• Ignacio Mayorga Alzate

El cartel nacional de Estéreo Picnic 2022, más allá de J Balvin y El Binomio de Oro (parte 1)

Actualizado: 2 nov 2021



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120dB Bogotá es y siempre será el lugar de las bandas nacionales emergentes. Por ello, con cada nueva confirmación e hito de los artistas alternativos locales sentimos que hemos aportado, aunque sea mínimamente, a que las canciones colombianas lleguen más lejos. Hoy amanecimos orgullosos de encontrar el nombre de tantos amigos y conocidos en el cartel del festival privado más importante de nuestro país. Al lado de nombres claves de la música contemporánea como A$AP Rocky, leyendas del panteón del rock como Nile Rodgers & Chic y celebridades como Machine Gun Kelly, la cuota de músicos colombianos se sabe diversa, intrépida y denota las formas de los nuevos sonidos que se están gestando en nuestras ciudades. Aquí la cuota colombiana. Sin referirnos a J Balvin, Diamante Eléctrico, Crudo Means Raw, Ela Minus Juan Pablo Vega y El Binomio de Oro, a quienes probablemente ya conocen.


Armenia


A estas alturas es un ejercicio casi sin sentido presentar a Armenia, la banda liderada por Juan Antonio Toro que, desde 2019, se ha convertido en uno de los actos principales del rock alternativo bogotano. Con su debut autotitulado, el conjunto se abrió un espacio vital en el indie nacional con cortes como “Violeta” y “Vámonos de viaje”, uniéndose a la conversación cultural de la nueva música colombiana, colindando con actos como Aguas Ardientes, Piel Camaleón y Margarita siempre viva. Con una inteligencia compositiva inspirada en aires de la década de los ochenta y una fuerza en las guitarras muy noventera, Armenia se ha hecho un espacio clave en la música de la capital y pronto llegará a Antioquia. Después de presentar en 2020 un mini EP y de agotar hace un par de semanas el aforo al 30% del Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo, la banda cerró cierra este año con un álbum poderoso y cargado de sonidos retro llamado Grita, en el que el versátil líder reflexiona sobre la depresión, la ansiedad, el desamor y varios asuntos relativos a las enfermedades del ánimo, de las que poco se habla. Es una conversación honesta de un creador novísimo y muy joven que ya se ha convertido en una de las voces claves de nuestro rock capitalino.



Babelgam


Hablar de Babelgam es hablar del triunfo de la independencia, la visión artística y la declaración de principios. Aunque la banda lleva poco tiempo moviéndose por la capital y ciudades aledañas, se ha convertido rápidamente en un fenómeno musical que nos tomó a todos por sorpresa con la fuerza de sus oscuras e hipnóticas melodías, su contundente puesta en escena y su visión creativa que excede la estrategia básica de lanzamiento de sencillos para construir una identidad propia, una base de fans fiel y una estética propia y por demás implacable en la movida nacional. Con Mar de hiladas, su primer EP lanzado a finales de julio, el cuarteto bogotano le dio un golpe contundente al mainstream y demostró que se puede contar historias fascinantes y envolventes desde la periferia y el silencio. Desde la orilla abyecta Babelgam contempla un mar inquebrantable y narra la experiencia urbanita de quien le teme a la caída de los muros, a las sombras de los callejones, a los cúmulos de personas en las plazas públicas. Este año, con María Paula Mondragón (ex Los Viles) en las labores de bajo y Felipe Rondón (Telebit) en las programaciones, la banda presentó un disco sorpresivo y arrollador que los llevó a una nueva experiencia del sonido cargada de sonidos anfetamínicos y electro sucio, denso y urbanita. De Suba a Briceño, Babelgam cada va más lejos y más rápido.



Bejuco


En 2015 nació de las entrañas de Tumaco una planta tropical de gran envergadura que lentamente se ha ido expandiendo para llenar de color el paisaje del Pacífico sur. Bejuco es una agrupación de diez jóvenes talentos que entretejen el sonido del bunde, el bambuco, el juga y demás expresiones de su territorio con lenguajes del afrobeat africano y con la fuerza interpretativa del timbre específico de los cantos de la región del sur nariñense. Bejuco se ha convertido en un laboratorio musical que ha destacado como uno de los principales exponentes de la movida tumaqueña. Su tenacidad implacable asemeja la imagen del mar del Pacífico: fuerte e inabarcable, mas calmo y danzador. En 2020 Bejuco se unió a la familia de Discos Pacífico, un laboratorio creativo para la creación, producción, promoción y circulación de la música del Pacífico colombiano, que cuenta con el apoyo del programa #TerritoriosDeOportunidad y cuyo objetivo es presentar, a Colombia y al mundo, sonidos contundentes y propuestas innovadoras de la escena vibrante que se teje desde Tumaco, Timbiquí, Guapi y Cali, regiones que colindan con el mar de voces y acentos que es el Pacífico. Este año presentó Batea, un álbum excelso que suma la parte más tradicional de la cuota del Pacífico colombiano en este Picnic lleno de sabores y acentos.



