• Por Ignacio Mayorga Alzate

Chancho en piedra, la resistencia del funk chileno


La historia del rock chileno estaría incompleta sin la participación de Chancho en Piedra. El cuarteto formado en La Cisterna, provincia de Santiago, ha producido nueve álbumes de estudios en una trayectoria que se extiende durante más de 24, consagrándose como uno de los actos más importantes de la música chilena contemporánea. Hijos de ese fenómeno del funk del Chile de los noventa, los Chancho han construido una discografía sólida en la que sus letras cargadas de humor e ironía se concatenan con su compromiso político y social. Conformada por los hermanos Pablo y Felipe Ilabaca, Eduardo “Lalo” Ibeas y Leonardo “Toño” Corvalán los Chancho han aprendido a honrar su chileneidad a partir de cada una de sus acciones, desde la enunciación de la banda (chancho en piedra es una salsa típica de la comida del país suramericano) hasta la integración de refranes y modismos regionales a su extensa y potente discografía. En 1997 la banda llegó por primera vez a Colombia para presentarse en tres oportunidades en el Rock al Parque y tuvieron que pasar veinte años para que hacia finales del año pasado el cuarteto regresara al país.

En estos días, de manera dolorosa, Chancho en Piedra ha sufrido el primer cambio en 24 años en su alineación. El domingo pasado Pablo Ilabaca, el más joven de los hermanos, anunció que debido a compromisos con otros proyectos y con su carrera solista, debía abandonar esta familia que tantos recuerdos le dejaba. A la luz de los 15 años de 31 minutos, exitoso programa de la televisión chilena en el que Ilebaca se desempeña como músico y compositor, se entiende que la agenda del músico esté desbordada, sin embargo, la noticia llega como una dolorosa sorpresa para los miles de fanes que la banda amasa a lo largo del globo. En virtud de lo anterior y recordando una charla larga que 120dB Bogotá sostuvo con la icónica banda chilena, presentamos de manera íntegra la entrevista que llevamos a cabo con los Chancho, antes de un concierto íntimo en Bogotá y en Medellín.

Comencemos hablando del principio. 1995 es el año de Peor es mascar lauchas, su álbum debut, pero es también el momento de hitos de la música chilena como Hijos de la tierra de Los Jaiva, La Espada y la Pared de Los Tres, Invisible de La Ley o Traga de Fiskales Ad-Hok. ¿Qué recuerdan de ese momento?

Lalo: Recuerdo en esa época que nosotros íbamos en el colegio con Pablo, Felipe estaba en la universidad, y estaba todo pasando. Había muchos shows, había de todo. Chile estaba en un momento histórico que era la vuelta a la democracia y había mucha música saliendo y todo el negocio musical empezó a funcionar de nuevo, los sellos empezaron a contratar bandas chilenas y empezaron a aparecer nuevos grupos de música, periódicos o suplementos que se especializaban en música, entonces fue un gran momento. Llegó la televisión por cable a muchos más, se empezó a ver MTV, se empezó a conocer de la movida latinoamericana y de las bandas argentinas que estaban apareciendo. Siento que fue una época de explosión musical en la que había un gran movimiento que no solamente estaban las bandas apoyadas por los sellos, sino que también existían canales de música, revistas especializada, y, si bien salieron esos discos, salieron muchos más. Porque los grandes sellos empezaban a apoyar la música en todos los estilos y también fue la época en que se empezaron a abrir los festivales de distintos tipos de música. Antes de eso estaba todo el mundo separado. Después de esta nueva revolución y de los festivales que mezclaban los ritmos creo que empezó a haber gente más ecléctica que le empezó a gustar distintas cosas y mezclar estilos.

Sobre ese mismo tema, los noventa fueron un momento importante para el funk chileno. Después de ustedes llegó Papanegro y Mamma Soul. De hecho, Los Tetas estrenaron Mama Funk el mismo año que Chancho lanza Peor es mascar lauchas. ¿Por qué esta música en esta década?

