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  • Foto del escritorIgnacio Mayorga Alzate

María Daniela y su Sonido Lasser, veinte años de electro pop


María Daniela y su Sonido Lasser, veinte años de electro pop

Hay pocos proyectos tan particulares como la dupla que conforman María Daniela Azpiazu y Emilio Acevedo, María Daniela y su Sonido Lasser. Después de conocerse a principios de milenio en la capital mexicana, los dos artistas llevan construyendo un catálogo de canciones imprescindibles de la alternativa latinoamericana, mismas que presentaron en un concierto a finales de septiembre en Bogotá a través de la invitación del equipo de gestores independientes y la Roma Records. El sonido de MDYSSL (para acortar) propone una mixtura de estéticas y lugares poéticos, definiéndose por una suerte de rebeldía juvenil que, dos décadas después y con sus intérpretes más adultos se ha transformado para atraer nuevos oyentes, conforme continúa emocionando a quienes empezamos a escucharlos hace varios años.


Ya haciendo música nos topamos en la vida después, porque éramos amigos antes. Durante un tiempo no nos vimos y luego nos volvimos a encontrar en el camino. Emilio tenía su estudio de grabación y hacíamos ahí los after”, explica María Daniela sobre cómo empezó su relación creativa. En este espacio de madrugada, a la manera en la que suelen empezar las grandes historias, los amigos convergían en torno a canciones populares de Gloria Trevi y otros cantantes populares para orquestar las voces de sus borracheras. Una noche Emilio le propuso a María Daniela que le grabara algo, pues le gustaba su voz, por lo que la cantante, egresada de Diseño de Modas, empezó a poner letra a una serie de instrumentales a los que el productor había dado forma.


“Empezó a ser algo repetitivo, algo muy terapéutico para mí. Yo había renunciado al diseño de modas. Estaba harta de mi trabajo en el que no diseñaba nada, sólo patronaba. Empecé a vender muebles con mi papá, que es diseñador de muebles. Pero era un trabajo de vendedora”, añade María Daniela. “Me desahogaba mucho con Emilio. Como pensaba que nadie me iba a escuchar, me desahogaba muy honestamente con todo lo que decía”. De estos primeros ejercicios creativos nació una versión de “No me beses en los labios” de Aerolíneas Federales que nunca se lanzó y “Miedo”, el primer gran sencillo de una banda que aún no tenía nombre. Estas composiciones las compartían con amigos que los exhortaban a lanzar su música, aunque para el dúo apenas y era un divertimento, una suerte de terapia conjunta.



Para entonces Emilio ya hacía parte de varios proyectos musicales, principalmente TITÁN (con Jay De la Cueva y Julián Lede), Sonido Lasser Drakar (con Danette Newcomb) y Sonido Lasser Moderna (junto a Adriana Lara), por lo que fue natural que compartiera las composiciones con sus compañeros músicos. Así, coincidiendo con el lanzamiento de Nuevos Ricos, un sello independiente, se abría una posibilidad artística que el dúo no había considerado. “Le puse las canciones a Julián Lede (Silverio) y me dijo ‘Oye, estoy haciendo un nuevo sello, deberían hacer más canciones para sacar un disco con nosotros, ¿cómo ven?’, recuerda Emilio. Como sentían recelo por sus composiciones favoritas, el dúo le permitió a la disquera lanzar dos de los cortes con los que menos se sentían identificados, que aparecieron en un compilatorio junto a cortes de TITÁN, Silverio, Thom Revolver o Lasser Moderna.


“Sentíamos que teníamos unas canciones más fuertes, más pop y pensamos ‘Si vamos a dedicarnos a esto, que sean canciones bien pop’. Porque esas dos eran bien raras”, añade Emilio sobre la decisión de entregarle al sello “Miedo” y “El tuviera no existe”. De este modo, y de manera extraña para el proceso orgánico de una banda, que primero conquista las fronteras de su país originario antes de dar el salto al otro lado del charco, María Daniela y su Sonido Lasser empezó a girar por Europa como parte de una exhibición del artista Carlos Amorales en la que se mostraban algunos de sus pósters y se reproducía el compilado en loop. ““Miedo” salió muy rara porque no tiene ni coro. Es como un verso. Es una parte A y una parte B. Les dimos esas. Estando en Europa y ya con ese compilado, llega la radio del gobierno de México, a Reactor, y la canción fue una bomba”, comenta María Daniela.


