top of page
  • Foto del escritorIgnacio Mayorga Alzate

Budaya: sombra, luz y equilibrio



Budaya es un dúo mexicano integrado por los músicos y diseñadores Maya Piña y Tulio Almaraz, ambos nativos de Durango y Guanajuato, respectivamente. Con una calidez particular y plena de ensoñaciones sonoras, sus canciones se sumergen en diversos géneros de pop electrónico como el synth pop, el electro pop y el trip hop, fusionándolos sofisticadamente con ritmos latinos. El resultado es una pintura en movimiento que atraviesa luces y sombras, a veces esperanzadora y otras tantas reflexiva sobre las vicisitudes a las que tenemo que enfrentarnos en este largo recorrido de abrazos y tropiezos, de lecciones aprendidas a madrazos y de amores incondicionales entre familia y amigos.


Budaya tuvo sus inicios en la región del Bajío, en el centro mexicano, y ha logrado destacarse en la escena independiente de su país. Han participado en diversos festivales, incluyendo Bahidorá, y han realizado presentaciones en varias ciudades de Estados Unidos, además de recorrer su geografía con su sonido introspectivo e hipnótico. Su trayectoria discográfica incluye su EP debut en inglés Motionless (2014), su delicado álbum Calma (2019) y su dualista Clar%scuro presentado a finales de 2023, a través de Arts & Crafts México. Este último es un disco que transita diversos estados de ánimo, desde la desolación y angustia que llegó con la pandemia, momento en que empezaron a gestarse estos siete cortes, hasta la alegría que nos habita en momentos particulares, cuando amaina la marea y su espuma recuerda el carácter transitorio de los días.


Pandemia, empatía y hablarle al otro


En su recorrido de casi una década, Budaya se ha tomado las cosas con tranquilidad. Sus lanzamientos son espaciados, cuidadosos en cada detalle y cargados de canciones memorables. Durante la producción de Calma (2019), la banda empezó a probar nuevas aguas y a hacer parte de su propuesta estética ritmos propios del continente. A su textura marcada por sintetizadores, bases de trap y reminiscencias del hip hop el dúo imbuyó sonidos tradicionales de su contexto, como es la influencia del son jarocho junto a Baldomero Azuelo en la sofisticada “Gotas de vinagre” que inaugura el álbum. Fue un debut delicado en el que la banda estuvo trabajando más de dos años, por lo que cada canción tiene un color propio y plantea un paisaje sonoro distinto aunque cada uno de ellos mantenga una atmósfera envolvente, casi hipnótica.




Cuando empezó la producción de Clar%scuro, cuyo título se definió caso al final del proceso del disco, el dúo se encontraba en un lugar emocional y de inquietudes estéticas distintas. “Musicalmente sí es muy diferente de Calma. Ese disco fue más como una experimentación, la posibilidad de encontrar cosas nuevas”, explica Tulio sobre el lugar distinto que habitaban en el momento de producir su última aventura discográfica. “Llegamos a la ciudad de México a producir con gente muy experimentada, como Ian Corona de Dapuntobeat, que es un proyecto electrónico que lleva muchos años. Descubrimos muchas cosas”. Después, una pandemia después, el dúo tuvo un espacio amplio para experimentar y producir nuevos sonidos desde sus máquinas e instrumentos.


“Como todas las personas, pero específicamente como muchos músicos y artistas, cuando empezamos este álbum estaba la situación de la pandemia”, recuerda Tulio. “Entonces, como muchos, hablamos de esto, de lo que estaba pasando de lo que estamos viviendo internamente, externamente y mentalmente, y el primer track que compusimos de este álbum fue ‘Tu color’, fue lo primero que sacamos y que justamente habla de esto”. Este primer sencillo funge como una misiva a un amigo cercano en el que le reconocen la posibilidad de habitar plenamente su desespero y melancolía, pero reiterándole que, pase lo que pase, lo apoyan, lo quieren y respetan. No obstante, debido a las posibilidades de reflexión y experimentación, Clar%scuro no es una síntesis del complejo estado mental en el que estuvimos durante los meses de encierro, sino una mirada empática hacia las posibilidades emotivas de cada uno de nosotros. “No todas las canciones necesariamente hablan y expresan lo mismo, ni musicalmente ni en la cuestión de la letra y concepto. Por eso se agrupa en el concepto de un claroscuro. Es una diversidad de colores y de paleta dentro de cada canción”, complementa el músico.


