• Ignacio Mayorga Alzate

Tequendama persigue estrellas distantes en su nuevo sencillo, “El cometa”


Desde su consolidación en 2018 Tequendama se ha convertido en una de las bandas preferidas de los fanáticos del rock en Colombia. No es para menos: el cuarteto une los talentos de varios de los músicos más importantes de las últimas dos décadas del género en el país con la visión y entrega de sangre joven que ha destacado en el panorama reciente. Tequendama nace de un encuentro entre Jota García de Ciegossordomudos y Amós Piñeros de Ultrágeno y Catedral, quienes empezaron a componer y rápidamente lograron tener listas un puñado de canciones que le daría forma a un nuevo proyecto. Combinando a Alejandro Duque en la percusión y el talento de Camilo Zúñiga en las máquinas y la producción nació una banda que pronto llegó a Rock al Parque y a varias tarimas vitales de la escena bogotana. Con solo un EP bajo el brazo y la promesa de una nueva serie de canciones Tequendama es una fuerza imparable que recoge lo mejor del sonido del rock para proyectarlo hacia el futuro con máquinas perfectas de sonido futurista.


“El cometa” nació de una sesión de ensayo en Zenit Audio, el estudio de Camilo Zúñiga donde se le han dado forma a las canciones anteriores de la banda. Hacia mediados de 2019 Tequendama empezó a darle forma al sencillo en sus ensayos, dando un giro nuevo a la manera que habían tenido hasta entonces para componer, aportando cada músico desde su experiencia particular a una mezcla avezada y poderosa. Con los teclados en primer plano, “El cometa” apela más al sonido del synth pop británico, aunque no pierde la contundencia del sonido rockero que ha caracterizado los lanzamientos anteriores de la banda en su corta y fructífera historia. Con una batería heroica y Piñeros explorando nuevos timbres en su voz, la canción es una explosión de energía espacial en medio del ruido de la metrópoli convulsa.


Temáticamente el sencillo habla de cómo los astros nos guían y signan nuestro destino con su poder, aunque a veces somos tan pequeños que no podemos dilucidar cómo nuestras vidas están influenciadas por la lítica espacial a la que cantaron todas las generaciones que nos anteceden. Es un sentimiento de impotencia frente a lo sublime, un reconocimiento de nuestra débil condición terrena y una invitación para dejar de lado nuestro ego para conectarnos con algo más grande, que nos precede y que sobrevivirá a nuestro de polvo y cal. Déjense tocar por la cola del cometa en el nuevo sencillo de Tequendama y prepárense para un nuevo lanzamiento este año, el cual incluirá siete cortes más que están ya en proceso.


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