• Por Redacción 120 dB Bogotá

5 nuevos proyectos colombianos del 2017


El año que termina nos deja una cantidad de música nueva difícil de reseñar. Nunca en el país había existido tal proliferación de música, espectáculos y festivales. A pesar de una caída drástica en el gasto en entretenimiento y la complejidad por llenar los bares y locales que se dedican a la difusión cultural, lo cierto es que 2017 estuvo lleno de oportunidades para los nuevos creadores nacionales para encontrar un nicho en la escucha nacional, en la radio público y los servicios de streaming. Soundcloud, Bandcamp, YouTube y Spotify se llenó de canciones llenas de energía, de alma y pasión. Del punk a la electrónica y a reinvenciones del folclor patrio, nos encontramos en un momento fértil para los artistas locales. Quizás se deba a que le hemos perdido el miedo a pensar en voz alta o a que una alineación astral particular llevó a las artes de la composición encontraran la energía adecuada para florecer. Sea como sea, lo cierto es que este año nos encontramos con una cantidad fascinante de nuevas propuestas. En 120dB Bogotá somos conscientes de esta realidad, como también lo somos de la incapacidad humana de dar cuenta de todo este rico momento. Por ello, humildemente, presentamos cinco proyectos que nacieron o se consolidaron en estos 365 días y los honramos en este espacio pues consideramos que fue maravilloso su despegue y explosión en este lustro. Muchos nos faltan, pero allí llegaremos. Por lo pronto, les contamos de cinco propuestas que, cada una a su manera, nos sorprendió gratamente en este ciclo próximo a terminar.

Montañera

María Mónica Gutiérrez tiene uno de los colores vocales más particulares de la música colombiana contemporánea. La cantautora bogotana lleva ya años moviéndose por el circuito nacional con proyectos cargados de fuerza como El Último Boabdil, Suricato y, más recientemente, Ságan. Ahora, después de haber presentado este mismo año la nueva placa de Suricato, Detrás del Sol, y de haber adelantado dos cortes del segundo álbum de Ságan, Gutiérrez ha presentado su nueva aventura solista, un proyecto pletórico en acentos folclóricos llamado Montañera. Después de tantear discretamente su próximo destino musical y tras regresar de una gira europea con Ságan, la música bogotana presentó en redes la versión digital de su álbum Encarnación, que llegará en formato físico en 2018. Las canciones de Montañera nacen del dialogo constante que tiene la cantante con la naturaleza y los paisajes fríos que circundan a la capital colombiana, así como las imágenes asociadas a estas locaciones geográficas como son la mitología Muisca o los usos del habla popular cargados de diminutivos y palabras sin la acentuación castellana aprobada por la RAE. Únanse a esta nueva exploración de María Mónica Gutiérrez, a un viaje que la lleva a recorrer la montaña descalza en su encarnación más telúrica y orgánica, con florecillas silvestres en su melena enmarañada, bebiendo de las aguas quietas con las manos como cántaro y con las mejillas sonrosadas por el frío de esta mágica montaña que es, también, extrañamente acogedora.

La Payara

A finales del año pasado Claudio Tantimonaco fue invitado por Li Saumet para que participara de las celebraciones de su famoso hostal Costeño Beach. Tantimonaco llevaba ya seis años recorriendo los circuitos de la electrónica local y había empezado a incursionar en una fusión novedosa en la que colindaba lo tropical con las programaciones digitales cuando la vocalista de Bomba Estéreo lo invitó a hacer parte de la cuota musical de su hostal. Sin saberlo, en ese momento nacería La Payara. Después del éxito rotundo de su actuación en las playas de Santa Marta, Tantimonaco regresó a Bogotá con la propuesta de hacer parte del Estéreo Beach, un festival organizado por la misma Saumet, más adelante en abril de 2017. El músico regresó a la capital para reunirse con Felipe Orozco y ensamblar las dos partes principales de su híbrido de folclor y electrónica, un proyecto que ya se ha convertido en un referente necesario de la nueva movida nocturna de la capital. Aunque La Payara lleve poco tiempo en el circuito musical colombiano, ya ha cosechado importantes reconocimientos en diversas tarimas a lo largo y ancho de nuestra geografía. Luego de Estéreo Beach llegarían dos giras junto a Club Colombia, los Picnic y las celebraciones de Octoberfest, y la consagración en circuitos electrónicos y artísticos como su show en Art Tec junto a MNKYBSSNSS y Atractor, además de su participación en la segunda edición del Boiler Room, poniendo a brincar a la asistencia de Videoclub con su sofisticada fusión de ritmos y recordándole a Tantimonaco cuando todo empezaba en esos mismos decks algunos meses atrás.

