• Ignacio Mayorga Alzate

“Siento muerte”: hablamos con Mujeres de España sobre su nuevo álbum


Mujeres es uno de los fenómenos más interesantes de la escena musical de Barcelona de hace un par de décadas. La banda nació hace más de 11 años en las aulas de una escuela de cine y pronto cogió vuelo en el circuito under de una ciudad en la que música florecía en cada esquina, pintando un rico paisaje de sonidos en el que había espacio para todos. Influenciados por el sonido del garage rock de los años sesenta y cantando en inglés, la banda se convirtió en un fenómeno importante dentro de la movida alternativa, llegando a girar de manera autogestionada en importantes mercados musicales como los Estados Unidos y el resto de Europa.


En 2017 Mujeres viró definitivamente hacia el castellano y desde entonces han presentado dos álbumes y un EP. Un sentimiento importante fue el primer larga duración en nuestra lengua, al que siguió el dinámico Romance romántico, con cuatro cortes contundentes y potentes, sofisticados y explosivos. Hoy, la banda radicada en Barcelona y Bilbao, ahora en formato trío (Yago Alcover en la voz y guitarra, Pol Rodellar en el bajo y Arnau Sanz en la batería), ha presentado su segundo álbum en castellano, Siento muerte, quinto de su catálogo. Adicionando a su sonido a lá Saicos que caracterizó su ascenso al circuito de festivales europeos los sonidos del pop de fuente sodas y la velocidad del rockabilly coquetón de chamarra y copete, Mujeres ha creado una placa emocionante que vibra del primero al último tema de los diez que lo componen. Siento muerte es un acierto de la independencia creativa, una declaración de principios y un mensaje inquietante sobre esos momentos en que nos descontextualizamos para ignorar la realidad que nos circunda.


Desde su apartamento en Bilbao Arnau Sanz, Tito, nos recibe para contestar unas preguntas sobre el proceso de creación del disco, sobre las influencias musicales del trío y el panorama más amplio de la música independiente en España. Hay una rara intimidad que se genera de inmediato por el uso del Zoom. Atrás, la loza sucia de un almuerzo que comí a la carrera para no faltar a la cita, del otro lado un sol nocturno (está empezando a anochecer tarde por las estaciones) que abraza el rostro sonriente del de la percusión. Quizás por ello pudimos hablar de tantas cosas. Al lector, excusas por la longitud, nos estábamos divirtiendo.


Para empezar quizás sería bueno contextualizar a la banda para Colombia. Así vamos conociéndonos para entrar en materia.


El grupo se forma porque los cuatro miembros originales se conocen en una escuela de cine muy famosa en Barcelona que se llama Escac. Se juntaron cuatro amigos a los que les gustaba más o menos el mismo tipo de música. Algunos ya tenían una experiencia con otros grupos. Pol, el bajista ya tenía tres o cuatro años tocando en grupos conmigo, de hardcore y punk. Decidieron entonces montar una banda influenciada más por esta nueva ola del garaje que surgió con bandas como The Black Lips o de sellos como Secret Bonds. Empezaron a tocar, sacaron el primer disco y en Barcelona por lo menos hubo un crecimiento súper rápido. Luego sacaron otro disco, empezaron a girar por Estados Unidos y cuando sacaron el EP de Aquellos ojos entré yo a la batería. Estuvimos girando y sacamos otro disco, luego me vine a Bilbao y el batería que me sustituyó estuvo como un año y medio y luego ya volví a tocar al grupo. Sigo viviendo aquí en Bilbao, pero como es a una hora de avión es muy cómodo para ir y venir. Ensayamos cada semana. Y bueno, todo empezó en una escuela, en una clase y después de 11 años aquí seguimos.


Quería hablar también en esa Barcelona del 2009. Es la Barcelona del 1999 de Love of Lesbian, El incendio de Sidonie y La ciudad subterránea de Dorian, entre muchos otros. ¿Cómo era la movida hace 11 años en la ciudad?