Pablo: Yo tengo una teoría: creo que durante los setenta y los ochenta durante la dictadura de Augusto Pinochet hubo bastantes visitas de grupos de funk y disco a nuestro país al Festival Viña del Mar. Era un festival que tenía una trayectoria larga, pero que en los años de dictadura sirvió mucho para tapar toda la injusticia y todas las aberraciones que se cometieron contra nuestros compatriotas en el plano de derechos humanos. Entonces era como un circo para mantener a la gente contenta. Fuera de eso, en el plano artístico, nos visitaron muchas agrupaciones como KC and the Sunshine Band, Foxy, Tavares, Gloria Gaynor, que cultivan el funk o el disco y el soul, todos esos tenían ese filtro de música discos. Hasta Yuri. Entonces creo que eso después influyó mucho en grupos como Los Tetas o Chancho en Piedra que empezaron a cultivar esos ritmos negros a principios de la década de los noventa. También mezclado obviamente con la música de la costa californiana de los Estados Unidos, que también mezclaba esos ritmos con rock. Por eso creo que, en los noventa en Chile, sobre todo, se produjo este fenómeno. Aunque estaba Illya Kuryaki en Argentina. Después salió Molotov en México. Entonces hubo una ola de ese estilo que partió en la segunda mitad de la década de los noventa. Aunque también creo que no hay que desconocer la influencia mundial del rap en el mundo a finales de los ochenta y principio de los noventa había muchos grupos latinos, cubanos y boricuas que apoyados en la onda neoyorquina también lanzaron una buena cantidad de música que era rapera, Funky y la tina. Gerardo tenía su cover de “We Want the Funk”, entonces creo que esto también nos influenció a la hora de crear la música.

Toño: Nosotros todos tenemos hermanos mayores y la información de música que recibimos en los noventa fue cuando empezaron a mezclarse los estilos. Para nuestros hermanos no había mucha información, no se escuchaba mucha música, ni siquiera se podían hacer fiestas por todo el tema del toque de queda. Entonces en los noventas ya se disparó todo, se empezaron a mezclar y se empezaron a escuchar lo de RUM DMC con Aerosmith o Anthrax con Public Enemy, salió Rage Against the Machine, Faith No More, Primus, todo eso nos fue nutriendo. Faith No More tocó en Viña. Fue súper extraño verlo. Esos eran los noventa, lo que a nosotros nos dio el golpe.

Lalo: También yo creo que las bases del hip hop eran músicas de los setenta y todo. Y si bien la música de los noventa fue el grunge, la vuelta al rock fue volver a Led Zeppelin, volver a los setenta. En realidad, los noventa fue volver a los setenta, fue descubrir muchas cosas. Y en Chile nos hizo mucho sentido porque fue en los setenta que se cortó la cultura ahí. En los noventa volvió al lugar en el que se había cortado. Hubo una década de silencio, de guitarra de palo.

Luego, en 1997 y con La dieta del lagarto, llegaron a Rock al Parque en un show que hizo historia. ¿Qué recuerdan de ese momento?

Felipe: Para nosotros fue emocionante en muchos sentidos. Primero que todo fue el primer viaje al extranjero de cada uno de nosotros a nivel profesional, tocando juntos. Como banda fue el primer viaje en todo sentido, una experiencia desafiante. Conocer toda esta cultura tan fresca, tan caribeña o tropical en cierto sentido, lo veíamos como la cuna del funk, en realidad. Sentíamos que esta era la onda, la frecuencia, el calor, la raza, la manera de hablar, la cadencia de su folclor y la fusión de la salsa y la cumbia. Era tierra fértil para nuestra música. Cuando nos presentamos fue una emoción tremenda, mucho nervio, pero sentíamos que éramos unos bichos raros en medio de la parrilla musical que había. Recuerdo que casi todos los grupos eran grupos de heavy metal o hard rock, una sola banda de hip hop que se llamaba Estilo Bajo, pero el resto eran puros actos de rock. Y nosotros traíamos nuestro rock, pero le poníamos un poco de música negroide y sentimos que gustó desde el primer momento. El piso del Simón Bolívar parecía un terremoto y a nosotros se nos salía el corazón por la boca. Le dimos vuelta al partido. Si bien es cierto que no nos conocían, la gente empezó a engancharse. Nos ganamos una tercera presentación en la Media Torta. Habíamos tocado allí primero, luego en el Simón Bolívar y nos ganamos un “bonus track”. El clima, el ambiente, la sensación de libertad del pueblo colombiano, la cantidad de gente. A nosotros nos marcó un antes y un después. Después de ese concierto, volvimos a Chile y empezamos a desarrollar La dieta del lagarto con una confianza en nosotros. Y de ahí nunca más paró nuestra carrera. Subió, subió, subió como la espuma. Tal vez fue la visita a Colombia lo que nos empujó también lo que nos hizo no tenerle miedo a ningún escenario.

