, tercer álbum de estudio de Rey Pila, la banda capitalina despliega su gran gama de influencias. Grabado en los estudios de Sonic Ranch y lanzado por Arts & Crafts México, el álbum fue co-producido por Dave Sitek (TV on the Radio), quien también ha trabajado en discos emblemáticos de bandas como Foals y Yeah Yeah Yeahs. El sucesor de The Future Sugar (2015) es un álbum que cuenta con 11 temas en los que la banda no teme ser ecléctica y deja ver los aprendizajes que ha tenido a través de una década donde han pisado importantes escenarios incluido el Foro Sol de la CDMX, así como tours y festivales representativos por todo México, Estados Unidos y Europa. Velox Veritas es un trabajo redondo y complejo en el que la banda reflexiona sobre la rapidez con la que compartimos la información, con la que vivimos y nos relacionamos con el otro. En la era de soluciones rápidas para tratar la depresión, la ansiedad y el estrés, Rey Pila apuesta por un documento que no se pierda en medio del ruido de lanzamientos semanales, sino que construya una narrativa para la historia de la música latina. Desde su apartamento lleno de arte contemporáneo nos recibió de manera digital el guitarrista Rodrigo Blanco. Durante media hora hablamos sobre la grabación en Sonic Ranch en Texas, la trayectoria de la banda y los nuevos tintes electrónicos que presentaron para su propuesta musical.


Quisiera hablar un poco del recorrido de la banda, comenzar con los inicios de su historia, para contextualizar al público colombiano.


Rey Pila nace hace diez años. Diez años desde que sale el primer disco de Rey Pila. El primer disco es Diego de solista. Diego hace este disco después de que deja su banda y nosotros nos incorporamos a tocar. Diego estaba ya harto de tener una banda y nos conocimos porque todos los integrantes ya tocábamos en otros grupos, Miguel tocaba antes en la banda de Diego (Los Dynamites) y él no fue el primer bajista de Rey Pila. Pero cuando empieza a surgir lo que va a ser el segundo disco, The Future Sugar, pasamos de solo tocar en vivo a empezar a componer en el estudio y ya después fue como “hay que hacer una banda”. Cuando empezamos a hacer ese disco ya éramos una banda: Miguel (Mikey), Güero (Andrés Velasco, el otro guitarrista), Diego y yo. Y desde ahí hemos estado un ratote. Ya son casi diez años de eso. Sacamos dos EP, Wall of Goth y Lucky No. 7, y ahorita el Velox Veritas es nuestro tercer disco, segundo como banda.


En diciembre de 2016 llegaron a Colombia a través del festival Almax, ¿cómo recuerdan esa experiencia? Compartieron con Ximena Sariñana y The Chamanas.


Tocó Chris Cornell, fue una de sus últimas fechas. Creo que eso es lo que más recuerdo porque murió muy cerca. Obviamente así o no fueras fan de Soundgarden era un tipo con una voz increíble e importante e influyente para toda la música. Entonces sí me acuerdo mucho de ese festival por eso. También me acuerdo de que nuestro sound check fue a las seis de la mañana y, como buenos músicos fuera de nuestro país, nos dio por echárnoslas en vivo. Entonces fue de los peores sound checks que hemos tenido. Nadie hablaba. Pero fue increíble. Siempre digo que encuentro mucha similitud entre el público colombiano y el mexicano. Por ejemplo, en la segunda vez que fuimos con Julián Casablancas, no fue solo en Colombia sino a varias partes de Suramérica, en Colombia encuentro muchas similitudes con lo que vivimos en casa. En la música y en la cultura.


The Future Sugar y Velox Veritas marcan una evolución en el sonido de Rey Pila. ¿Cómo se transformó la banda en términos de sonido en estos cinco años?


Creo que una evolución que podría ser como lineal en el sentido de que en Th eFuture Sugar nos clavamos mucho con un sonido que tiene mucho de sintetizadores. En ese disco trabajamos en DFA, estos estudios de la disquera DFA, entonces estaba la colección de sintes de James Murphy (LCD Soundsystem), trabajamos con Chris Cody que es un clavado de los sintes, Diego es un clavado de los sintes. Ahora todos somos clavados de los sintes. Los tocamos en vivo y componemos en ellos. Pero creo que allí empieza a surgir un sonido más definido de Rey Pila. Y por esa línea nos hemos ido derecho, hasta este álbum, haciéndolo mejor en temas de composición, en letras obviamente, pero en la pintura de audio también nos hemos vuelto mucho más meticulosos. Ya tenemos más claro lo que queremos.



