• Ignacio Mayorga Alzate

Axolotes mexicanos: anime, el dedo medio a la crítica y la importancia del apoyo de los fans



Asturianos de nacimiento y madrileños por adopción los Axolotes mexicanos llevan casi ocho años convirtiéndose en los abanderados del nuevo (pop) punk español. Con una conjunción de factores musicales poco probables, el quinteto ha lanzado tres álbumes (:3 de este año Salu2 de 2018 y Holi <3 de 2015), además del EP Uwu, Con una inteligencia para el bricolaje cultural, los españoles se han convertido en un fenómeno tremendamente interesante para un lenguaje que empezaba a agotarse en los diales en los que predominaban los victoriosos de la Operación Triunfo, además de Santi Balmes y compañía. Todo en esta banda es una deconstrucción de lenguajes diversos que se concatenan en un postre meloso y rico en glucosa que los dejará híper acelerados. Y eso, sin duda, es algo bueno. Este año Axolotes Mexicanos presentó su tercer álbum a través de Elefant Records, el risueño :3 (léase dos puntos, tres).


Conforme Axolotes Mexicanos iba revelando las nuevas canciones de su último álbum, la banda comenzó a mostrar una faceta sobrecogedora que reinventaba las fórmulas del punk en medio de la era de la híper conectividad. La carrera de Axolotes Mexicanos es un recorrido largo del que se han desprendido algunos de los proyectos paralelos más interesantes de la España contemporánea o cuyos miembros han entrado a enfilar las filas de bandas ya establecidas de mayor envergadura (Carolina Durante, Confeti de odio, Temerario Mario, Stephen Please, No Fucks, entre otros), lo que le ha permitido a cada uno de los miembros del proyecto crear sin límites en medio de una exploración continua que no conoce, ni defiende, frontera alguna. A propósito de su último álbum, hace un par de meses hablamos con la banda sobre su proceso de creación, su amor por el anime y sobre qué los críticos atávicos se pueden ir metiendo este dedo medio que les enseñamos en donde les quepa dentro de su cuerpo apolillado. En esta ocasión nos acompañó Olaya Pedrades (cantante de la banda) y Mario del Valle (guitarra, también parte de Carolina Durante).


Quería comenzar hablando del sonido de la banda antes de :3. Después de tres álbumes la identidad de la banda ya está muy clara a nivel sonoro, pero quería saber cómo empezó a configurarse en las primeras grabaciones. Son referencias de un sonido muy específicas que no pueden ser casualidad.


Olaya: la verdad desde que empezamos mi hermano Juan nos ha ido grabando. Cuando empezamos la banda teníamos 17 años, entonces ha sido un proceso de ir mejorando cada vez más y, aunque la música que escuchamos es un poco la misma, con referencias a la música japonesa y el punk rock, cada vez se ha ido profesionalizando la grabación, las letras son más maduras, ha sido algo gradual.


Mario: Tal cual. El grupo era al principio era más de broma, muy punk. Daba un poco igual como saliera. Juan estaba aprendiendo producción, pero no era tan pro como ahora, porque ahora ya se dedica a ello. Como hemos ido sacando las cosas muy espaciadas en el tiempo se nota el salto del primero al segundo y ahora del segundo al tercero.





¿Y cómo llegaron a definir estos sonidos, por ejemplo, el tema de los opening de animes?


Olaya: No sé. A Juan le dio por ahí, porque él hace la música dependiendo de cada canción, porque no hace todas las canciones del disco. Pero justo la del “Opening” es cuando estábamos confinados, no se podía salir de casa, y nos pasó esa canción por el móvil, que es así como de orquesta y todos pensamos ‘¿qué coño es esto?’, pero al final nos hizo gracia y pensé que era una buena idea para abrir el disco y por eso la llamamos así. Y luego, para el “Ending”, también la hicieron Juan y Lucas, un día jugando y pensé que era buena para añadir al disco justo al final. ‘Si hay un opening, también tiene que haber un ending’.


He visto que el sonido de la banda tiene mucha reminiscencia del punk ochentero y el pop punk noventero, algo así como Blink 182 en los primeros álbumes sin Travis y algo del Enema of the State, e incluso incluyen fotos de sus gatos en los artes del disco, a lo Cheshire Cat. Las letras, sin embargo, además de los nombres de los álbumes y las canciones recuerdan a la era digital. ¿Cómo se da esto diálogo entre lo retro y lo contemporáneo a la hora de componer?


