• Ignacio Mayorga Alzate

The Kitsch, una década sentando las bases de la movida independiente



Hablar con Albert Medina es siempre provechoso. El cantante y guitarrista fundador de The Kitsch ha tenido ya una década para reflexionar en torno a los procesos de las bandas alternativas, ha entendido el difícil juego de la industria y ha ayudado a configurar un espacio en el que las bandas independientes han tenido mayores oportunidades de difusión y de crecimiento en medio de la dinámica de los sencillos efímeros que desaparecen semana a semana en las listas de novedades. En el proceso, The Kitsch abrió el concierto de Green Day, se presentó en KEXP y ha presentado una serie de canciones que se han convertido en parte del cancionero bogotano contemporáneo. A propósito de su próxima presentación en Rock al Parque, Medina nos estuvo contando cómo ha visto la evolución de la movida independiente en Colombia durante la última década, reflexionó sobre lo público y lo privado en materia de difusión cultural y nos habló de sus predicciones para el futuro.


Quisiera comenzar hablando un poco de la diferencia entre lo público y lo privado en los festivales. Después del anuncio de Rock al Parque, la banda se habrá presentado en los eventos más grandes de ambos espacios de contratación. ¿Cómo perciben la distinción en materia de público, presupuestos y bandas?


Bueno esta pregunta tendría mayor sentido responderla después del Festival, realmente por ahora todo es subjetivo y especularía un poco frente a todo. Sin embargo, podría decir que un festival privado cuenta con varios inversionistas y también con patrocinadores que permiten tener un presupuesto viable para traer cualquier tipo de bandas, dinero que se puede recuperar con la venta de sus boletas. Aquí prima el headliner y entre más llamativo, mayor posibilidad habrá de que la gente pague una boleta, independientemente de que cueste 100.000 o 1.000.000 de pesos. Súmale, además, que dichos festivales complementan con la llamada Experiencia en actividades (tirolesa, piscina de pelotas, etc.), tiendas para que las marcas independientes ofrezcan sus productos y, claro está, el alcohol nunca pasará desapercibido. Rock al parque es un festival al cual le dan cierta cantidad de presupuesto por lo que debe ser bien programada la curaduría, ya que solo cuentan con lo que el distrito le ofrece. Aquí no participan patrocinadores y tampoco hay venta de boletas, lo que limita la selección de artistas (siempre hay uno que cobre más que otro). Así bien, este festival permite la apertura a nuevos proyectos musicales y su enfoque está principalmente en ello: en los artistas pequeños que luego terminan siendo referentes musicales para el país. Curiosamente, el festival gratuito les paga a las bandas locales [risas].


En ese orden de ideas, ¿cómo se sienten con relación a la responsabilidad de abrir, de nuevo, tarima?


Rudo, no deja de existir ese miedo a pesar de tener experiencia en tarima grande. Rock al Parque es el festival de rock más importante de Latinoamérica, por ende, es un evento al que asiste muchísima gente, no solo de Colombia. Esto permite que asistan nuevos seguidores como también nuevos haters, que no es la idea [risas]. Vamos a abrir el escenario BIO. En lo personal siempre he considerado que suena muchísimo mejor esa tarima que la principal, así que contamos con varias ventajas. La otra ventaja está en que al ser la primera banda en abrir contamos con más tiempo para hacer nuestro line check (tenemos soundcheck el día anterior). Tal vez podríamos empezar antes de la hora (solo es una especulación), lo que nos daría más tiempo de presentación y mayor tranquilidad y bueno…dejamos calientito al público para la banda que sigue.





¿Cómo marcha el tercer volumen de Los Kitsch de Colombia presentan?


Siendo honesto, un asco. Llevamos desde el 2018 lanzando este disco y todavía es la hora que no ha salido a la luz la tercera parte, que por suerte saldrá en diciembre. No hubo una buena planeación ya que en principio contábamos con un sello disquero (discos La Modelo) que entró en pausa debido a que cada uno se fue del país a realizar sus proyectos, lo que nos dejó a la deriva. Tuvimos cambio de integrantes y lo peor vino en el 2020, justo en el mejor momento de la agrupación cuando logramos conquistar al público gringo (SXSW en Austin Texas y FreakOut en Seattle) llegó el Covid-19 y nosotros entramos a una pausa por obligación…eso nos dañó por completo los planes. Básicamente, luego de la pandemia fue como empezar de cero.


Siento que, a través de los años, la banda ha mantenido una actitud disruptiva y crítica en el contexto edulcorado del rock colombiano. ¿Cómo mantiene una identidad contestativa e irónica conforme los miembros de la banda y nosotros sus primeros escuchas nos vamos haciendo mayores?


Al principio no teníamos un discurso por así decirlo, simplemente éramos una banda de amigos que nació de un sueño que tuve desde el colegio: hacer Rock. Con el tiempo fuimos descubriendo agrupaciones que se alineaban a nuestros gustos, hicimos bastantes amigos y entre charlas y compartir empezamos a construir nuestro discurso, una mezcla entre el mal gusto (Kitsch en francés significa eso) y las temáticas poco convencionales considerados tabú, como la depresión, la atracción a las mamás, las uñas encarnadas y, bueno, actualmente dedicamos todo un concepto (no solo musical) a los Nadie, aquellas personas que han sido asesinadas por pensar distinto. Seguiremos en la búsqueda de discursos que se afiancen a nuestro diario vivir que permitan a nuestros fans identificarse con las letras.





