• Ignacio Mayorga Alzate

El regreso de CLUBZ es tan grandioso como esperan, escuchen “Estadio estudio”



En el panorama de la música mexicana no hay nada como CLUBZ, uno de los actos más fascinantes del electro pop latino, y sus varias vertientes y bifurcaciones. Este dúo regiomontano comenzó su carrera en 2013, encontrando alternativas a la violencia y la falta de posibilidades de la región de Nuevo León, y pronto se convirtieron en pioneros del nuevo sonido del pop de su país, influenciando en años posteriores el sonido de todo el continente. De esta manera, CLUBZ se ha convertido en un acto clave de los sonidos latinos, influyendo a todos desde Bándalos Chinos, Camilo Séptimo, Technicolor Fabrics o Ela Minus y Esteman. Su primer álbum, Texturas (2014), expuso un resurgimiento de un post-pop fresco que subió de nivel a la escena latina alternativa; este material les valió el premio a Mejor Álbum Pop y Mejor Artista Nuevo en los Premios IMAS 2015. En 2017 fueron invitados a formar parte del cartel de Primavera Sound 2017 y en 2018 presentaron su álbum Destellos, con lo que se demostraron uno de los proyectos hispanos más prometedores de la década. Ahora, preparando su nuevo material, la banda llega con “Estadio Estudio”, un corte de elegancia retro que no raya en la nostalgia, sino que obliga a redescubrir la colección de elepés de nuestros viejos para sumergirnos en un sonido épico y emocionante.


Fieles a su predilección por la nostalgia, Coco Santos y Orlando Fernández, quienes encabezan CLUBZ, se caracterizan por tener un sonido único e inconfundible, que surge a partir de la reinvención completa de elementos del pasado que resuenan fuerte en el presente. Su fuerza radica en la posibilidad de desafiar las líneas genéricas a partir de caprichosas combinaciones que proponen escenarios imaginarios en líneas temporales diversas. Sumergiéndose en el amplio sonido de la década de los setenta, en las programaciones épicas del sonido de Chic!, las programaciones en los sintetizadores de Moroder y los aplausos y euforia de fondo a la manera de los Jackson 5, CLUBZ crea una pieza sonora explosiva y celebratoria. Es un documento emocionante que nos recuerda el momento en que la música electrónica empezó a hacer parte del discurso estético con máquinas imposibles, luego de que Wendy Carlos empezase sus primeros experimentos con modulares para replicar las sonatas de Bach. “Estadio Estudio” es glorioso así hasta en su bajo funk fangoso y guitarras pre-glam con fuerza y dinamismo en cada elemento de la mezcla. Háblame de esos saxos sensuales de Emmanuelle in Space y ese falsete disco sobre una base de jazz rock con cálidos besos de violines emotivos. Arte.


“Estadio Estudio” es una joya en la producción musical latinoamericana reciente y antecede un regreso épico de una banda que se ha demorado en venir a Colombia. Y si vinieron y no asistí, mi rompimiento reciente con mi pareja no será lo único que lloraré esta noche. Es un corte coqueto y sensual, una carta de amor a la música que reconoce las influencias y ascendencias de nuestro propio discurso cultural continental. En la medida en que podamos encontrarnos cada vez más con nuestro linaje musical tendremos mayor consciencia de hacia dónde proyectaremos nuestro sonido futuro. No es que todo tiempo pasado fue mejor, aunque el Covid-19 quiera contradecirme, sino que en todo momento del pretérito hay brillantes momentos que hay que celebrar como parte de nuestra historia cultural. “Estadio Estudio” es todo eso y también la emoción inasible por el verbo de todo aquello que solo se experimenta con los sentidos.




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