• Ignacio Mayorga Alzate

Aiko, el grupo: la profesionalización de la ironía



Emplazadas en Madrid, Aiko el grupo se ha convertido en uno de los actos principales del nuevo sonido alternativo español. Parte de la irónica movida de lo que el afán de la crítica ha llamado “tontipop”, la banda ha tenido resultados sobresalientes en menos de dos años desde que lanzaron su primer trabajo discográfico Va totalmente en serio..., un trabajo de diez canciones que coronaba un año de mierda y pandemia con letras que robaban una sonrisa bajo el tapabocas a quienes los descubrimos durante los días de encierro. Con dos guitarras, un teclado y una batería, la banda construyó un sonido que nacía de una inteligencia lírica sin par y una economías de recursos que los ha puesto en la mira de los medios especializados españoles y los ha consagrado como una de las apuestas más emocionantes de la actualidad de su geografía.


Su propuesta de valor estriba fácilmente de un género a otro sin que ello repercuta en la identidad de la banda, que se hace llamar así en honor al gato de Lara, una de sus integrantes. Aunque dos de los miembros ya tenían experiencia en bandas españolas como Altair, Repion y Yawners, lo cierto es que para Aiko intercambiaron roles. Teresa, quien ha fungido como baterista durante años, se estrenó como guitarrista, mientras que Jaime, quien en esta banda se desenvuelve en las labores de percusión, lleva otros tantos tocando la guitarra. Por su parte, Lara y Bárbara no habían participado en ningún proyecto con anterioridad. Todo esto le da a la banda una envoltura de frescura y la habilidad que viene desde el punk de resolver con pocos recursos una canción eficiente, entretenida, explosiva y elocuente para el momento cultural que vivimos los nuevos adultos.


Sus letras son entretenidas, pero llegan cerca a la experiencia de quienes vivimos experiencias maduras sin haber abandonado del todo la piel de niños; su música es a veces más pop y otras más punk, mientras que de todos lados llegan los coros enajenados por las terribles dinámicas de la monotonía moderna. Aiko el grupo es una banda inteligente que no quiere parecerlo, una propuesta subversiva que se viste con la piel de todos los que perdemos el día clavados en la pantalla encontrando memes sobre depresión para compartirlos de manera irónica, o no, en nuestras historias de Instagram. Es una de las propuestas españolas más relevantes de su momento y una de las bandas que con mayor seguridad se consagrarán en los años venideros: huelga tenerlos en el radar.

A propósito de su reciente participación en el Bime de Bilbao celebrado hace pocos días hablamos con Teresa (voz y guitarra), Lara (voz y guitarra), Bárbara (voz y teclados) y Jaime (batería y voz) sobre su identidad musical, el hacer parte de la familia de Elefant y la música madrileña contemporánea. Fue una entrevista atropellada por las dificultades del Internet y el lag, como tener una cita con alguien que te gusta desde la distancia, para que luego se quede congelado en pantalla. Fue una entrevista casi tan divertida como una de sus canciones y una excusa para ayudarlos a llegar a nuestras geografías, pues requerimos inmediatamente su presencia en nuestros festivales.


Hay hoy una especie de nueva movida madrileña, una serie de bandas jóvenes que está explotando en la ciudad. ¿Cómo se relacionan con ellas? ¿Son amigas?


Teresa: Para empezar, seguramente por estilo, hayamos empezado a ser parte de esta escena de la que hablas. Es verdad que hay muchas bandas que vivimos y tocamos en Madrid, aunque nosotras no somos de Madrid. Muchas veces coincides con gente en festivales o en salas y, como ocurre en la vida, con unas te llevas mejor y con otros te da igual. Entonces hay grupos que se hermanan más con otros de una manera natural. Nosotras nos llevamos bien con todo el mundo, eso creo [risas]. También somos una banda que va muy a nuestro vuelo. Si te llevas mejor con una banda es porque has coincidido con ellos y al final son personas, simplemente se hacen colegas.


Jaime: También la gente que toca luego va a los conciertos. Participas tocando, pero también como público. Por eso nos cruzamos tanto. Nos conocen.


Teresa: Claro, claro. Y, al final, Madrid no es tan grande.


Ser parte de Elefant desde el primer disco les ha abierto muchas puertas. ¿Cómo es su relación con este sello líder de la alternativa española?


Bárbara: Somos bastante fans de muchísimos grupos de Elefant. Hemos coincidido con ellos a través de una relación natural, aunque sean personas que admiramos mucho.


Jaime: También terminamos en Elefant porque les conocíamos de antes.


Teresa: Eso fue también un tema de casualidad. Pero, claro, formar parte de Elefant desde el principio, desde el primer disco, obviamente te posiciona en un estilo y en una comunidad. Al ser parte del sello inmediatamente te pones en contacto con ciertas bandas, con ciertas salas, con cierto tipo de eventos. Y, es la leche porque había muchas bandas que admirábamos mucho del sello, y nuevas que van entrando que también molan mucho y que nos van presentando.