Ya es una década de trayectoria como una banda pionera en el surf y el garage capitalino. En ese sentido, ¿cómo han sentido la reivindicación de lo independiente y

del consumo de música alternativa en Bogotá?


¡Uff! Bueno, debo reconocer que tanto Margarita Siempre Viva como Nicolás y los Fumadores han sido un fenómeno que cambió por completo la percepción de la mal llamada “escena”. Vengo de una generación de músicos que tuvieron que pagar para tocar, vender boletas hasta a la tía para que asistieran a ver la presentación, de alquilar el backline, transportarlo, montarlo, desmontarlo, de tener que buscar y rebuscar lugares que acepten agrupaciones con propuestas únicas porque los bares de rock solo recibían bandas de covers.


Poco a poco fuimos conquistando oídos y nos empezaron a llegar seguidores lo que nos permitió abrir nuevos espacios en la capital, así nació Allbird. Este proyecto, que por varios años junto a varios amigxs (César Pardo, Felipe Hoyos, Marcela Rubiano, Gabriel Muelle, Andrés Vargas, entre otros, perdón si no los mencioné) comenzamos a darle la oportunidad a las nuevas bandas de presentarse en una tarima, prácticamente sin mover un dedo porque no queríamos que se repitiera la misma historia que por años fue acabando al rock. ¿Qué significaba eso? Desde Allbird nosotros diseñábamos el flyer, les ofrecíamos el espacio (Cassius, Asilo, La Roma Records, El Ensayadero, Boogaloop, Latino Power, entre otros), conseguíamos el backline según se requería, hacíamos la difusión, teníamos registro visual (fotografía y vídeo), algunos incluso les hicimos un Live Session (se nos perdió el registro de varias bandas, solo pudimos sacar dos), preparábamos toda una organización para que el artista o la banda solo se preocupara por tocar.


Esto llamó la atención de varios promotores que junto a este proyecto lograron darle una mejor visibilidad, como sucedió con Yavería o Hermoso Ruido, festivales que le dieron mejor alcance a las bandas locales y, bueno, con el paso del tiempo “pagar para tocar” se convirtió en una aberración. Ahora bien, retomando a las dos bandas mencionadas previamente, ellos crearon un discurso basado en la nostalgia y las vivencias cotidianas de la juventud y, con ello, arrasaron a todo el público. Con estas dos bandas tuve la oportunidad de organizar eventos y logramos tener nuestros primeros SOLD OUT, algo que jamás había pasado con una banda independiente y, bueno, qué alegría ver cómo han dado tantos frutos al punto de dar con una nueva generación de artistas, de sonidos que están al alcance de los jóvenes que se interesan tanto en la banda que apoyan no solo asistiendo a los conciertos sino también, comprando el merch. Y, bueno, hoy por hoy la gente no escucha surf [risa].





The Kitsch ha mantenido una línea temática similar a la de canciones de The Cramps, Messer Chups y, en general, varias de surf que construyen historias a través de criaturas y monstruos. Estando en un contexto cultural en el que el cine de terror no tiene ese aura de culto, ¿en qué se inspiran para escribir sobre esto?


Ya no lo hacemos, como te respondí en la pregunta anterior. A medida que pasan los años vamos descubriendo bandas, géneros musicales, experiencias y de allí empiezan las ideas; antes solo nos enfocábamos en la música y la letra simplemente acompañaba el sonido. El garage en sus inicios se caracterizaban por eso, por hablar sobre cavernícolas, monstruos, ir de fiesta, beber y fumar; y bueno…eso ya nos aburre. No quisimos caer en el cliché y por eso decidimos ahondar en otras temáticas.


Últimamente han estado experimentando más con los sonidos psicodélicos. ¿Qué podemos esperar en ese respecto para el show en Rock al Parque?


En efecto, la psicodelia nos acompaña siempre. Sin embargo, para esta ocasión tenemos que resumir 10 años de trayectoria de la banda en 45 minutos, hemos pasado desde el noise hasta drone, el surf hasta el kraut. En 10 años hemos tocado un chingo de géneros que hacen parte del Rock. Contaremos con un invitado especial, su nombre es Fabio Gómez quien fue integrante de Los Flippers y Génesis, dos agrupaciones que fueron pioneras del rock nacional durante la década de los sesenta y setenta y perduraron por un tiempo hasta que llegaron las nuevas generaciones. Quisimos tenerlo de invitado porque nosotros siendo 3 o 4 generaciones posteriores a ellos aún conservamos dicha esencia y nos encantaría difundir la música de los “padres del rock” a las siguientes generaciones


Por último, ¿piensan volver a predecir una pandemia mundial luego de haber presentado “Cytota” en 2020?


Ni te cuento o te asustas. En este disco que esperamos lanzar ahorita en diciembre tenemos una canción titulada “BLUE BEAM". Básicamente, estamos pasando por un periodo de cambio de dueño del planeta, la nueva orden mundial…no se te haga raro que sea común los avistamientos, al igual que la gente ha perdido la fe, cada vez son más los ateos en el país (ojo, no es una invitación a serlo, es una invitación a que abran su mente). Creo que nos enseñaron mal la historia y con el avance de la tecnología dicha información dejó de ser para un sector exclusivo y pasó a estar en las manos de todos nosotros, depende de nosotros el cómo asumir dicha responsabilidad. Se viene un momento de cambios (ya me dijeron que no podía decir más) así que esperemos como nos trata el Universo, no estamos solos.


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