Tras la montaña: el alma detrás del Festival Cordillera
- Redacción 120dB Bogotá
- 14 oct 2025
- 2 Min. de lectura

Hace un mes Bogotá fue escenario de una celebración histórica. La cuarta edición del Festival Cordillera reunió a 82.000 personas alrededor de la música en nuestro idioma, reafirmando su lugar como el festival más importante de sonidos latinoamericanos. Pero, más allá de los escenarios y las multitudes, había una historia silenciosa que merecía ser contada: la de quienes lo hacen posible.
“Tras la montaña”, el nuevo documental del Festival Cordillera en colaboración con Adidas, pone el foco en lo que pocas veces se mira. No en las luces, sino en el esfuerzo. No en el espectáculo, sino en los días de montaje, las decisiones silenciosas, las historias de quienes —detrás de bambalinas— sostienen el corazón del festival.
El documental ofrece una mirada íntima a los retos humanos y logísticos que implica levantar un evento de esta magnitud. Desde la expansión a la plazoleta principal del Parque Simón Bolívar hasta la siembra de más de 30.000 árboles, “Tras la montaña” nos recuerda que un festival no es solo música: es una suma de convicciones.
Con testimonios que transitan entre la emoción y el agotamiento, el registro visual revela cómo el Cordillera se convirtió no solo en una fiesta cultural, sino en un motor de desarrollo para la ciudad: más de 20 millones de dólares en derrama económica, más de 55.000 empleos generados y una red de emprendimientos, artistas, cocineros, técnicos, creativos y ambientalistas que construyen, en conjunto, una experiencia que deja huella.
Durante los dos días del encuentro, nombres como Rubén Blades, Fito Páez, Carlos Vives, Zoé, Silvana Estrada y Los Auténticos Decadentes reunieron a miles de personas que cantaron, bailaron y respiraron un mismo idioma. Pero en “Tras la montaña” no se escucha solo la música: se siente el temblor de lo que hay debajo. La historia que no cabe en la grilla, pero que sostiene todo lo demás.










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