Lara: Y les tienes un cariño especial también. Nosotras nos sentimos cuidadas por la discográfica en general. Sentimos que cuidan a los músicos. Ellos te hablan muchísimo de la gente que entra. Es un poco familia.


Teresa: Es que lo curioso de Elefant es que, a pesar de ser un sello más o menos grande, es un sello súper independiente que cuida muchísimo a las bandas. Parece que estableces unos lazos que no son lo común, lo que te permite relacionarte de una forma distinta. Trabajan para que estés a gusto dentro del sello y con las bandas que están ahí. Eso en realidad una particularidad.


Bárbara: Le ponen cariño. Lo sientes.


Su primer disco se llama Va totalmente en serio... tiene una enunciación irónica, pero, al final, sí que va en serio. ¿Cómo entienden el tema del humor en sus canciones?


Teresa: Yo creo que eso ha salido de forma súper natural. Entres nosotras somos súper guasonas y bromistas. Creo que, al final, hablar de ti misma y contar tus problemas desde el humor también es un mecanismo súper clásico que tiene la gente para separarse de sus problemas y creo que eso es lo que hace que puedas ser tan sincera. Porque cuando dices una cosa que parece que es broma es mucho más fácil expresarlo y eso es un modus operandi que tenemos no ya para hacer canciones sino para hablar. Forma parte de nuestra esencia como amigas y es lo que hemos trasladado a las canciones. Pero no teníamos ningún esquema previo, simplemente hicimos las canciones de una manera que nos parecía súper divertida. En el primer disco, nos reíamos de una canción y así tal cual se quedaba, nos parecía que tenía mucha gracia.





¿Cómo nacen las canciones? Tienen un aire de espontaneidad difícil de encontrar en otros proyectos.


Lara: Depende mucho de cada canción, realmente. Es algo que surge de distintas maneras. A veces a alguna se le ocurre una movida con la guitarra, hay veces que tenemos claro el tema del que queremos hablar e inventamos una letra; otras veces hacemos la letra y encontramos la forma de hacerlo. No hay una fórmula matemática de primero tenemos la letra, luego va la melodía de guitarra, luego la batería.


Teresa: A veces queremos hacer un tema y vamos a las notas del móvil. Igual unos días antes hemos hablado del tema y hemos apuntado una frase curiosa o divertida que alguien ha dicho o que hemos pensado. Poco a poco se va construyendo.


Lara: Es simplemente escribir lo que tienes tú necesidad de comunicar. Como grupo. De repente te pasa algo y quieres hacer una canción sobre ello, te va saliendo espontáneamente.

Teresa: Cualquier cosa que te emocione, para bien o para mal, te hace tener ganas adentro de expresarlo de alguna manera. Te lo guardas, ya sea una frase, una melodía o una idea. Nos reunimos y lo compartimos ahí. Entre todas empezamos a construir. Ya sea a partir de la nada, de una frase o de tres acordes. O de una letra entera.





En 2021 Mushroom Pillow los invitó a versionar “Toro” de El columpio asesino para la celebración de veinte aniversario de la discográfica. ¿Cómo afrontaron el hacer es versión?


Teresa: Cuando nos propusieron esa versión, puede que la propusiera Carlos Hernández, el productor, había un poco de presión. Es una de las canciones más conocidas de la banda, si no la más conocida, y una de las más conocidas del sello, incluso. Y del indie. Es una canción de culto completamente. La premisa era respetarla, pero hacerlo muy a nuestra manera. Por eso le cambiamos un poco la letra, le metimos unos BPM de más, el teclado de Bárbara que quedó increíble. A la gente le gusta mucho. Es una de nuestras canciones que más escuchan.


Desde allí a los sencillos que han presentado este año, “Niños furbito y niñas lo que sea” y “La Seli”, hay una tecnificación evidente en la banda. ¿Cómo ha sido el tema de la profesionalización dentro del grupo?


Jaime: Cuando empezamos con la banda, no sabíamos tocar. Yo no sabía tocar la batería. Empecé a aprender con ellas, porque Tere sabe tocar muy bien la batería y ella me empezó a enseñar.


Bárbara: Según va pasando el tiempo nos sentimos de tal o cual manera. Y eso se siente. Ya no son canciones de ruptura tan evidentes.

Lara: Han pasado los años.


Teresa: Al principio hacíamos lo que podíamos con lo que teníamos y, cuando entramos a Elefant, pusieron a nuestra disposición los medios para poder sonar un poco mejor.


Lara: Nos hemos aprendido a comunicar mejor. Antes hacíamos canciones más fáciles de tocar para todos y ahora tenemos más herramientas musicales. Hay canciones del primer disco que tienen dos acordes que se repiten todo el rato, porque era lo que podíamos hacer.


Pero tampoco hay una imposición desde el sello para que suenen de una u otra manera.


Teresa: Nosotras tampoco hacemos muchas concesiones porque, aunque a nivel técnico no seamos unas virtuosas, a nivel de nuestras propias canciones y nuestro propio contenido sí tenemos muy claro que queremos. El estilo es invariable. Nuestro espíritu y nuestra esencia es la misma.


Jaime: No tenemos ninguna presión desde el sello.



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