Había un montón de grupos, un montón de salas para tocar. No te ponían casi ningún problema para tocar, todo era fácil. La verdad es que nosotros, o yo personalmente, he escuchado dos canciones de Love of Lesbian, de Dorian también. Nunca hemos ido al tipo de conciertos que juntaban ellos o eran ya grupos muy grandes desde que empezaron. Nosotros siempre nos hemos movido en el hardcore, en el punk, siempre yendo a sitios ocupados, a salas autogestionadas. Aquí se les llama casales, que son como casas de jóvenes, donde tú no pagas nada, te dan un día, montas conciertos y nosotros siempre nos movíamos por este círculo, no tanto por el circuito más comercial o mucho más grande. Siempre salas muy pequeñas. Sobre todo, lo que había era una facilidad para montar grupos: todo el mundo tenía un grupo. Todo el mundo estaba tocando, había mucha mezcla. Tú podías tocar con un grupo más punk o más hardcore, aunque hicieras otras mezclas. Había como una ebullición de grupos y de gente con ganas de hacer cosas que luego poco a poco, lo fueron dejando todos. Al final seguimos dos o tres. Igual con la edad, hay gente que se estabiliza más económicamente o de vida y seguimos un par aún tocando.


Sin tocar todo el catálogo de Mujeres, si quisiera detenerme en Un sentimiento importante de 2017. Este disco los encontró reinventando un poco el sonido de la banda y cantando en castellano, luego de casi una década escribiendo en inglés, salvo , el EP fantástico que mencionaste, Aquellos ojos. ¿Cuáles sientes que fueron las decsiones que guiaron ese proceso de cambio?


El grupo desde el demo siempre había puesto una o dos canciones en castellano en cada disco. Pero era una especie de revival de lo que hacía en España en los sesenta, utilizando un vocabulario muy recargado, casi cómico. Porque era lo que se hacía aquí. Aquí se hacían versiones de los Beatles con un vocabulario súper recargado, casi hortera. El EP de Aquellos ojos sigue teniendo unas frases que dices “hostia, esto es el límite de lo hortera”. Entonces cuando íbamos a preparar Un sentimiento importante, fue porque íbamos a México a tocar y dos días antes se nos cayó la gira y el guitarrista nos dijo que lo quería dejar. Él, que era la guitarra solista, que le daba el toque más revival al grupo, de repente se va. Estás en el local y no sabes qué hacer. “Bueno, ¿lo dejamos y montamos otro grupo, pero con el mismo rollo o qué hacemos?”. Era o a lanzarte a por todas y buscar un nuevo reto o dejarlo. El reto era que ahora solo cantara Yago, que ahora solo teníamos una guitarra y teníamos que simplificar e intentar mirar a grupos más power trio y se comentó entonces el tema de hacerlo en castellano. Es un cambio muy drástico. Al principio fue complicado, pero cuando empezamos a sacar letras y vimos que podíamos decidimos hacerlo. Y creo que cada vez nos están saliendo un poquito mejor.



Hablemos un poco sobre la figura del EP. Los singles ingleses llegaban a España en los años 80 y permitían conocer los singles de bandas alternativas. Luego se abandonó un poco esta manera de distribuir música, salvo quizás en el punk. Ahora, con el coleccionismo de vinilos ha venido regresando poco a poco. Mujeres, después del álbum que comentábamos, lanzó un EP, Romance romántico ¿Cómo ven al EP ustedes? ¿Es una suerte de enlace entre álbumes o marca una especie de respiro para experimentar nuevas cosas?