Para el dúo, en una era en la que las comunicaciones en línea existían, pero no eran frecuentes, medir el impacto de este primer sencillo a través de la distancia era una tarea difícil. “Mi mamá me decía ‘Están poniendo tu canción en la radio. Mucho’. Yo pensaba ‘Qué linda mi mamá. Seguro la oyó una vez’, recuerda entre risas María Daniela. “Regresamos y era cierto. Me recogió un novio que tenía en el aeropuerto y en la radio estaban repitiendo la canción. La pusieron como nueve veces seguidas. Casi corren al programador porque creían que estábamos pagando y era radio del gobierno. Me bajo a comer unos tacos y en la radio estaba sonando la rola. Me bajo con la maleta, en mi casa, y un coche pasa con la rola sonando. Era como la Dimensión desconocida”.


En un período muy corto, MDYSSL había alcanzado una serie de hitos que las bandas tardan años en desarrollar: propuestas de gira por los Estados Unidos y Europa, un éxito que todo el mundo reconocía y el proyecto de su primer disco.”Ahí habló ya conmigo Emilio y dijo ‘Vamos a hacer esto en serio’. Tenía miedo y le pregunté si creía que iba a ganar más dinero que en la mueblería en la que trabajaba y me dijo que sí. ‘Ya fue, lo que dure’, dije. Además, como estaba con Nuevos Ricos, que eran una bola de locos, me sentía protegida, porque estábamos todos haciendo la misma payasada”. María Daniela no lamentaría esta decisión: veinte años después sigue navegando su sonido Lásser.


Los primeros álbumes, la definición de un sonido


La fértil industria musical con la que asociamos al México contemporáneo presentaba un panorama distinto a principios de milenio cuando MDYSSL presentó su debut discográfico en 2005 y luego una reedición de este primer álbum autotitulado al año siguiente. “Empezamos con Nuevos Ricos y decidimos ya sacar un disco porque la verdad teníamos ocho canciones, íbamos a sacar tres más para ya tener un LP”, recuerda María Daniela. “Nuevos Ricos nos dice que lo saquemos con ellos y hacemos un contrato de cinco años. Salió el primer disco, homónimo y, luego, el segundo, Juventud en éxtasis, salió con Nuevos Ricos y EMI Music. Eso fue un desastre”, reflexiona la cantante. Titulado como burla al título patético de uno de los peores libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, el disco fue también un éxito cargado de cortes memorables como “Pobre estúpida”, “Pecadora normal” o “Duri Duri”, una versión del clásico de high energy de Click!, una banda ochentera mexicana.


La relación con EMI Music le representó incovenientes a la libertad artística y creativa al duelo en el sentido de que la disquera quería proteger su inversión y dar forma a un producto comercialmente exitoso, prerrogativa que no representaba los intereses creativos del dúo. “Hasta el año pasado nos sacaron del catálogo. Cuando entramos a EMI habíamos hecho un video para “Miedo”, dirigido por Miguel Calderón, un artista. Salió cagadísimo y no, querían que volviéramos a hacer un video del sencillo porque no funcionaba ese que les parecía una chafa. ¡El otro es espantoso! Yo lo quiero bajar de Internet. Toda la vida he querido eso. Pero, como tiene muchos views, no me dejan”, exclama entre indignación y burla la cantante.


EMI tenía potestad sobre las canciones del primer álbum porque la reedición de 2006 había salido con el sello a través de Nuevos Ricos. “El de Miguel no era malo, era la esencia del momento y era brutal. Quedó perfecto. Es punk. Pero ellos querían que quedara prolífico”, explica Emilio sobre un audiovisual que no representaba en últimas la estética de un dúo que hasta entonces se había caracterizado por hacer las cosas a su manera. “Siempre hemos sido independientes, básicamente. Después de que se acaba el contrato con Nuevos Ricos. EMI no nos regresó el catálogo, hasta el año pasado. Por eso Juventud en éxtasis no estaba en las plataformas. Según ellos les debíamos dinero. Ya el tercer disco fue totalmente independiente. El cuarto, Volumen Súbele, lo grabamos con Sicario Music”, enumera María Daniela.


Trabajar con otros, versionar a otros.