Tito: Yo recuerdo que en ese festival los fuertes eran Todos tus Muertos, A.N.I.M.A.L, Kraken, La Trifulca de Ecuador y La Derecha de acá. No nos imaginábamos un show así nunca, en Chile era impensable un show de 80.000 personas, organizado por agentes del gobierno. Entonces que el gobierno se la jugara por hacer cosas así, nos hacía quedar a nosotros con la boca abierta.

Lalo: Fue una escuela para toda Latinoamérica. Era uno de los festivales más grandes que existía en esa época. Todo el mundo estaba esperando estar ahí. Es el festival de rock latino con más años yo creo, con toda esta dimensión. Rock en Rio, tal vez, pero ese lo cobran. Creo que es súper importante que este sea gratuito.

"Después de ese concierto, volvimos a Chile y empezamos a desarrollar La dieta del lagarto con una confianza en nosotros. Y de ahí nunca más paró nuestra carrera"

Quisiera hablar ahora un poco de lo chilenidad que es tangible desde la misma enunciación del nombre de la banda y que está en todos sus álbumes, pero especialmente en La Cantata Rock de 2009 y Otra cosa es con guitarra de 20111. Hablemos de la canción popular chilena y de nombres como Luis Advis, Víctor Jara o Violeta Parra, cuyo centenario recordamos todo el 2017.

Felipe: Violeta Parra, Victor Jara, Luis Advis, Rolando Alarcón, el hijo de Violeta, Ángel, Los Jaibas y todos los poetas de Chile, que son muchos, desde Neruda a Huidobro, Nicanor Parra, Gabriela Mistral, etc., están tan inmersos en la cultura chilena que todo el mundo se expresa de esa manera, es algo natural. No es que vayan diciendo poesía, pero somos muy de dichos, de refranes. Y a la hora de escribir música lo más natural es decir frases octosilábicas, inventar frases, o un chiste o un seudónimo y creo que fue un acuerdo casi espontáneo desde el principio tratar de hacer esta música con raíz anglo (rock, soul, funk, rap) y mezclarla con esta chilenidad. Esta fue desde siempre la propuesta del grupo: desde el nombre hasta los nombres de los álbumes. Lalo ha sido uno de los defensores desde el principio de la anti poesía de Nicanor Parra, el hermano de Violeta, creo que lo ha hecho también su bandera cuando escribía sus letras desde el primer disco y les dio esa característica a nuestras frases que, de repente, con la música que estaba sonando y con la canción se torna psicodélico, se convierte en un viaje de realismo mágico, por así decirlo. Eso está en la esencia del grupo, entonces el camino natural de nosotros algún día era volver y acuñar esta música que es música de raíz. Nos dimos la vuelta larga por el funk, por el rock, por el rock progresivo, por el soul, por el metal, qué sé yo, y de repente encontramos las cuecas, las tonadas, otros ritmos latinoamericanos, valses, polcas, sirillas, incluso cumbia que viene de ustedes, pero que ya hay una forma de tocarla en Chile, la cumbia chilenera, y empezamos a hacer estas recreaciones. Esa esencia de lo chileno que estaba en las letras, en los nombres, terminó llevándonos a la música chilena. Hoy creo, no lo decimos solo nosotros, un estilo Chancho en Piedra, la fusión, fusión de esas músicas, de esa poesía que es muy diversa, porque por un lado tienes a Parra que hace anti poesía o un romántico como Neruda y otros poetas más vanguardistas que están ahora, Pablo de Roca, y musicalmente hablando desde el maestro Luis Advis que creó obras fundamentales de la música chilena, desde los finales de los sesenta y principios de los setenta se creó un movimiento que se llamó la Nueva Canción Chilena y, de ahí, de la mano de Violeta Parra, empezaron a salir muchos artistas. Violeta Parra fue la universidad. A nosotros algunos años atrás nos invitaron a un tributo a Violeta Parra y había que escoger una canción y nosotros escogimos “El casamiento de negros”, es muy famosa, habla de una boda de negros, para dejar testimonio de que en Chile también llegaron los negros, sólo lo sabíamos por el colegio, porque no se ven negros en Chile, pero Violeta sí los rescató. Y nosotros dijimos que, ya que teníamos esa influencia de la música negra, hiciéramos esa versión. Entonces nosotros fuimos viendo esa raíz afro que también está en nuestra música: lo sientes en la cueca, lo sientes en el folclor. Ya lo venían haciendo Los Jaibas y un montón de otros grupos que fusionan el rock con eso.