A nosotros siempre nos ha gustado sacar singles. Nos parece un formato súper chulo porque además te fuerza a que intentes a que todos los temas sean muy buenos. Para mí es como “Si voy a meter dos canciones, voy a tratar de que sean increíbles”. En un disco, aunque no lo pretendas, puedes tener algún resbalón. A mí me encanta escuchar singles, porque puedo ir a escuchar canciones concretas. Todos somos coleccionistas de discos, siempre nos ha gustado como el objeto del single. Y, a lo que comentabas sobre la transición entre Un sentimiento importante y el Siento muerte, fueron cuatro canciones porque lo comentamos con el sello y dijeron “¿Por qué no sacáis un EP?”. Y lo hicimos en una semana, grabamos las canciones y Sergio Pérez, nuestro productor, que había grabado el disco anterior, nos permitió meternos más en la producción. Quisimos probar un micro diferente, algún pedal que no habíamos probado al que le teníamos curiosidad, y sí que notamos que el Romance romántico suena más potente que Un sentimiento importante, es un poco más directo y quisimos tirar por ahí. Le dijimos a Sergio lo que queríamos hacer, algo más moderno. Y, nada, al final es ir probando dónde pones los micros o los amplificadores. Al final, el sonido más moderno te lo da un amplificador en este caso de los años sesenta, depende de cómo lo toques. Hemos grabado este disco y el Romance romántico con cuatro amplificadores de guitarra para que cada uno tuviera un sonido. Nosotros siempre tocamos en vivo con dos twin reverb ecualizados diferente, pero siempre cogemos un amplificador pequeñito al diez para que cruja y le de un sonido menos limpio. Son cosas que vas probando. Pero sí que nos dimos cuenta que el EP de Romance romántico era una buena forma de ir probando cosas en pequeño formato, en poco tiempo, pero cosas de producción para ver si nos gustaba el resultado. Y la verdad es que quedamos súper contentos con cómo sonaba. Lo pusimos en el coche y dijimos “hostia, esto suena moderno, suena fuerte”. Y por ahí hemos tirado.



La prueba de fuego siempre es el coche. Ahora, dejando de lado este preámbulo, entremos de lleno al tema de Siento muerte. Me gustaría que hablásemos del proceso de composición y el lugar del que surgen las canciones. Mujeres había celebrado sus diez años, habían tenido un show espectacular en el Apolo. ¿Qué motivó las reflexiones de las que nacen las canciones que, además, son bien románticas?


Llevábamos un año girando con Un sentimiento importante y el sello nos invitó a sacar un EP. Empezamos a girar con el EP y luego Luis, de Sonido Muchacho, nos dice “¿Nuevo disco cuándo?”. Y nos pareció bien. Nuestra forma de componer, aunque a veces Yago hace una melodía en casa y nos la manda por WhatsApp, es que nos encontramos los tres en el local y vamos improvisando a través de un acorde de guitarra, de una rueda, improvisamos media hora o una hora sobre lo mismo: repitiendo, repitiendo, haciendo pequeñas variaciones dentro de una misma idea. A veces sale algo interesante y a veces no. En ese momento Yago empieza a hacer composiciones, a ver si le viene alguna melodía o algo a la cabeza. Y cuando ya tenemos la canción hecha, que ya teníamos dos o tres, pensamos sobre de qué podíamos hablar en el disco. Primero viene la música y luego la letra, siempre. Teníamos la idea de “Siento muerte”, que así se iba a titular el Marathon, que tiene un tema que se llama “Feels Death” que sería la traducción cutre de “Siento muerte”, que no es la adecuada, pero era la idea. Era un título que nos gustaba, que nos parecía súper potente porque, además, está mal construida la frase y pareciera que le hace falta algo. No sabes bien a qué se refiere.


Y, a partir de allí, empezamos a trabajar el tema de que desde hace años estamos en un mundo que se está yendo a la mierda, que está en decadencia constante, ya sea por el capitalismo, ya sea por la contaminación, ya sea por el abuso contra todos los seres de este planeta, pero que en esta caída hacia el hundimiento hay pequeños momentos de felicidad. Ya sea cuando estás en un concierto que estás durante cuarenta minutos en una alegría irreal, o cuando sales de fiesta con tus amigos y te tienes que despertar a la realidad al día siguiente. Nos abrimos un archivo en Google Drive y empezamos a escribir. Es lo que hacemos habitualmente: escribimos párrafos, ideas, imágenes e historias que nos vienen a la cabeza y a partir de ahí vamos construyendo las canciones. Hay veces que salen directamente de una frase y se va construyendo la canción o hay veces que vamos cogiendo imágenes, porque realmente las canciones tampoco es que sean súper definidas, pero igual te haces una idea de lo que queremos decir porque trabajamos con imágenes que a cualquiera le puedan venir a la cabeza o intentamos que a cada uno le recuerde algo.