Los procesos creativos de MDYSSL están atravesados por el trabajo colaborativo, o por trabajar sobre parte de la historia discográfica que les emociona. Sus primeros ejercicios musicales en conjunto nacieron de versionar a la banda de Vigo Aerolíneas Federales, pues María Daniela siente una fascinación por la inquietante y fructífera producción musical española de los años ochenta. En ese sentido, no es de extrañar que hicieran del cover un ejercicio constante para desarrollar sus habilidades creativas. “Mentiras” de Daniela Romo, también mexicana hizo parte de su primer álbum, mientras que “Duri Duri” de la banda de HI-NGR Click! ayudó a configurar el éxito de su segunda ofrenda discográfica, Juventud en éxtasis. “A veces nos gusta hacer covers de canciones que no son tan famosas porque si te metes con el soundtrack de la vida de la gente y se la cambias, le duele”, reflexiona la cantante. “‘Mentiras’ la hicimos porque nos encantaba esa canción y porque era famosa con nuestros padres, pero no tanto con nuestra generación. ‘Bailando’ y ‘Duri Duri’, por otro lado, hacen una referencia al HI-NGR de una manera muy cabrona y creo que tenemos derecho por nuestro estilo a tomarlas prestadas”.



Adicionalmente, algunas de esas versiones han nacido de manera casual, “Carita de ángel”, que terminaría también en María Daniela y su Sonido Lasser hizo parte en principio del homenaje Rigo es amor de 2006, dedicada a la memoria del Ídolo de las multitudes, fallecido el año anterior. En este disco homenaje participaron, extrañamente, también Alex Syntek, Plastilina Mosh, Panteón Rococó, Austin TV, el colombiano Cabas o Volován. “Nos invitaron a un homenaje de Rigo Tovar y Emilio me dijo ‘Le escribí más letra para que cantes’ y yo le digo ‘Pues nos van a demandar’. La sacamos así y el hijo de Rigo Tovar nos dijo ‘Es la canción que más me gustó de todo el disco’. Entonces no nos demandaron. A Emilio le gustaba mucho esa canción, pero si oyes la original no tiene nada que ver”, recuerda María Daniela. No puede faltar en este recuento, la versión de “Mi muñeca me habló” que presentaron en 2009 como parte de un disco de versiones para el programa chileno 31 minutos, en el que participan, entre otros, Belanova, Los Búnkers, Natalia Lafourcade o Ximena Sariñana.


Adicionalmente, tanto Emilio como María Daniela disfrutan mucho de trabajar con sus amigos. En el caso del primero, quien ya era un músico cuando empezó su aventura sonora con la segunda, no es de extrañar. Además de su dúo, el productor es uno de los miembros fundadores de una de las bandas más importantes de la electrónica mexicana de las últimas tres décadas, TITÁN, que regresó este año un nuevo álbum, sucesor del impecable Dama de 2016. Por su parte, María Daniela ha sido prolífica en prestar su ingenio poético a varios cortes del nuevo cancionero latinoamericano, colaborando con Esteman o Natalia Lafourcade, además de Moderatto, proyecto liderado por Jay de la Cueva, otro de los miembros de TITÁN.


“La mayoría de las veces, cuando pasan esas cosas, es con amigos”, explica la compositora. “Me gusta mucho componer con amigos. Para Moderatto también lo hice, con Jay de la Cueva que era de Titán, otra de las bandas de Emilio. Me siento muy en confianza. Con Natalia escribimos la canción para Paulina Rubio. Empezamos a hacer canciones de catálogo porque yo sé que ella trabaja todo el día: piensa, come y vive sólo en clave de música. Acababa de terminar su disco homenaje a Agustín Lara, Mujer divina, y yo sabía que no estaba haciendo mucho porque su novio era muy amigo de mi ex novio. Éramos parejitas. Le pregunté si quería hacer rolas para Paulina Rubio entonces hicimos en dos días tres canciones. Me dijo: ‘Oye, como que me gusta esta. ¿Me la puedo quedar?’. Seguro ni le llegaba a Paulina Rubio. Después de un par de años me habló para preguntarme si tenía el mix de la canción y le encantó a Sony. Eso te da un chance de probar otras formas. Ella es muy seria y no se da tantas libertades. Yo, al contrario, como nunca he estudiado música, tengo mucha libertad. Le pasa mucho a los músicos estudiados. Ella me hizo menos chistosona y yo la hice menos seria”.


