• Ignacio Mayorga Alzate

“Cosas guardadas”, el debut de Ev es todo lo que esperábamos y más


Desde hace algún tiempo Evelyn Delgado se ha convertido en un nombre a tener en cuenta en el basto universo del indie de Medellín. Aunque es una artista muy joven, Ev ha demostrado que lo suyo es el arte de hacer canciones, la creación de melodías complejas y emocionantes y la escritura de letras inteligentes e intimistas que hacen de su bedroom pop una apuesta inquietante por la renovación de las formas de la música en un panorama en el que el lo fi es la regla para la creación de composiciones. Ev ha tocado música toda la vida. Desde los 14 empezó a estudiar el piano y luego, a los 17, empezó a jugar con la guitarra. Aunque entró muy joven a la universidad, con 16 años años, para estudiar ingeniería, fue necesario que pasaran muchos años, países y experiencias formativas para que decidiera que debía dedicarse de lleno a la música. En 2016, cuando compró su primera guitarra eléctrica y empezó a estudiar producción, este sueño empezó a cristalizarse y fue lentamente encontrando una voz para componer. A principios de marzo Ev presentó su primer EP, Cosas guardadas, con el que ha empezado a hacer ruido en los circuitos under nacionales. Algunas de estas composiciones datan de 2016, de allí el título del lanzamiento, aunque se sienten frescas y emocionantes, el vistazo al ordenado diario de una joven para nada ingenua, pero que conserva un rezago de la adolescencia recién abandonada, una frescura que caracteriza una etapa en la que tenemos muchos miedos, pero también somos libres de equivocarnos pues no tenemos mucho que perder.


Ev había publicado en 2018 su primer sencillo “Time’s Up”, producido también por ella, de manera independiente. Como ya tenía varias canciones listas era el momento de agruparlas en un solo lugar. Así, en diciembre de 2019 empezó la producción del EP en El Alto Estudio, de la mando de Juan Diego Galvis, quien le ayudó a dar forma a sus melodías. Con su voz en primer plano y guitarras hipnóticas acompañando los elementos de la mezcla, el disco entró en etapa de masterización en enero. Fue un proceso veloz en el que la mayoría de los elementos ya estaban listos. Solo faltaba un poco de ayuda para finiquitar detalles. Cosas guardadas es un EP de seis canciones que no alcanza ni los veinte minutos de duración, pero que nos introduce al universo musical de Ev, uno que se siente íntimo y divertido, pero que también es maduro y complejo. Alternando entre el español y el inglés, la cantante colombiana logra crear composiciones muy interesantes con un mínimo de elementos, dotando a su música de una esencia minimalista muy elegante.


El EP consta de seis composiciones que se extienden durante 16 minutos en los que podemos entrar a este espacio íntimo y personal que Ev presenta. “Hola” es una composición instrumental creada sobre un punteo fino de guitarra que se va expandiendo hasta construir una atmósfera ensoñadora que crece en intensidad, sin alcanzar un clímax, que obra como una cálida bienvenida a este nuevo espacio sonoro, con ecos de colores tranquilos que inducen a una calma corta. “Azulmagenta” es la canción más popular del EP, con la que la compositora empezó a hacer ruido en redes este año. Construida sobre una base de sintes regordetes y unas líneas de guitarra afiladas y sencillas, la composición retrata la falta de comunicación en una relación en la que la voz poética siente que lo que está dando no le es correspondido. La voz de Ev es un susurro delicado que se siente cerquita del oído, construyendo un sentimiento con imágenes sencillas e inteligentes. La cantante no apela a metáforas complejas, pero crea un sentido propio con el que es sencillo empatizar a primera escucha, después de todo nadie es ajeno a este sentimiento. La interpretación de la guitarra es minimalista, pero eficiente, y el uso de las reverberaciones juega con un lenguaje que está comenzando a agotarse en el indie nacional, pero que en manos de esta compositora suena novedoso y fresco.


“Making it Easy” tiene una vibra noventera que recuerda los momentos más tranquilos de The Breeders, L7, Splendora y Sleater Kinney, aunque también guarda reminiscencias del post grunge de los Stone Temple Pilots. Sobre una batería alegra y una guitarra deliberadamente retro, Ev parece continuar el relato de la canción anterior, pues ahora la voz narrativa decide abandonar a esa otra persona, cansada de estarse preguntando por el otro. Es un relato de alegre liberación enunciado sin prepotencia, con una tranquilidad sorpresiva y un cariño propio notable. La estructura de la canción respeta las normas de los sencillos pop, pero le da un giro a la fórmula, para hacerla completamente propia. “(Ola)” es casi un ejercicio interpretativo que sirve como puente entre dos ideas que encuentra a Ev alternando entre el sonido acústico y el eléctrico de su instrumento. Perfecto acompañamiento para una road movie. “Rotación/translación”, siguiente corte, abre con unas guitarras construidas sobre el eco de su propio sonido y una síntesis de percusiones digitales. La canción es una reflexión aguda sobre las discusiones mentales y los silencios ruidosos de nuestra psiquis, aquellos que nos inhiben para desarrollarnos plenamente. La voz meliflua de Ev se eleva entre capas de atmósferas ensoñadoras que contrastan con el mensaje de una canción melancólica y hermosa. Cerrando el EP se encuentra “None of That”, con clara influencia electrónica, pero con una guitarra puntuda en primer plano que concatena un coro popero sobre la base de percusión digital. Como siempre, la producción es minimalista y elegante, mientras Ev va desarrollando una historia de liberación e independencia que se amalgama con un sonido sintético, contrastando su voz pura y orgánica. Es el cierre perfecto a un EP delicado y emocionante.


Ev ha presentado en Cosas guardadas un manifiesto creativo de una factura precisa y preciosa. Representando el espíritu independiente al máximo, la compositora ha logrado una colcha de retazos que arropa sus momentos más íntimos y personales. Empero, la universalidad de sus canciones permite que podamos conectar con su universo sonoro, uno creado en la seguridad de su hogar que ahora sale volando por la ventana de su habitación para pintar el mundo con sus colores particulares. Aquí se demuestra que la música está para grandes cosas y que en el ejercicio creativo ha encontrado una tierra fértil para la construcción de una identidad propia. No dejen de escucharlo una y mil veces.



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