Hay también una sensibilidad pop latente, una exploración de ritmos como el doo wop o el bubblegum pop de los sesenta, unos fraseos de guitarra muy rockabilly. ¿Cómo fue la definición de la estética del álbum? Hay una línea estética clara de la banda, pero siento que aquí se dieron el espacio para explorar otras sensibilidades.


Sí. Cuando empezamos a preparar el disco la primera canción que sacamos fue “Tú y yo”. En esa no se nota tanto la influencia de los cincuenta o de los sesenta, pero Yago estaba en una época larga de escuchar girls bands de los sesenta y de los cincuenta. Grupos con un montón de coros, con unas armonías súper definidas. Eso nos ha influenciado radicalmente, porque es música que nos gusta y, a veces, que cuando nos invitan a un bar a poner música después de tocar, Pol y yo tiramos más hacia al garaje y al punk del 77 y Yago habitualmente pone grupos femeninos de los cincuenta y de los sesenta. La verdad es que son increíbles y tiene muchísimos discos de este estilo, le interesa mucho y le ha influenciado un montón. Entonces quisimos tirar un poco por ahí. Y sí que a veces cuando escuchabas melodías de guitarra y de voz que decías “¿a qué me recuerda?” es a toda esa cantidad de música que se estaba escuchando con anterioridad o que has escuchado en el coche viajando durante seis horas con estos grupos y, a la vez, era un buen punto de partida para tanto Pol, el bajista, como yo que somos los coristas, para ponernos las pilas y dar un paso más allá en cuanto coros. En Un sentimiento importante había coros, pero como entramos a grabar prácticamente sin letras, pues las estábamos haciendo mientras grabando, sin coros definidos. En el Romance romántico sí que había más coros, pero también íbamos muy apurados de tiempo. En este disco hemos tenido más tiempo para componerlo, hemos tenido un mes, y hemos podido trabajar un montón los coros que era algo que nos apetecía: hacer unos coros que saliesen bien, que la canción fluyese de una forma más natural. Yago de vez en cuando venía con estas ideas o venía con estos coros y estamos muy contentos también de haber abierto el sonido a otros grupos y a otras épocas.


Es que es increíble también la producción. ¡Cómo suenan esos discos! No hay desafines, la manera cómo se trabajaban las armonías vocales. Es una locura. Yago viene a veces con grupos que yo no conozco y también nos ha permitido tener más ganas de entrar en la producción. Incluso hay un tema del disco del que hemos grabado una versión lenta y que tenemos como una idea de este sonido Phil Spector como gigante. Hay muchas panderetas en el disco, aunque no son muy evidentes, pero hay panderetas. Hay muchos coros, así como de apoyo, guitarras con acordes u alguna nota sueltos que todo eso viene de estos grupos. Esos pequeños detalles que te suena moderno el disco, pero que a la vez dices “esto me acuerda a algo antiguo, a grupos con coros de chicas”. Pensamos que a la gente le gustaría también este cambio.






Esto me llevaba también a una pregunta sobre las etiquetas, sobre el indie que hablábamos en un primer momento. En un proyecto como el de ustedes en el que converge el sonido ye ye, el garaje, el rock de cepa puro y duro e incluso el pop, ¿cómo perciben esta denominación indie que sí nace de una forma de trabajar en esta industria, pero muchas veces también es culpa de la pereza intelectual de la prensa “especializada?


Lo que se entiende por indie, no sé allí, pero en España no es lo mismo que en Estados Unidos. Por ejemplo, en Estados Unidos el indie es Sonic Youth o incluso Hüsker Dü que luego han sido gigantes. En España el indie son Love of Lesbian, son Los Planetas que para nosotros son grupos gigantes. Nosotros más lo vemos por la actitud que tengas tú de hacer las cosas. Es más que el sonido. Nosotros, como venimos más del punk y del hardcore, las etiquetas tampoco nos han molestado demasiado. Siempre ha sido todo muy DIY, porque los videos los hacemos nosotros al igual que los diseños de los discos, incluso muchas giras que las hemos montado nosotros, vendemos nosotros las camisetas, no llevamos técnico de sonido, no llevamos conductor, conducimos nosotros. Pues la etiqueta indie, si se dice con buena intención, no nos molesta. Pero si se dice como algo despectivo… Nosotros nos vemos como un grupo antes más de garaje y ahora casi como un grupo que quiere hacer buenas canciones de pop. Aunque luego el disco sea más potente que otros grupos de pop, o que en directo nos acerquemos más a un grupo de punk rock porque tocamos las canciones más aceleradas. Mi idea es que es como un grupo de punk o de hardcore tocando canciones de pop. Yo me quiero ver así porque intentas hacer canciones de pop, pero luego la forma de tocar que tienes o la forma de grabar o, sobre todo, del directo, no es el típico grupo de pop más chicletero, que nos encanta, más naif, más suave. Es como que quieres salir a comértelo todo. Esta es una actitud que quizás viene de tocar delante de quince personas y querer ver volar todo y seguir teniendo esa actitud. Ya sea que toques delante de uno o delante de mil.

