• Ignacio Mayorga Alzate

La zanahoria mutante no es un falso positivo en “Soacha”



Cartagena, debido a una tóxica visión centralista del país, casi siempre termina relegada al lugar de la economía turística. Sin embargo, los cachacos desconocemos de cabo a rabo toda la cultura que impregna sus murallas históricas, las historias que se cuecen cuando el sol se ahoga en el horizonte del mar y, sobre todo, la fructífera escena musical que brota en cada una de sus calles históricas. No teman: antes de que puedan volver a tomar un avión para ensuciar las playas de arena diáfana, les presentamos el último proyecto de esta ciudad del Bolívar, La zanahoria mutante, que después de dos sencillos de 2020 regresa con una declaración de resistencia para narrar, desde la orilla de los sobrevivientes, otra de las muchas historias de violencia e impunidad de nuestro país encomendado al Sagrado Corazón. “Soacha”, su apropiado nuevo sencillo, cuenta tan solo una de las 6402 historias que vivieron las madres de falsos positivos en Colombia, crímenes casi todos sin culpables que se han convertido en una estadística perdida en una carpeta AZ polvorienta en un sótano de alguna entidad estatal.


En esta ocasión, La Zanahoria Mutante es parte de una iniciativa gestada y producida por Amarillo Tornasol, quien decidió encaminar su proyecto de grado a construir un espacio para que bandas emergentes con ideas alternativas y propuestas arriesgadas pudieran exponer sus sonidos. “Madre tú que sí sabes amar, no me busques más”, canta la banda. Sin embargo, si con algo podemos contar es con el amor incondicional de una madre por sus criaturas y con su tenacidad para sacarlas adelante. Más aún para evitar que su memoria se pierda y se denigre por un crimen que no cometieron. Las madres conocen mejor que nadie a sus hijos y saben cuándo o cuándo no llevan botas de caucho. Las madres nunca dejarán de reclamar la justicia que merecen por un asesinato cruento de un gobierno que luego recibió un Nobel por la paz. Las madres de Soacha no olvidan que los culpables tienen nombre y apellido. Nosotros, como ellas, sabemos quiénes son. Nosotros, sin embargo, no hemos tenido que enfrentarnos a un dolor tan cruel. Así, con “Soacha”, La Zanahoria Mutante pretende plantear el Rock Nacional como un ejercicio de Memoria Histórica en medio de tiempos convulsionantes en nuestro país.


“Gracias al trabajo de Tornasol, se hace posible materializar un esfuerzo en favor de que el Rock Nacional se sintonice y resuene con lo que está pasando allá afuera, en cuanto a la realidad de nuestro país.”, explica la banda en el comunicado de prensa que acompaña el lanzamiento. Maria Ubilerma Sanabria es una de las 6402 madres víctimas de Ejecuciones Extrajudiciales registradas hasta el momento por la JEP en nuestro país. Cuando se dirigió a la fiscalía de Soacha el 8 de febrero de 2008 para instaurar la denuncia de desaparición de su hijo, la respuesta que obtuvo fue que se regresara para su casa porque lo más probable es que su hijo se encontraba de parranda. Esa respuesta resume y ejemplifica la indiferencia estatal con la que son tratadas miles de madres colombianas víctimas de un conflicto social que parece no haber llegado a su fin.


La historia de Maria Ubilerma, hace parte del trabajo de investigación periodística titulado “Seguridad Democrática, Derechos Humanos y Memoria Histórica en Colombia” realizado en 2016 por Lisseth María Corrales el cual impactó profundamente a la banda y los motivó reflejar desde su música un diálogo onírico entre una madre y su hijo. “Queremos reconectar el Rock Nacional con las problemáticas e inconformidades de nuestra sociedad. El Rock Nacional debe ser pensado también para amplificar las voces de aquellos que han sido tratados con indiferencia”, propone La Zanahoria Mutante. “Y es que el Rock Nacional entró en crisis, entre otras cosas porque ya no compagina ni hace eco de forma honesta de las realidades que afrontamos los que vamos de a pie. Nos hemos encargado de generar espacios donde se construye e incentiva una 'Cultura Rock' basada en sus propios estigmas: excesos, descontrol, alcohol, drogas, etc. Pero somos incapaces de gestar posturas críticas frente a los problemas coyunturales por los que está atravesando nuestra sociedad actualmente”. Escuchen aquí “Soacha”. Tenemos 6402 razones para no olvidar.



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