Olaya: Sí que es verdad que se nota mucho que tanto Juan como Stephen, que son los que componen la música, les encanta Blink. Y, de hecho, a Lucas le gusta mucho My Chemical Romance. Justo esta cuarentena estuvimos volviendo a escucharlos. Pero también nos gusta meter referencias a como hablamos nosotros, o poner algo mal escrito, porque somos nativos digitales. Porque somos jóvenes, pero tampoco tanto, por eso también nos inspiramos tanto en la música de Blink y de Green Day. Que al final ellos, aunque no son tan jóvenes, siguen teniendo como letras muy adolescentes, que es bastante curioso también. Además, en este último disco, las letras tienen un tema no más simple, pero sí un rollo más adolescente y triste en el sentido de que ya te das cuenta de que ya no eres tan joven o que es bastante difícil ser joven. Son como alegres, pero tristes a la vez.


Siento que el pop en España se ha vuelto un territorio alucinante desde que vosotros entrasteis en el ruedo. Hay más riesgo y hay propuestas muy divertidas en términos de sonido, pero también con letras muy dicientes. Pienso en Marta Movidas o Ginebras. ¿Cómo ven hoy ese territorio que antes era bastante sencillo, bastante aburrido, bastante comercial? Aunque los primeros discos de La oreja de Van Gogh me encantan.


Olaya: Ahora mismo aquí en España hay mucho revival de La oreja de Van Gogh. Antes, cuando éramos jóvenes, como que a la peña no les gustaban, pero siempre les encantó, aunque nunca lo dijeran [risas]. Hay muchas bandas de gente más joven, pero cuando nosotros empezamos la verdad es que todo el mundo tenía como cuarenta años. Y el público también. Ahora ya nos ve gente de nuestra edad o más joven, pero cuando empezamos a tocar solo nos veía gente mayor, como que a la gente de nuestra edad estaba en otras cosas.


Mario: Había una escenilla underground y tal que a la juventud no le interesaba. Iba gente mayor, muy friki, coleccionistas. Y poco a poco han ido apareciendo más grupos de gente joven y así se ha revitalizado la cosa.


Olaya: Sí, eso está mejor. Porque antes todos los cabezas de cartel de los festivales eran de cuarenta o cincuenta años.





Claro, porque cuando vosotros llegasteis quizás solo los Punsetes y Ojete Calor estaban haciendo algo similar.


Olaya: Sí, a nosotros Los Punsetes nos encantan, nos flipan, pero son mayores, también. Los Punsetes y Triángulo de amor bizarro deben estar bordeando los cuarenta. Que no pasa nada, son grupos muy guai. Ahora todo el mundo tiene veinte años.


Para muchos artistas la pandemia cambió la forma de componer. Sin embargo, por la cantidad de proyectos en los que ustedes participan, generalmente componen de manera individual. En ese sentido, ¿fue un cambio drástico el tema de componer :3 o más bien cambió el ánimo de la banda en el tema de las letras por el hecho de estar encerrado?


Olaya: Cambió un poco en las letras, pero como luego Stephen hizo unas letras del disco e hizo unas letras bastante más animadas, es como igual. Porque él tenía terraza y podía salir más [risas]. Pero no cambió mucho nuestra forma de componer porque, por lo general, Juan nos suele pasar una canción como a medio hacer y nosotros ponemos la letra, pero la hacemos en plan nuestro rollo, nunca quedamos todos para componer, ni componemos canciones en el local de ensayo. Entonces, vamos haciéndolas poco a poco y luego las graba él y si acaso viene algún día Mario o Lucas a hacer arreglos, pero eso suele ser todo tan separado. Pero yo prefiero eso, porque para estar todos juntos y discutir.


Quedé loco con el video de “Que te pires”, que es un visual kei muy a la manera de Dir en Grey.


