• Ignacio Mayorga Alzate

María Rodés se reúne a La estrella de David para “Zombi”



María Rodés es una mujer libre. La barcelonesa, quien lleva ya un rato en el juego musical, realizó en 2020 su álbum Lillith a partir de un encargo del Festival de Arte Sacro de Madrid, una joya cargada de simbolismo feminista. Lillith, primera esposa de Adán en el folclor hebreo fue expulsada del Edén por negarse a someterse al primer hombre. Sería sucedida por la sumisa Eva y el mito sigue sin saber de su paradero, en el que supuestamente se incluyen orgías con demonios en el Mar Egeo. La barcelonesa construyó de esa manera un álbum conceptual de alta resonancia dentro de su cálida y dulce voz que eleva las reflexiones de brujas y demonios a esferas simbólicas de emancipación y libertad. Ese mismo año, como para continuar con la ruta simbólica de la cultura judeo cristiana, Rodés unió esfuerzos con La estrella de David para presentar el sencillo “Hacer el amor”, primer adelanto de un álbum conjunto que llevará por nombre Contigo. Ahora, ambos regresaron con “Zombi”, otro hallazgo precioso de la canción folk con una melancolía delicada y cálida que contrasta con su helado videoclip que lo acompaña.


“Hacer El Amor” fue un soplo de aire fresco, una sorpresa que nos ponía sobre la pista de un proyecto muy especial de dos de los más inspirados y prolíficos artistas del panorama independiente español. “Zombi” confirma que esa primera unión no fue un acto del azar y que ambos son creadores extraordinarios, personajes capaces de llevar lo cotidiano a esferas poéticas sobresalientes. Este nuevo corte es una carta de amor a las relaciones sentimentales en su sentido más puro, en la convivencia del día a día, del café por la mañana, de las lluvias entre cobijas, de la risa de los niños en la otra habitación. El amor no es un acto romántico y grandilocuente, es la construcción de puentes que unan las islas solitarias que habitamos, es agarrarnos de la mano cuando los días se hacen más fríos y largos. “Zombi” es presentarnos a dos eclécticos de la música en su momento más personal y humano. A la mierda, John Cusack y su grabadora a todo volumen.


“Zombi” viene acompañado de un videoclip acorde realizado por Aitor Urbaneja. Es un micro filme que vale la pena por sí solo como una obra de arte, pero que crece de manera enorme al acompañar esta composición delicada y preciosa. Toni Llobet realiza un trabajo ejemplar en la fotografía del videoclip, creando una pintura impresionista móvil, esto es, un retrato de la luz magnífico. Nuestros músicos deambulan por pueblos costeros turísticos absolutamente desiertos, karaokes vacíos, habitaciones de motel baratas, ruinas del deshielo de lo cotidiano. Es precioso. “Zombi” ratifica que Contigo podría ser uno de los álbumes del año para la música española y hecha en España. Este segundo sencillo del improbable dúo ratifica que en el país del viejo continente la música sigue siempre en movimiento, que aún en Latinoamérica tenemos que prestarle atención a lo que allí sucede. Sin triangular distancias, sin fatigar el mapa, viajen a la belleza folk de “Zombi”. Es imprescindible.



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