Bella Álvarez


Cada vez resulta más gratificante encontrarse con que el fenómeno de la canción colombiana ahora está en manos de una serie de cantautoras que han volcado su sensibilidad sobre un pentagrama para crear composiciones íntimas, evocativas y femeniles. Los últimos años de la canción han sido definidos en Colombia por el trabajo exquisito de La Muchacha y Briela Ojeda, entre otras. Dentro de estas voces aparece el susurro melifluo de Bella Álvarez, sensible compositora de Medellín quien, en 2019, nos legó un EP debut de belleza pastoril bautizado Flores y hortalizas. Este año, además, Álvarez regresó con la fuerza del viento para su esperado debut discográfico, Canciones para una casa chiquita, un álbum de belleza delicada, una melancólica colección de tristezas y nostalgias que tienen la fuerza telúrica de la poesía de Miguel Hernández: canciones arrancadas del centro de la tierra que se convierten en flores de fugaz belleza y recuerdo inamovible. Álvarez es uno de esos talentos que solo aparecen muy rara vez, pues tiene la sensibilidad de Violeta Parra para crear conmovedores relatos y la fuerza interpretativa de Cass Elliot para convertirlos en melodías. Su disco de 2021 es uno de nuestros favoritos del año.



Briela Ojeda


Briela Ojeda es una compositora nariñense que desde hace un tiempo se ha convertido en uno de los nombres claves de artistas de este departamento afianzados en Bogotá. Junto con Filter Fauna, Verbalia, Búha 2030 o Lucio Feuillet, Ojeda se ha hecho un lugar propio en la música alternativa nacional a fuerza de presentar melodías delicadas en su guitarra de palo. Su voz es un monumento delicado a la sensibilidad femenina y se ha convertido en una sola de la amplia línea de compositoras que están redefiniendo la vitalidad de la mujer en nuestro país. Con composiciones naturalistas y gran respeto por lo natural y el mundo invisible que nos condiciona, Ojeda es una fuerza telúrica que encuentra sus canciones en el fondo de la tierra para extraerlas con sus manos desnudas de bruja elemental. Ahora, luego de presentar su EP Sodot a Rama en 2019, la música presentó a principios de este año Templo Komodo, su primer álbum de larga duración. Es un disco cargado de magia y mística, de feminidad telúrica y de emocionantes melodías que sobrecogen y exaltan el espíritu de sus escuchas. Es una música sobresaliente que ha perfeccionado el arte de la canción para llevarla a su máxima potencia poética. Sus melodías sanan, palabra.



Duplat


Duplat es un músico bogotano que ha estado presentando música desde el 2018 con la publicación de su primer EP, Sentido común EP, y que luego regresó en 2019 con el larga duración Sobrevivir además de Espuma, publicado el año pasado. Su música tiene una calidad melancólica que viene de su voz carrasposa y el sonido de un saxofón lejano, que rememora el city pop japonés de la década del 80. Este año Duplat presentó un EP alucinante llamado Cielo y volverá la próxima semana con un nuevo álbum titulado Párpados cerrados, del que ya conocemos varios sencillos. Con una sensibilidad compositiva sin par y una inteligencia interpretativa que lo ha llevado a convertirse rápidamente en uno de los músicos mejor reseñados de tiempos recientes. Su prolífica actividad nace de una mente inquieta que le obliga a componer de manera continúa canciones melancólicas y con aires musicales poco usuales en el indie pop capitalino. Así, utilizando pianos desafinados, acordeones lóbregos y una voz carrasposa y herida, Duplat logra construir verdaderos monumentos a la tristeza de la cotidianidad. Es uno de los músicos más versados y talentosos de la nueva generación.




Edson Velandia


Edson Velandia es hoy por hoy uno de los músicos más inquietantes del panorama musical colombiano. Desde su trabajo en Cabuya, pasando por todas las rarezas sónicas que ha explorado con su banda La Tigra y su trabajo con el Jardín infantil La Ronda en Sócrates, el músico santandereano, residente en Piedecuesta, ha construido un universo propio en que converge la lúdica mordaz de un lenguaje único con una profunda exploración de los instrumentos musicales y, sobre todo, un justo sentido de la (auto)crítica cargado de una dolorosa ironía que obligan al escucha a cuestionarse sobre los vicios de una sociedad atávica y pacata, anclada en la malsana costumbre de pensarse inferior con relación al resto del mundo. Con disciplina oriental y después de haber soportado los golpes de las circunstancias una y otra vez, el músico no flaquea en su empeño de crear una música libre, sin arraigos nacionalistas o con la obligación de pegar en la radio. Por eso, en el marco de las últimas manifestaciones sociales, su voz se ha convertido en motor de arengas y su forma de vida una envidia para los que habitamos apartaestudios minúsculos y escuchamos por la noche las motos circular a toda velocidad tras nuestra ventana.


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