Olaya: Sí, sí, sí. Los pasamos como referencias porque a Stephen le encanta el visual kei y cuando era adolescente era lo que más que escuchaba. De hecho, hay una canción que se llama “Oshere Kei” del disco porque a él le encantaba ese subgénero y luego me he puesto a buscar el tag en Instagram para enseñarle a la gente lo que era y no encontraba casi nada de información, como que ha desaparecido. Pero, sí, queríamos hacer un guiño a todos esos videos y luego también a muchos grupos que están haciendo como música electrónica mezclada con emo o con hardcore. Pensamos que estaría bueno. Por eso la canción, aunque es así más dura, es electrónica a la vez y tiene una parte de reggaetón. Pasamos justo referencias de videos de Dir en Grey para el rodaje.




Y, hablando de “Oshere Kei”, ¿el sample que utilizan es de Naruto?

Olaya: Es de Luffy, de One Piece, diciendo que quiere ser el rey de los piratas. No sé en qué momento de la serie, porque lo dice varias veces, pero había que buscar un momento en el que lo dijese sin que sonara música para poder ponerlo. Estuvimos viendo varios videos hasta que lo encontramos. Juan quería que pusiera letra ahí, pero pensé que era mejor un sample de anime, porque la canción es un poco sobre la incertidumbre. Por eso mola que salga Luffy diciendo que quiere ser el rey de los piratas.


Por otro lado, Axolotes Mexicanos es el ejemplo de texto de que los géneros están mandados a recoger. Si acaso, ahora funcionan más para ver cómo se están trastocando en la música contemporánea. En la era del streaming y las listas de reproducción, ¿cómo ven la insistencia de ciertos sectores de la crítica de catalogar milímetro a milímetro cada proyecto?


Olaya: A mí a veces me resulta muy raro porque, cuando lees las críticas, siempre como que te comparan con otros grupos y es como ‘¿qué dices? No’. Por ejemplo, a nosotros, en alguna crónica de las nuevas no hacen ni siquiera una mención a que nos gusta la música japonesa. Entonces nos comparan con solo grupos españoles, pero incluso de hace mucho, con los que no tenemos nada que ver o con grupos de indie o de britpop. No sé. Al final no creo que haga falta ponerse a catalogar tantas cosas. Sí que a veces te ayuda decir ‘si te gustan estos grupos, te gusta este’. Pero a nosotros, aunque seamos un grupo de guitarras, no nos importa hace una o dos canciones del disco que sean de electrónica y que no lleven guitarra, luego hacer otra más hardcore.

Mario: A la hora de hacer música no hay que tener el género en cuenta. Hay que hacerlo y punto. Luego ya la gente lo puede describir como quiera o lo metan en el cajón que les dé la gana, pero, a la hora de hacerla, es mirar qué te mola y ya.


Justo hace algunos meses hablaba con La Claridad y les preguntaba por eso, porque a ellos los han encajado dentro del Donosti Sound y ellos decían ‘nada que ver’. Siento que, si las bandas ahora son más jóvenes, la crítica no lo es tanto.


Olaya: Aquí son gente bastante mayor y están muy pesados con algunas cosas antiguas rollo que a nosotros nos han dicho que sonamos como Fresones rebeldes y precisamente este último disco no suena para nada a Fresones. Tienen como que agarrarse de un referente que ellos conozcan. Esto en España sigue pasando, aunque cada vez hay más gente joven. Pero la gente mayor es un poco pesada y escriben libros, además. Escriben libros de trap y se nota que en la puta vida se bajaron de su casa al parque a ver un concierto en su vida. Y es que no hace falta hoy día porque con el móvil te enteras de todo. Pero que no se enteran [risas].


Es muy hermoso saber que, si bien a nosotros nos tocó la muerte del CD, ahora hay un revival del vinilo o al casete y que ustedes utilizan estos formatos. ¿Cómo responden los fans a este tipo de lanzamientos?


Olaya: Se ha vendido muy guai, porque además la edición está muy chula. Nos encargamos Stephen y yo de hacer el diseño, aunque la portada la ha hecho otra chica. Y es que como hay más gente joven escuchando música indie en España, a veces te llama gente que incluso no tiene tocadiscos, pero se compran los vinilos de los grupos que les gustan mucho. La gente que escucha música indie está acostumbrada a comprar vinilos y les encanta. El público nuevo sí que se interesa por eso, así no tengan dónde escucharlo, simplemente porque es bonito y quieren apoyar al grupo lo compran. De este disco sacamos muchas más copias. La primera edición, del disco anterior, eran 500 y ahora lanzamos mil. Se han vendido bastante bien.



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