Emilia

Juanita Carvajal es una de las mejores bajistas que tiene el país en este momento y lleva ya varios años demostrando que este pesado instrumento está lleno de posibilidades siempre y cuando detrás una persona que sepa ejecutarlo, que entienda la manera de interpretar su complejo lenguaje. Con Emilia Carvajal da sus primeros pasos como solista, presentando un alter ego que detrás de su coqueta mirada esconde una furia y energía lista a desvirtuar todos los estereotipos de género, planteando una mujer supremamente empoderada y libre, que no está subyugada a las necedades y obligaciones a los que, supuestamente, el mal llamado sexo débil tiene que limitarse. El resultado es una poderosa reinvención del pop electrónico en el que Carvajal es bajista, arreglista y productora. Sus canciones son adecuadas para la radio comercial, pero esconden una esencia de honestidad y potencia como pocos productos dentro de los millones de canciones hechos para conquistar los listados. La joven bajista ha sabido aprovechar la experticia que ha recogido durante años en los circuitos musicales más exigentes de la movida latinoamericana y nos presenta una figura que se erige con la fuerza de una montaña, inaprensible como el agua entre los dedos y revestida con el amenazante poderío de un volcán dormido. Con dos canciones en los listados nacionales y construyendo una rápida hinchada, Emilia ha llegado para quedarse. Y eso es una noticia necesaria y grata para el momento cultural del #metoo.

Ácido Pantera

Juan Fernando Correal y Diego Sierra son dos productores prolíficos que han creado un dúo explosivo y lleno de energía selvática para devorar la noche capitalina y de todas las capitales culturales a donde los lleven sus pasos enérgicos. Ácido Pantera, hijo natural del cadáver mecánico de La Tostadora presenta una fusión orgánica de ritmos raizales con la experticia tecnológica de sus realizadores, dos productores doctos en el arte de poner a saltar a audiencias alrededor del mundo. Con un pie anclado en la herencia folclórica del país, este nuevo encuentro sonoro seguramente se convertirá en uno de los actos principales del circuito nocturno. Su inteligencia musical les llevó rápidamente a entender que somos más fuertes cuando trabajamos juntos y no han tenido problema alguno en invitar a su aventura de jungla a algunos de los músicos más importantes del neo folclor colombiano, así como a intérpretes anónimos que han encontrado en su camino. De esta manera, Ácido Pantera se ha convertido en un tiempo récord en un proyecto lleno de vida que seguramente dará mucho de qué hablar en el próximo año. Sierra y Correal tienen lo necesario para comerse el mundo: una inteligencia compositiva y de producción enorme a pesar de su corta edad, un temple para el trabajo sin par y una disciplina salvaje que cuida cada uno de los detalles del producto que ofrecen. Más personas deberían seguir su ejemplo.

Las Yumbeñas

Es cierto: Las Yumbeñas llevan ya un rato dando lora en el circuito under del punk crudo de la capital, pero fue hasta este año cuando logramos escuchar su álbum debut: Me cansé de llorar, voy a vomitar, un trabajo potente y cargado de energía despechada y celosa para quemar todas las mentirosas cartas de amor de algún amante cruel. Este trío de pop punk ha creado una estética propia en la que converge la música para planchar de Mecano y Yuri con las mejores historias de (des)amor y olvido. Es un proyecto con una estética precisa y consecuente con su identidad musical, una apuesta por el DIY y por una reinvención del girl power de las Riot Grrrl de la década de los noventa encabezadas por la enérgica figura de Kathleen Hanna. Las Yumbeñas estuvieron girando fuerte por todo el país durante todo el año, llevando sus historias de amor y su afinada calidad para componer a cuantos rincones pudieron. Esperemos que este esfuerzo continúe en el 2018. A pesar de que su plaza principal se vio truncada por la falta de venta de boletería para el SOMA, lo cierto es que Las Yumbeñas tuvieron un año excelente, no exento de dificultades que supieron sobrellevar con energía y elegancia punk. Además de su álbum debut, el trío participó en el compilado Chicas ruteras realizado por el programa de radio argentino FAN que homenajeaba la primera década de historia de Un millón de euros de Él mató a un policía motorizado, en el que demostraron que son una banda experta en el proceso de reinterpretar canciones con un toque único y muy personal.

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