“Líricamente hablando, se refiere a distintas emociones humanas. Es parte de la pandemia, que sí se evidenciaron, por lo menos en mí, distintas formas de lidiar con las emociones. No todo habla de nosotros”, añade Maya sobre los poemas que musicalizaron en el álbum. El proceso del disco, por una mágica posibilidad que brindó el encierro, no tuvo unos tiempos definidos, fechas límite que ponen a veces en una disyuntiva a los artistas entre arte y producto. Así, las canciones fueron surgiendo de manera espontánea y a cada una de ellas se le dedicó el tiempo que requería, no el que se le podría haber impuesto. “Fuimos también nosotros experimentando cosas nuevas en la vida y pues ya cada canción como que habla un poquito de diferentes cosas. Hay unas incluso, por ejemplo “%”, que es la que abre el álbum. Es una canción que incluso la empezamos a componer hace mucho tiempo como la melodía y demás y hasta después se concretó e hicimos la producción. Entonces como que también cada canción refleja diferentes etapas y diferentes momentos”, explica Tulio. “Cada canción tuvo su proceso independiente. Acostumbrábamos a que Tulio hiciera beats y sobre eso ya montabamos canción y melodía. En este disco cada canción tuvo un proceso muy distinto y eso se lo adjudicó tanto a los tiempos como al proceso de producir con Alan Santos”, amplía Maya.




Colaboraciones sinceras


Una de las primeras canciones que presentó Budaya de este último trabajo fue “La marea”, que compusieron y grabaron con Pahua. Luego, está “Quiero decirle” junto a Pønce, que encuentra la manera exacta de conjurar los talentos de los dos artistas. Sin embargo, no es frecuente que Budaya colabore con demás creadores, no por una cuestión de celosía, sino por una de compromiso artístico con sus procesos. “Hemos hecho pocos feats y creo que eso tiene que ver con que hemos sido selectivos por el miedo de que no nos guste lo que vayan a hacer los otros artistas”, reflexiona Tulio. “Pero justamente tenemos muy buena relación tanto con Pau como con Ponce. Hay confianza. Sentimos que eso es importante para poder llegar al lugar adecuado sin miedo. Pero, a la vez, a nosotros nos gusta mucho lo que hacen, admiramos mucho lo que hacen y sabíamos que de entrada nos gusta lo que hacen para estar seguros de que el resultado nos va a caer bien”.


El disco tiene un proceso orgánico y, en esa medida, las cosas fueron fluyendo de manera idónea para el dúo, pues las colaboraciones se sienten exactas antes que instrumentales, sinceras antes que forzadas para mejorar el algoritmo y las escuchas. “Es súper importante eso de que cada persona confíe en el trabajo del otro”, complementa Maya. “Soltar el ego es quitar el ego porque, a fin de cuentas, la música es el resultado y la búsqueda. No eres tú ni yo: somos los dos llegando a este resultado. Ayudó mucho que somos muy buenos amigos también porque no hemos trabajado tan bien con gente o con otros artistas”. Es un disco que nace desde el amor por sus amigos y que se cierra con las colaboraciones con sus amigos, que se suman a la estética del álbum prestando sus propios y particulares colores.