Lalo: Con respecto a la Cantata Rock, como te hablábamos antes de la dictadura que cortó todo tipo de culturas, Luis Advis que fue profesor compuso esa obra, pero cuando llegó la dictadura militar se convirtió en una obra prohibida, entonces era un disco prohibido y las copias se rompían, se buscaban y se quemaban, entonces cuando se iban a cumplir los años de la matanza, porque ellos negaban que había habido una matanza, porque la gente podía hacer la conexión con la matanza de los militares, nosotros considerábamos que era una cierta forma de homenaje tanto a Quilapayún como a Luis Advis, como a la gente que mataron, e hicimos este disco con hijos de Inti-Illmani e hijos de Quilapayún, más todos los de Chancho en Piedra. Grabamos la Cantata, la pudimos presentar afuera del Palacio de Gobierno gratis para toda la gente y ahora diez años después, ciento diez años después de la matanza, la vamos a tocar a donde fue la matanza. Y, si bien no es Chancho en Piedra, porque somos todos nosotros más ellos, es un proyecto que nos encanta y lo tratamos de hacer una o dos veces al año, para mantener viva la memoria y para que nunca más en Chile pasen esas cosas. Murieron 3600 almas el 21 de diciembre de 1907, fue cuando estrenaron en el país la metralleta de repetición. Es una matanza que en el colegio no te la enseñan.

Ahora comentemos Funkybarítico, hedónico, fantástico su primer álbum completamente independiente. Hay un regreso a las músicas negras como el disco, el funk y el R&B. ¿Cómo llegaron a esa decisión estética?

Felipe: Como te contábamos, después de dar esa vuelta larga, de experimentación, fusión y búsqueda hacia la raíz, una vez que encontramos la raíz de la música chilena como que una parte de nosotros se sintió como con la tarea cumplida y quisimos volver a explorar hacia el funk y el soul, que es la raíz más espontánea que nos sale. De modo que es un disco muy fresco, se hizo muy rápido. Nos juntamos en el Litoral Central, en la playa, y estuvimos conviviendo algo así como un mes y medio y nos llevamos los instrumentos, trajimos las canciones y las empezamos a cocinar y al año ya estábamos en el estudio haciendo el álbum. Fue algo natural volver a hacer esta música, estaba ahí esperando salir y de hecho se había mostrado en todos los discos, pero quisimos hacer un disco con ese carácter funky, por eso lleva ese nombre. Defiende el hedonismo, el placer de las canciones.

En este álbum hay una crítica tácita de corte social y cultural a todo el tema de la cultura de masas y a la tecnificación del individuo. ¿Cuáles son los pro y los contra de la tecnología inmediata y del fenómeno de las redes sociales?

Lalo: Yo soy súper tecnológico, me encanta la tecnología, me encanta el tema de los hackers y de las nuevas redes, pero sí creo que la frase “entre más sabe el hombre, menos sabe la humanidad” es cierta. A la persona, individuo, creo que le ayuda mucho. Creo que conecta. Por ejemplo, mi mamá habla todos los días con mi hermana que vive en otro país a través de la cámara del Skype. Pero en masa es donde creo que estamos fallando. Sobretodo en “Selfie” se habla de que la gente en vez de disfrutar el momento, de ser parte de algo más grande, se aíslan en sí mismos. En vez de vivir el momento, suben la foto a Instagram. Pero no sí, no estoy en contra de las selfies, Chancho en Piedra no está en contra de la tecnología, sino solamente de ese uso, del perderte de lo real por el demostrarle al otro que tú estás haciendo eso y no lo estás realmente disfrutando. Yo siempre pongo el ejemplo de la Mona Lisa, el estar en frente de la obra más importante de la humanidad, del nuevo arte, que se olvidó el pintar a los santos, que se olvidó pintar a la Virgen, que por primera vez se estaba pintando a personas y encontrando la belleza de la persona común y corriente y de ahí en adelante cambió el arte, y la gente se pone en una foto encima del cuadro. Eso creo yo de lo que trata la canción. No es la selfie, ni la tecnología, ni nada. Sino al yo sobre el momento en particular.