Hablemos un poco del panorama musical español contemporáneo, en el que siento que predomina el trap y otros géneros con naturaleza urbana. Quizás y tú me podrías ayudar a definir el resto del paisaje, siendo una banda que se ubica en la antípoda de lo comercial y que tiene un diferencial de marca tan patente.


Hubo una época en que el garaje estaba muy presente en festivales y parecía que a la gente le empezaba a interesar. Eso con la crisis se frenó bastante y muchos grupos lo dejaron Ahora lo que florece es el trap, la música urbana, todas estas etiquetas que la verdad es que yo no conozco, no estoy muy interesado en todo este tipo de músicas. A la vez, hay un montón de variedad en la música que se está haciendo fuera de la música urbana. Tienes un grupo que mezcla la electrónica con el pop que puede ser Cariño, por ejemplo. Puedes tener un grupo, que ahora son gigantes en España, pero bueno, Carolina Durante que puede recordarte incluso a Hombres G. Puedes tener un grupo como Kokoshca que son como los raros, son casi nuestros hermanos, son los raros de toda esta escena de pop raro en la que estamos nosotros que va a festivales. Y, por otro lado, que yo conozca así más cercano hay una escena de noise y de música electrónica muy patente tanto en Barcelona como en Valencia, hay muchos grupos haciendo ruido. Es gente que viene del punk, como siempre, que se pasan a la electrónica o al post punk, incluso. Hay varios grupos de post punk. Y, a la vez, hay grupos que se siguen manteniendo en una parte más independiente que podría ser Futuro Terror, que hacen punk más oscuro, onda Whipers o cualquier grupo post punk español de los ochenta. Está también La Urss, que es un grupo que a nosotros nos gusta mucho de punk. Está Biznaga que está un poco más presente como nosotros en festivales. No sé, hay bastante variedad. Parece que ahora lo que más llega es esta música urbana y así, pero a la vez hay un montón de grupos que van desde el punk, incluso en grupos más pequeños como Sudor, que nos gusta mucho, hasta llegar a los grupos más de festival que pueden ser Cariño o Carolina Durante, hay todo ese sándwich de muchos ritmos que se sigue manteniendo y que sigue funcionando muy bien porque la gente sigue apoyando.


Por otro lado, globalmente hay un revival de ciertas músicas. Basta ver el fenómeno de Black Pumas o el fenómeno Alabama Shakes, incluso Gary Clark Jr. hace un par de años. ¿Sientes que esto es una resistencia estética a un mercado dominado por lo urbano o quizás una añoranza de otro tiempo en el que se componía y se hacía música de una manera más cohesiva?


Ahora que lo dices lo estoy pensando. Quizás es porque hay distintas personas. Yo no podría hacer música como lo hacen en el trap o en la música urbana, por estar tan acostumbrado a hacer las cosas de esta manera desde hace tantos años. Por una parte, es la añoranza que tú le tienes a estos sonidos que al final es una carta de amor a los sonidos que te gustan. Cualquier grupo que montas es una carta de amor. A Sergio, nuestro productor, le decíamos durante la grabación de Un sentimiento importante, “nos gusta cómo suenan los Buzzcocks”. Sabemos que nunca haremos los temas tan buenos como ellos, pero hay una añoranza de ese sonido. No sé cómo grabaron ellos, pero nos gusta tenerlos de influencia. Por otro lado, quizás es gente que ha empezado hace poco en el mundo de la música y que ha abrazado la tecnología y esta era digital de una forma mucho más natural que nosotros. Puede ser una conjunción que se han ido dando. La verdad es que no tengo mucho idea de cómo ha ido todo esto.