“A mí me gusta componer con amigos. A veces sí vamos a campamentos de composiciones con otras personas, pero las que han pegado más han sido con amigos. Lo otro es más serio. Da la libertad que no seas tú”, explica María Daniela. Contrario lo que se pueda intuir de una banda provocadora, jocosa e irreverente, sin embargo, MDYSSL se cuida de no afectar la imagen que han construido con paciencia durante años. “Nosotros sí nos censuramos. Nunca podríamos decir ‘hacer el amor’. Se nos hace muy cursi. A veces con otras personas puedo decir cosas que no diría porque no soy la cara del proyecto. Nos da la libertad de jugar con eso y jugar con géneros. Con Esteman hice una que se llama ‘Te alejas más de mí’ y salió en dos horas esa canción. Nos cuesta trabajo colaborar con gente. Pero si vamos a colaborar lo hacemos con amigos”, enfatiza.


Nuevas canciones, ¿el mismo sentimiento?


Para una banda que se ha caracterizado por escribir canciones inspiradas en la juventud y su forma natural de habitar la libertad, resulta más poderosamente inevitable el paso del tiempo. En ese sentido, ¿cómo entiende hoy MDYSSL el sentimiento juvenil? ¿Es una idealización de un pretérito que acaban de abandonar o continúa informando su experiencia vital y compositiva? “Creo que componemos más cercanamente a nuestra edad y a nuestras experiencias. Por ejemplo, ‘Ya me la sé’ hace referencia a que las relaciones hoy en día no son tan dolorosas como en la adolescencia”, explica María Daniela sobre el último sencillo, presentado en agosto de 2023. “ Ya sabes la historia. Y te dijeron que ahí no era e igual fuiste a la llama. No es que no duelan los desamores, pero ya aceptas más las cosas. Estás preparado para que te rompan el corazón. Ya sabes que eso puede pasar. En ese sentido, sí componemos más cercanamente a nuestras experiencias”, añade. Sin embargo, Emilio complementa que: “vendrán algunas canciones con más desfase generacional, como ‘Mosca muerta’. Porque uno sigue siendo un niño y más nos vale seguirlo siendo toda la vida”.


En ese sentido, MDYSSL ha mantenido una veta creativa que ha caracterizado cada una de sus producciones, pero ahora la distancia les ha permitido no idealizar un período que por definición está cargado de incertidumbre y confusiones. Y es que no hay un momento de mayor duda que el de los años juveniles: los silencios y ruidos del enamoramiento, la falta de sentido en la existencia, la dependencia de los padres para hacer llevadero cualquier capricho. “Mucha inspiración es la adolescencia. Yo en un momento sí me conflictuó porque mi papá me dijo ‘Ya deja de escribir tantas bobadas’. Ya debería estar escribiendo sobre divorciadas porque estoy en otra edad y la gente está creciendo conmigo. Pero luego empecé a ver películas como Kids o Springbreakers. Hay directores o músicos que se inspiran en eso”, reflexiona María Daniela. “Cuando vi que hay artistas que están anclados en una época me dije ‘¿Por qué tengo que cambiar?’. No me sentiría cómodo de todos modos. La misma canción te va dando el mismo tema al final del día”.


A la par de ello, las canciones del dúo continúan atrayendo a un público joven que apenas los descubre a veinte años de su debut. “TikTok nos ha ayudado mucho y también están las hermanitas de las chavas que tenían veinte cuando comenzamos”, explica María Daniela. “Por lo que dice la gente, María Daniela caló mucho en sus años juveniles. Nuestra música le hace acordarse de su secundaria o de su paso por la universidad. Ellos ya crecieron, pero los hermanitos se están volviendo a conectar. Emilio cuida mucho las producciones para que suenen atemporales. Aunque su sonido sí es un poco retro”, concluye la cantante. Al final del día, el ejercicio artístico de MDYSSL ha sido una constante búsqueda de la canción sincera, de habitar con comodidad los sentimientos más diversos que podemos despertar en nosotros, ya sean los que se viven de manera descarnada a los veinte o aquellos más responsables que se despiertan cuando la piel no está tensa y tersa, cuando la cana recuerda el aprendizaje recogido a fuerza de golpes y tropiezos. Y esa honestidad estética no se las puede quitar nadie. Ni siquiera el inclemente paso del tiempo.


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