Pablo: Yo creo también es que cuando tú vas al Louvre y ves la Mona Lisa está todo el escenario para que todo eso ocurra. No pasa cuando ves otra obra de arte importante, un Banksy o lo que sea, no están las condiciones dadas para que vayas a hacer eso. En la Mona Lisa sí. Pero la Mona Lisa tiene esas condiciones desde antes que aparecieran los teléfonos con la posibilidad de hacerte un selfie. Yo no estoy diciendo nada en contra de la obra de Leonardo, está bien. Estoy diciendo que se da el escenario para que eso ocurra. Tanto es lo mismo sacarse una foto con la Mona Lisa como lo es con Mick Jagger.

Felipe: Según tu pregunta, esa idea es transversal, según yo lo veo, al disco de principio a fin. Eso es lo que hace tan contemporáneo al Funkybarítico, hedónico, fantástico. Eso está en muchas canciones si no en todas. El problema no es la tecnología, como dice Lalo, es el vacío que tienes de antes, o el ser humano tiene de antes, las sociedades tienen de antes, y cuando llega la tecnología de manera manipulada maquiavélicamente por los que saben que así se pueden dominar las masas más fácilmente, ha ido afectando la sociedad. Es la idolatría de mí mismo. A través de canciones como “Selfie” se ve eso, la ego manía. Todo el mundo publica lo más feliz: que es la persona más feliz del mundo, que es la persona más dichosa del mundo, que está en los mejores lugares del mundo, que vive gozando. No estamos en contra de los buenos momentos, pero esa enfermedad por demostrar, por querer ser reivindicado y porque te sigan, es una cosa que no es real, no es concreta. Nosotros creemos que la conexión es orgánica. Nosotros tocamos música, transpiramos en un escenario, cantamos a todo pulmón, como lo hacía Kila Payún y, en canciones como “Solo” que es otra canción del álbum, se habla de la soledad que se pueden sentir en estos tiempos. En “Tren a la luna” también. Es como una sociedad que aliena. Por ejemplo, en Santiago, que es una metrópoli cada vez más grande, es una vida muy agresiva. La gente es egoísta. En las calles, manejando, es terrible. Cada vez importa menos, diría yo, lo que está pasando alrededor. “Vientre fuerte”, que es la primera canción del álbum, invita a que seamos grupo, seamos sociedad, luchemos por algo. Nosotros podemos cambiar esto. Porque nosotros vemos en las generaciones más jóvenes, en Chile al menos, una actitud cero: me basto yo a mí mismo y soy feliz. Y no hay algo que empuje como lo que motivó a que se hiciera Rock al Parque, si Rock al Parque se hizo de la nada, por la precariedad, no sé si porque no existían las selfies, pero sí porque había que hacer tribu para hacerlo. Entonces, sin demonizar la tecnología, porque insistimos en que no es la tecnología, es el vacío cultural en el que estamos.

Lalo: Recuerdo la época en la que íbamos a los videojuegos con Pablo y era ir con un amigo a jugar Mortal Kombat, el que fuera, que fue la era de las primeras consolas. Need for Speed, el primer Gears of War, era una experiencia de a dos, después te juntabas con más. Y ahora todos los juegos son de a uno. Para que juegues solo. Todo está hecho para solo uno, para crear individuo, usuario y ojalá oveja que consuma de todo. Creo que la revolución está en ser plural, en ser comunidad, en participar, en ser gente. Creo que ahí está la rebelión hoy día.

"Chancho en Piedra no está en contra de la tecnología, sino solamente de ese uso, del perderte de lo real por el demostrarle al otro que tú estás haciendo eso y no lo estás realmente disfrutando"

Hay una impronta irónica en todo Chancho en Piedra que quizás y viene de esas historietas de Themo Lobos o Pepo y que ha servido para que lleven un mensaje útil a una sociedad aletargada e idiota. A veces la mejor crítica viene de la burla y no hay nada más inteligente que una buena broma. ¿Creen que la risa es importante en la cultura contemporánea?