Para cerrar, la pregunta obligada a la luz del Covid-19. Para la banda, ¿qué viene? ¿Cómo esta situación mundial los obligó a reaccionar profesionalmente? Sé que publicaron hace una semana un disco de rarezas para apoyar a sus colegas en Barcelona. ¿Cómo se han visto obligados a reinventarse en Mujeres?


Bueno, nosotros cuando empezó todo esto, estábamos a punto de hacer tres conciertos esa semana, que se nos cancelaron a una hora de llegar a las salas. Nosotros siempre lo hemos vivido con paciencia. Muy tranquilos porque el disco ya estaba grabado, ya estaba hecho, por así decirlo lo gordo ya estaba hecho. Ahora solo faltaba salir a tocar y disfrutar. Hay gente que tenía que entrar a grabar el disco y se ha paralizado todo. Hay gente que estaba componiendo canciones y se ha parado. Siempre hemos estado muy tranquilos y la verdad es que no nos hemos quejado en ningún momento. Así que al principio había un montón de gente haciendo directos, casi de una forma obscena, como diciendo “Venga, voy a compartir mi música para salvaros a todos”. Nosotros esto no lo vemos. Nos han ofrecido hacer varios directos, para estos festivales que se hacen de país a país o para algunas redes sociales. No lo vemos. Nosotros somos un grupo de directo y no nos gusta generar contenido para Instagram o para estas redes que son las que terminan beneficiándose. También entendemos que si hay un momento de estar encerrado en tu casa, tienes que aprovechar, aburrirte, que es algo a lo que no estamos últimamente acostumbrados a hacer, escucharte los discos enteros, leerte un libro, estar con tu familia, discutir con tu perro. No sé: estar tranquilo en tu casa y también aprovechar para no hacer nada. Que también a veces parece que tenemos que ser súper productivos, algo de lo que estoy totalmente en contra. También está bien parar un poco y descansar y no entrar en esa rueda capitalista de hacer más horas que antes para que no se caiga el mercado. Si se cae el mercado, pues que se caiga.


Por otro lado, nos habían hecho una entrevista y veíamos que había muchos grupos que tenían esa actitud “ay, pobres de nosotros”. Pobre mi madre que tiene que ir a trabajar y ponerse en riesgo de contagio. Nosotros en el fondo somos unos privilegiados, nosotros no tenemos que pagar el alquiler de un bar, no tenemos que pagar el alquiler de un alojamiento. Nosotros si paramos no ganamos, pero lo único que perdemos es el dinero del local de ensayo. Por tanto, viendo que casi todo el mundo estaba barriendo hacia ellos, nosotros dijimos “podríamos hacer algo”. No sabíamos qué. Habíamos estado hablando que teníamos un montón de discos duros y de cosas que queríamos ordenar. Yago vino un día y dijo que había un grupo que había hecho una canción en Bandcamp y todo iría a Médicos sin fronteras. Nosotros pensamos que el tema sanitario se tiene que financiar de otra forma, no por donaciones sino por el estado. Pero teníamos amigos cercanos que tenían salas que nos han apoyado desde siempre y locales en donde íbamos a comprar discos que estaban en el límite de cerrar. Entonces hicimos lo del disco de rarezas, recaudamos más de 3000 euros, podías pagar de 1.99 a lo que quisieras. Ha habido gente que ha pagado hasta 20, cosa que nos sorprende, pero estamos súper agradecidos. Entonces repartimos el dinero hace una semana. En los bares donde hemos repartido nos van a invitar a unas cervezas cuando vayamos y en las tiendas de discos pues yo qué sé, nos tendrán reservados algunos discos. Precisamente hoy Yago y Pol han ido a comprar algunos discos. Nosotros contentos por ayudar. Si la gente puede escuchar cómo construimos las canciones porque hay demos raros e ideas raras ahí, pues nosotros felices de compartirlo.


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