¿Cómo obran los EP Wall of Goth y Lucky No. 7 en este proceso de transformación? ¿Cómo entienden esta figura puente entre álbumes?


Es muy relativo. En Wall of Goth me gusta mucho, aunque el Lucky No. 7 también lo tiene, pero en este está más marcado, que son canciones muy diferentes. Está “No Man’s Land” que es más tranquila, como balada, está “Ninjas” que es mucho más fuerte. Luego en el Lucky No. 7 hicimos lo mismo. En el EP tienes menos canciones para decir casi lo mismo, para enseñar diferentes facetas de la banda y, en cierto sentido, sacamos dos porque nos gusta mucho el formato. Por un lado, hay muchas canciones y hay que sacarlas sin esperar para el disco, entonces se saca el EP y, por el otro lado, es bonito que sean menos canciones, pero también que sea un momento de la banda. Somos un poco necios con los lanzamientos.


Siento que en este álbum es latente la influencia de Gary Numan y los primeros ídolos del post punk, pero también hay una intención más hacia el dancefloor. Cuando crean un álbum, ¿cómo entra en consideración la experiencia de escucha del público? ¿Piensan en un mindset particular para sus álbumes?


Creo que va siendo más sobre la marcha. En este disco fuimos cinco veces a un estudio que nos gusta mucho y en el que hemos trabajado varias veces, Sonic Ranch, en Texas. Íbamos por períodos de una semana y trabajábamos cada semana cinco canciones. Sacamos muchísimas canciones. Y después de esto seleccionas las que tienen coherencia en el disco y vuelves a trabajar en ellas. Para responder a tu pregunta, nunca lo hacemos en el sentido de “ahorita la gente está escuchando reggaetón, pongamos beats de reggaetón”. De entrada, Diego es quien empieza las ideas y tiene una manera muy popera, en el buen sentido como Gary Numan o David Bowie, verso, coro, verso, coro, puente. Una estructura pop. Ya estamos un poco en la idea de lo que nos funciona. Por ahí adentro en nuestro proceso sí debe estar eso que mencionas del público, pero, ya que sabemos que estas estructuras nos gustan, más bien no pensamos en esto y nos vamos más por el lado de cómo en esto que ya hicimos nos volvemos mejores y cómo llegamos más al punto, cómo experimentamos más. Esa es nuestra búsqueda cuando componemos.


¿Cómo está presente la idea de la realidad rápida o de la verdad rápida en la construcción poética del álbum?


Diego escribe mucho de las letras, pero muchas son reflejos de lo que estamos viviendo como banda, nos damos cuenta de lo que pasa afuera. Algunas son mucho más personales. Pero en este sentido de verdades rápidas sí hay canciones que lo abordan. Por ejemplo, “My Friends Are Going Crazy”, en el pre-coro de dice casi lo que tiene la ventana de iTunes “offline, favorites”, cosas así. Sí habla mucho de la manera como consumimos música. También es esto de lo que estamos viviendo. Ya todo es velocidad Twitter, velocidad Instagram, hasta nosotros para procesar información y nosotros para hablar, para componer. No lo estamos aceptando, solo estamos hablando de eso y creemos que es un tema importante. Obviamente también tiene este sentido de las canciones: verdades rápidas, hits.


El juego con beats electrónicos está más presente en este álbum, aunque ya habían coqueteado con estas formas en los anteriores lanzamientos. ¿Qué decisiones toma Rey Pila para respetar su promesa de valor sin comprometer la esencia de la banda?


Creo que en ese sentido tenemos buenos hardcore fans. Los hits de Rey Pila, que ya ni siquiera tocamos, cosas que vienen en el primer disco que ya no nos representan tanto, salvo “No Longer Fun” están en otro lado. Siempre que nos vamos por caminos más oscuros, por ejemplo, cuando salió “Ninjas” que nunca habíamos sacado una canción tan metalera, electrónica y el público la recibió muy bien. Sacamos “Dark Paradise”, que es el sencillo que salió con el disco, más oscura, más rara, y se ha movido muy bien. No sé si es cosa de la banda, si lo que tenemos que hacer es innovar que también es como “No”: cuando encuentras tu confort está bien seguir haciendo desde ahí. No hemos parado de trabajar en estos diez años, nos han pasado cosas increíbles, hemos tocado con bandas increíbles, pero para Rey Pila que el trabajo sea constante también no te deja sentarte en tus laureles. No sentimos que si nos movemos el barco se va a caer. Más bien siempre se siente que el barco se está cayendo y que si no seguimos se hunde. Pero es más por eso, más que por una expectativa.


