Figueroa presenta el video de “aversión”
- Ignacio Mayorga Alzate
- 11 jun
- 2 min de lectura

Figueroa es una banda bogotana de punk que toma su nombre e inspiración de Pedro Manrique Figueroa, ficticio precursor del collage en Colombia y figura central de Un tigre de papel (2008), falso documental de Luis Ospina. A partir de esta imagen, Figueroa construye un tapiz de influencias que informan su sonido: rock urbano, punk subterráneo y una mirada de la ciudad narrada por quienes caminan sus aristas más sombrías y lluviosas. Su primer trabajo, Chapinero Mixtape, fue grabado en Estudiolago por Nicolás Díaz y Santiago García, mezclado por Caio Otero y cuenta con colaboraciones de Tomate Tersites de Los Pistoloss, Oscar Gómez de The Kitsch, Agus Mora de Los Sordos, Harry Revelo de Las Malas Lenguas y Salvaje Camila Mila. En 2024, la banda regresó con VISIONES INCENDIARIAS, una colección más madura de canciones que sostenía la promesa de valor de sus nocturnos alaridos.
Ahora, después de una serie de sencillos, los bogotanos presentan “aversión”, último adelanto de su tercera placa discográfica, apropiadamente llamada III. En palabras de la banda: “Son tiempos de un odio opresor que no parece consciente de que cada acto tiene una consecuencia y que la ‘aversión’ crece, producto del hastío y el agotamiento. En todo momento y ante cualquier situación: resistencia, rebeldía y dignidad”. Grabada en los estudios de la Universidad de los Andes gracias al estímulo de la convocatoria ‘Sonidos Emergentes 2024’, con la producción de Sebas Martínez (Policelula), “aversión” sintetiza el bravío y desvergonzado sonido de una banda que, a todas luces, huelga tener más en cuenta.
“aversión” está construida sobre una cáustica ironía que invita a una decepcionada aceptación de una sociedad podrida en sus entrañas. Todo está perdido: es hora de mandar todo a la mierda sin sentir dolor. El videoclip del sencillo presenta a Figueroa en una deriva nocturna a través de Chapinero, recorriendo lugares icónicos de su vida nocturna, sitios de poder simbólico y religioso y oscuros venues poblados de vampiros urbanos. Con “aversión” Figueroa ratifica el poderío de sus guitarras filudas como estalactitas, la sencilla complejidad de sus poemas nihilistas y la ironía con la que enfrenta las circunstancias contemporáneas de un mundo sin grandes narrativas, sin relatos que sostengan la esperanza.










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