Lalo: Yo creo que la risa es lo más importante de la vida y me molesta un poco, me llega a dar rabia, que en el momento de premiar algo, de celebrar algo importante, todo sentido de la palabra, desde los Oscar, hasta la música, todo el mundo encuentra que Radiohead y Pink Floyd son las bandas serias y las bandas que dan risa, o hicieron algo chistoso, son bandas menores porque me hicieron reír. No hay ni una ni mejor ni peor que la otra. Cuando tú te encuentras con un amigo lo que quieren es cagarse de la risa. Para mí la risa tendría que estar en un nivel más alto. Siempre los actores que ganan el Oscar son los que hacen la actuación más dramática y lacrimosa. Y el que te hizo cagar de la risa porque escribió un guion excelente no está considerado en el mismo nivel. Es una categoría menor. Es el bufón del rey. Siento que la risa es de las cosas más importantes: te levanta el ánimo, hace que todo tu cerebro funcione, te ayuda a respirar mejor. De verdad creo que sociedad lo tenemos muy olvidado y criticamos al payaso. El humorista es una persona fundamental en toda la historia de la humanidad.

Felipe: En el contexto en que nacimos se entendía que toda la música chilena, como veníamos de dictadura, tenía que ser de denuncia. Y venía de mucho dolor, de hecho. La canción de Víctor Jara tiene mucho dolor, la canción de Violeta Parra tiene mucho dolor, etc. Nosotros decíamos “a nuestro pueblo le falta recuperar la alegría” y nosotros, y todos los chilenos, son muy alegres en lo íntimo. Y todos los artistas son muy chistosos. Pero si había que tocar música, había que ponerse serio, melancólico. Porque eso es lo que hacen los poetas de Chile, el lacónico, la elegía o lo que sea. Nosotros dijimos “vamos a recuperar un Chile republicano”. El Chile del siglo XX, por eso me empalmo por lo que dices de Pepo o de Temo Lobos o los grandes grafistas de la edad de oro de la revista chilena, que fue muy importante a nivel latinoamericano, de Chile salieron artistas claves: Coré, Lucas, Nato. Nosotros llevamos eso, el humor gráfico, a canciones. Tenemos muy buen ojo para ver cuadros o viñetas que nos pasan a nosotros. Si yo me caigo al suelo, éstos lo fotografiaban en su mente y lo volvíamos canciones. Nos atrevimos a hacer humor en rock. La gracia era una música interpretada con mucha actitud, muy bien cantada, que puede ser la influencia de Les Luthiers, pero el mensaje era irreverente, era irónico, sin miedo al ridículo. De hecho, nos disfrazábamos al principio en los shows de las maneras más ridículas para despeinar los sagrados escenarios del punk. Cuando vinimos al Rock al Parque, vinimos con unos trajes de ángeles que parecían de Jesucristo súper estrella, esa fue la influencia, con flecos, medio glam rock y hippie de los setenta, The Who. Y recuerdo muy bien que la gente nos gritaba “¡Maricas, maricas, abajo!”. Y empezamos con los acordes y todos quedaron de piedra. Fue una manera de decir “No sean tan serios con lo que tienen aquí encasillado”. ¿Qué el folclor chileno tiene que ser triste? Mentira.

Pablo: En la cultura chilena, el folclor, Víctor Jara tiene canciones chistosas, Violeta Parra tiene canciones chistosas. Nicanor Parra tiene poemas súper chistosos. Kila Payun tiene canciones súper chistosas. Entonces sí existe eso. No sé por qué se quedan tanto en la idea de que el folclor es triste. Tiene que ver con Pinochet esa tristeza, pero creo que en el mundo del arte hay de todo. Y en nuestras canciones también hay canciones de todo. Al final, quizás, el humor no está en el pedestal que merece porque quizás también hay que hacer una restructuración del humor en el sentido de que vaya más allá. Que no es vulgar. En Chile hubo un grupo que se llamó Los Caporales, nosotros cantamos una canción suya en Otra cosa es con guitarra, y ellos ocupaban el humor: un humor inteligente, chileno, latino, el humor blanco que quizás se ha ido perdiendo un poco.

Felipe: Y dentro del catálogo de Chancho en Piedra también hay canciones tristes, también hay canciones serias y melancólicas. Y está la Cantata Rock que es muy seria y muy solemne. Yo creo que obedece a que el ser humano es así: está lleno de emociones y tiene alegría y tiene tristeza.

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