¿Cómo influyó su residencia en Sonic Ranch para la creación del álbum? Es un espacio ideal para la creación artística y un lugar lleno de historia. ¿Grabaron en el Neve Room con la consola original de Motown?


Es increíble. Fuimos cinco veces y en esas cinco veces estuvimos prácticamente en todos los estudios que nos gustan. Estuvimos en el Nev que tiene esta consola legendaria. De hecho, Tony, que es el dueño, está haciendo otro que es más grande. A nosotros el que nos gusta es el Adobe porque está separado de todos los demás. Para llegar allí te vas en una camioneta porque es un rancho de nogales, lo que eran como graneros. El que nos gusta a nosotros está separado de todos, podrías no ver a nadie. Nos gusta mucho porque somos una banda muy banda, como se dice en México. Somos muy unidos, también con el ingeniero Ricardo Acazuso, con el que siempre trabajamos. El hecho de que nos podamos encerrar y saber que nadie va a venir a molestarnos sí que te ayuda muchísimo, te sueltas, es otro ritmo. También en el sentido de molestia no estás en México, puedes apagar tu celular. Sonic Ranch nos funcionó muy bien. Y no a todo el mundo le funciona. Al principio Diego decía que necesitaba la ciudad, el poder salir a tomarse un café y a caminar. Cuando empezamos a ir hace como dos años cambió de opinión. Dato curioso de Sonic: está todo rentado por Arcade Fire en este momento.


También estuvieron con Dave Sitek de TV on the Radio. ¿Cómo les fue con el rollo de la coproducción?


Vimos que ya lo que estábamos haciendo nosotros era mucha labor de producción. Llegamos a un estudio, ya tenemos sonidos muy específicos que queremos, no es como que llegamos con nuestra guitarra acústica y los acordes, ahí te va la rola, construye. No. Ya tenemos sonidos muy definidos y en ese sentido es mucho más fácil para nosotros trabajar con un productor más el tema de la post producción. Así entró Dave. Ya teníamos las canciones completamente armadas y luego se las dimos a Dave y él les metió su rollo a sus canciones. Ahorita que decías lo del rollo de los beats electrónicos, Dave es muy clavado en eso entonces sacaba los beats electrónicos que nosotros teníamos y a veces los sustituía o los pasaba por los sintetizadores que él tiene. En algunos casos, movía un poco las melodías de voz. Pero más que nada fue como quitar y poner para que esta idea sonora que tiene Dave se ajustara a lo que queríamos nosotros.


La carátula me parece una cosa magnífica y macabra. ¿Cómo funciona este maniquí en el sonido del álbum?


Es de un artista de Oaxaca, Dr. Lakra. Jerónimo, Jero, porque es muy amigo de la banda. Empezó como tatuador, muchos de la banda tenemos tatuajes de él, pero también tiene como su obra plástica, pintura y así que nos encanta. Y cuando platicamos con él para el tema de Velox Veritas hablamos mucho de este tema de las portadas de Roxy Music, de The Cars, siempre con un personaje femenina medio pop art. Era algo casi monumental. Algo un poco como Helmut Newton, parecían estatuas griegas. Y fue así como empezó a desarrollarse. Ya, al final, como todas las ideas, hubo un cambio, la adaptó Lakra a su estilo y nos mostró como esta colección de diapositivas que tenía y en una vimos esta foto de la novia. Cuando vimos novia y maniquí fue algo súper gótico y sobre esto Lakra le metió sus rollos como fantasmas y serpientes.



Cuando se escribe un álbum hay una intención de longevidad. En el mundo de los singles, los lanzamientos tienden a desaparecer cada viernes de novedades. ¿Cómo se plantean el crear obras redondas en la era de lo digital?


Es una buena pregunta porque de repente no sabes si es ya necedad nuestra pensar esa cosa del disco. Güero me contaba que el tipo de Spotify dijo que los músicos deberían dejarse de ver como artistas y más como creadores de contenido y pues quizás está bien. Pero a nosotros nos da un poco en el ego o como lo quieras ver, pero somos muy necios en lo que nos gusta. Nos gustan los discos, también nos encanta sacar sencillos, tenemos dos EP. Sí somos necios cuando hacemos un disco, queremos que funcione como disco, y hasta pensamos en el vinilo. Las dos caras del vinilo, repartir estas canciones. Quizás ya hay muchas canciones entonces sacamos esa canción y metemos otra. Entonces es muy difícil saber qué tanto es de la banda y qué tanto funciona y qué tanto es más por nuestra necedad artística, por así decirlo, pero se me hace un poco vacío vernos como creadores de contenido. A mí como músico las bandas que me gustan tienen más por donde explorar. Te van dando más que solo canciones.