Son Rompe Pera reúne a Marcos Pacheco y Camilo Portillo en "El reencuentro"
- Ignacio Mayorga Alzate
- hace 1 día
- 2 min de lectura

Son Rompe Pera es una agrupación originaria de Ciudad de México encabezada por los hermanos Gama, músicos que han construido una trayectoria singular alrededor de la marimba dentro de escenas asociadas al punk, la cumbia, el sonidero y la música tropical latinoamericana. Durante los últimos años, el grupo ha llevado esa combinación a festivales internacionales y colaboraciones con artistas de distintas tradiciones populares. Después de publicar "Reptilio", una canción atravesada por imaginarios conspirativos y elementos de ciencia ficción, la banda presenta "El reencuentro" como segundo adelanto de un nuevo álbum previsto para este año a través de Mixto Records.
La historia de la canción comienza mucho antes de la existencia de Son Rompe Pera. Durante la década de 1990, la llegada de repertorios andinos a los barrios populares de Ciudad de México convirtió a grupos como Los Askis, Grupo Saya y Los Llayras en parte habitual del paisaje sonoro urbano. Los hermanos Gama escuchaban esas músicas en los viejos autobuses conocidos como guajolotes, acompañadas por una melodía utilizada en anuncios radiofónicos de Alcohólicos Anónimos. En ese momento desconocían el origen de aquella pieza. Años después, cuando ambos atravesaron experiencias vinculadas a la adicción y comenzaron su recuperación dentro de Alcohólicos Anónimos, volvieron a encontrarse con la misma melodía y aprendieron a tocarla.
"El reencuentro" recupera ese material desde la instrumentación característica de Son Rompe Pera. La marimba ocupa el centro del arreglo mientras las zampoñas y la quena aportadas por el músico colombiano Camilo Portillo refuerzan el vínculo con las tradiciones andinas que inspiraron la pieza original. También participa el multiinstrumentista chileno Pancho Araya, hermano de "Pajarito" Araya, colaborador cercano de la banda fallecido en 2024. La letra cede protagonismo a la memoria musical y a las experiencias que acompañaron a los integrantes durante los años de recuperación, convirtiendo una melodía asociada a un anuncio radial en una composición ligada a su propia historia.
Mientras investigaban el origen de aquella música, los integrantes localizaron a Marcos Pacheco, responsable de la versión que habían escuchado por radio más de veinticinco años atrás. Ese encuentro desembocó en una sesión grabada en La Tortuga, un espacio utilizado habitualmente por la banda para ceremonias de temazcal y actividades comunitarias. El registro fue documentado por el cineasta francés Vincent Moon, quien prepara un cortometraje centrado en la reunión entre los músicos y en la trayectoria que conecta una melodía de la infancia con una canción escrita décadas después.









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