Luz y sombra, equilibrio gráfico


Cada disco sincero se aúna a un concepto específico y así sucede con Clar&scuro, en el que se manejan distintas texturas y sonidos que en últimas devienen en un equilibrio entre lo brillante y lo lóbrego, entre la esperanza y la oscuridad. Así las cosas, la portada del álbum incluye un signo porcentual como parte central de su diseño, un glifo que representa simetría y equilibrio y que se impone desde el primer momento, porque es así también como se llama la canción que inaugura el disco. “Cuando terminamos de componer todo el disco, todavía no tenía nombre y salió a la la mesa la idea del claroscuro, pero nos parecía también muy simple”, recuerda Maya. “Se nos ocurrió cambiar la palabra con el signo de porcentaje y desmenuzar este concepto entero. Creo que sí va por el tema del equilibrio. Tulio y yo somos una dualidad muy chida: somos muy afortunados de poder trabajar este proyecto tan chido y con un equilibrio tan chido en el momento de trabajar”.


“Después de haber decidido el nombre y la identidad del disco, buscamos cómo sintetizar el concepto. Nosotros ya habíamos trabajado portadas de los singles con un artista de Durango de donde soy yo, que se llama Michelle Galaviz. Ella pintaba los retratos que le mandábamos para las portadas. La portada del álbum terminé realizándola para concluir las portadas que ya había hecho Michel”, explica Maya sobre la manera en que se complementó la plástica casi de pinturas al óleo con el diseño abstracto y signado por la mancha que sirve a manera de primera impresión del disco. “Somos Tulio y yo en este disco, o sea, en este equilibrio y en estas canciones y decidimos abrir el disco con ‘%’, que fue el primer jam que hicimos, llegando a la ciudad de México cuando recién llegamos: nos sentamos y tarareamos, lo grabamos y ahí se quedó guardado. No lo volvimos a abrir, de hecho, el nombre de ese archivo era ‘Rolita chingona con potencial’. O sea, fue lo primero que hicimos al llegar a la ciudad de México y lo sacamos hasta el final: fue la última canción que se compuso y queríamos ya que la letra como que abriera todo el concepto del disco”, añade Maya sobre una canción que habla de la luz que tenemos dentro de nosotros, así como la oscuridad que se evidencia con la presencia de nuestros cuerpos en el espacio, que proyectan una sombra que nos persigue.



“Teníamos ganas justamente de que fuera un disco muy orgánico. O sea, que el feel del de los artes se sienta que está combinado con esta idea de meter elementos un poco más orgánicos”, complementa Tulio. “Es música electrónica pero, a comparación de producciones nuestras pasadas, tiene más cuerdas, tiene marimba, tiene batería. Tiene elementos percutivos que sí se grabaron con micrófono y todo un proceso que no habíamos hecho en Calma. Metimos incluso usamos sintetizadores análogos. Queríamos que eso se viera reflejado en el arte precisamente también, pues influenciados por cosas. Personalmente, me encantó el arte de El madrileño. Yo quiero eso y quiero tener el arte en mis manos. Eso también es muy bonito, tener el arte en tus manos, lo físico es algo muy bello”, concluye.


Con Clar%scuro Budaya ratifica su valor en medio del amplio espectro alternativo de México contemporáneo. Saliéndose de los circuitos del Distrito Federal, el dúo combina una serie de elementos propios de Durango, de donde es Maya, para darle a su hipnótico sonido nuevas y vibrantes texturas. La dualidad y el complemento está en el centro de la visión del Tao, por lo que no es una idea nueva. Sin embargo, la manera en la que la banda asume esa presencia de dos antagonistas que habitan el mismo espacio, que se manifiestan en simultáneo en toda la experiencia humana, es sensible y maravillosa, profunda y reflexiva sin convertirse tampoco en un tratado espiritual. Es, en síntesis, un disco cargado de sonidos desarrollados minuciosamente y con rigor, lo que deviene en un acierto final pues cada uno de sus cortes tiene un color distinto en el amplio espectro que va de la luz a la oscuridad.



156 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


bottom of page